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Aún queda mucho por hacer por nuestros conciudadanos puertorriqueños en Florida

“Luego de uno de los peores huracanes en nuestra historia, no queda duda de que esta administración les ha fallado a millones de sus ciudadanos”.
Opinión
Presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC) y exsecretario de Trabajo de EEUU.
2018-06-11T12:41:54-04:00

Cuando visité Puerto Rico en octubre pasado, pude ver con mis propios ojos una devastación como la que jamás había visto. Casas destruidas, negocios hecho pedazos y familias buscando a sus seres queridos entre las ruinas de lo que era su vida.

Hace un par de semanas viajé a Orlando, Florida , para conocer y compartir con familias desplazadas por el huracán María. Ellos lo perdieron todo durante el huracán y decidieron mudarse al territorio continental para empezar una nueva vida. Escuché sus historias de sufrimiento y sus súplicas por ayuda. Escuché de líderes comunitarios y representantes electos lo que están haciendo para ayudar a las decenas de miles de puertorriqueños que se están mudando al estado de Florida.

El tema recurrente de estas conversaciones es que el gobernador Scott y la administración Trump no han hecho lo suficiente para ayudarlos. Estas familias han tenido dificultades en poder cubrir sus necesidades más básicas, como vivienda, comida y medicinas. Algunos de los más vulnerables, como los niños, las personas de la tercera edad o quienes tienen alguna discapacidad, han tenido que sufrir las peores consecuencias de las fallas de quienes deberían estar allí para defenderlos.

Conocí a una familia de 14 personas en Kissimmee que ha estado viviendo en moteles desde que llegaron a la Florida en noviembre del año pasado. FEMA solo les dará el dinero para cubrir su estadía allí hasta finales del mes de junio y luego se encontrarán a la deriva, sin saber a dónde ir a vivir. La abuela de la familia me contó lo difícil que ha sido poder acceder a los medicamentos que ella y su esposo necesitan, enseñándome una bolsa llena de envases con prescripciones que no han podido conseguir porque tienen un costo de miles de dólares al mes, y debido a que se mudaron de Puerto Rico han perdido su elegibilidad para el programa Medicaid que les cubría sus gastos médicos. Desde el mes de enero, se han visto forzados a dejar de tomar sus medicinas. Eso es incorrecto e inaceptable.

Otros de los desplazados por esta tragedia me compartieron la lucha diaria que enfrentan al buscar un trabajo, siendo rechazados por no tener un mejor nivel de inglés, o simplemente porque durante los turnos laborales disponibles no cuentan con alguien que cuide de sus hijos para poder ir a trabajar. La situación es cada día más desesperante para muchos.

Al mismo tiempo, y al entrar en una nueva temporada de huracanes, millones de ciudadanos estadounidenses en Puerto Rico siguen sin un servicio de energía eléctrica confiable, o sin los recursos necesarios para reconstruir sus comunidades. Como si eso no fuese suficiente, hace pocos días pudimos conocer que las muertes causadas por el huracán pueden ser muchas más de lo que nadie hubiese pensado.

Este tipo de sufrimiento es inadmisible, pero tristemente no fue inevitable. Muchas de las dificultades que estamos viendo pudieron haber sido prevenidas o aliviadas si la administración hubiese actuado de manera definitiva para ayudar a nuestros compatriotas en la Isla, en vez de considerar que su misión se había cumplido antes de iniciarse.

Las familias con las que conversé la semana pasada están agradecidas del apoyo y la hospitalidad que han recibido hasta ahora. Sin embargo, a menos que haya acciones concretas por parte del gobierno federal para extender la ayuda de vivienda y otorgar más recursos, su futuro es tan incierto como el día en el que el huracán María tocó tierra.

Parece mentira que aún debamos recordarles a otros que estas personas son ciudadanos estadounidenses. Familias que necesitan servicios de salud y de cuidado para sus hijos, de escuelas para sus hijos y padres con trabajos de buena paga. Son seres humanos que necesitan la decencia y dignidad en el trato que reciben de su gobierno.

Debemos hacer un mejor trabajo. Luego de uno de los peores huracanes en nuestra historia, no queda duda que esta administración les ha fallado a millones de sus ciudadanos. A pesar de que las acciones que hasta ahora hemos visto por parte del presidente sean desalentadoras, el coraje de las familias que conocí me llenó de esperanza. Ellos representan lo mejor de nuestro país y no se darán por vencidos.

Como ciudadanos, una de las más grandes herramientas que tenemos para el cambio es el derecho de votar. Los puertorriqueños que conocí saben esto y tienen ganas de hacer que sus voces sean escuchadas. Ellos quieren y merecen un mejor liderazgo por parte de sus gobernantes.

Por eso fui a Orlando, y es por eso que el Comité Nacional Demócrata se enorgullece de su alianza con el Partido Demócrata de Florida al otorgarles una subvención para ayudarles a identificar y contactar a desplazados puertorriqueños y darles el apoyo que necesitan, incluyendo que puedan registrarse para votar y entender el impacto que pueden tener sus voces en elecciones locales y nacionales.

Nuestros hermanos boricuas merecen más de lo que el gobernador Rick Scott, Donald Trump y los republicanos del Congreso han hecho por ellos hasta ahora. Ellos merecen más que un gobierno que los abandonó en un momento de tragedia. En noviembre, quienes se han mudado al territorio continental tendrán la oportunidad de elegir a los representantes que merecen.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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