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Antonio Ruiz-Giménez: La riqueza de viajar

El autor resalta el valor de los viajes y del aprendizaje de idiomas para desarrollarse como persona.
28 Mar 2016 – 2:26 PM EDT


Por Antonio Ruiz-Giménez, doctor en derecho y cofundador de PVBLIC

Desde muy pequeño, siempre tuve un sueño: viajar y conocer el mundo. Soñaba con lugares lejanos, mágicos y con personas diferentes. Se me hacían pequeñas las fronteras de mi querido país.

Pronto, y gracias a mi insistencia y la benevolencia de unos padres sin los cuales jamás hubiera podido tener estas experiencias, conseguí comenzar a viajar y a conocer lugares distintos a cambio de aprender un idioma diferente al mío. Mis padres sabían bien que era fundamental para poder hacer esos viajes a lugares lejanos y poder comunicarme mínimamente con sus habitantes. Así conseguí aprender inglés y algo de francés. Más tarde aprendí algo de portugués y de árabe.

En mi primer día de clase de Historia del Derecho, en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, conocí a una persona que marcaría el resto de mi vida, una persona que coincidía conmigo en quién era la chica más guapa de la clase y en el despotismo del profesor de la clase en cuestión. Una persona de la cual puedo decir que hubo un antes y un después de conocerle.

Su sueño era terminar la carrera de derecho un año antes y así poder viajar por el mundo. Gracias a su amistad y mi notoria insistencia conseguimos embarcarnos en el viaje que cambió nuestras vidas para siempre.

Emprendimos juntos un viaje extraordinario que nos llevó a recorrer toda América, desde Brasil hasta San Francisco, 35,000 kilómetros en un viejo coche (que en paz descanse el gran Muma), el cual en sendas ocasiones nos salvó la vida, con nuestras tablas de surf como único equipaje. Fue excepcional, pues conocimos lugares y personas que ni en nuestros mejores sueños habríamos imaginado. Muchas veces tengo que pellizcarme para ver si estoy despierto cuando pienso en las aventuras que pasamos en ese viaje. 17 países, con culturas, gentes y personajes distintos. Cuando viajas, conoces gente que viaja. Fue la experiencia que más ha marcado mi vida y que me ha ayudado después en mis retos vitales.

De ese viaje único, lo más importante, además de la relación creada con mi amigo, hoy hermano, fue el conocimiento que hicimos de todo tipo de personas y de la riqueza interior que hay en todas y cada una de ellas.

Ese empeño de viajar me ha continuado acompañando en estos últimos años. He tenido que viajar mucho, a muy diferentes países, por motivos de trabajo, pero también lo he hecho por descanso o por labores humanitarias y de cooperación. Prácticamente he recorrido el mundo. Y he tenido la inmensa suerte de conocer gentes diferentes, costumbres y modos de pensar distintos. Y todo ello me ha generado una riqueza interior fundamental para seguir trabajando en mis proyectos empresariales y también en los altruistas.

Es cierto que hoy en día, con el increíble avance de las nuevas tecnologías, puedes conocer el mundo y comunicarte con cualquier persona en cualquier lugar del planeta, sin moverte de tu sillón. Y eso está muy bien y es un paso importante en el mundo globalizado que nos ha tocado vivir.

Pero eso en modo alguno puede suplir la importancia y la riqueza que te puede generar el conocer nuevos lugares, apreciar la belleza diferente de tantos sitios y, sobre todo, conocer gente de todo el mundo. Os puedo asegurar que es la mejor inversión que se puede hacer. Y para poder comunicarse con los habitantes de otras partes del mundo es imprescindible conocer idiomas. Hay que invertir en ello todo el tiempo posible.

Comprendo que para hacerlo hay que tener tiempo y dinero. Pero animo a los jóvenes que siempre que puedan dediquen parte de su tiempo, primero, a aprender idiomas, pues es fundamental para después poder hacer lo segundo que es viajar y conocer otras ciudades, otros países, otras culturas y sobre todo personas diferentes, de mentalidades y religiones distintas a las nuestras, pero que siempre tienen algo innovador y diferente, que nos enriquece y nos hace ser mejores.

Creo que viajar ha sido y es una de las mejores cosas que se pueden hacer pues, como os digo, te ayuda a abrir la mente, derribar barreras y, sobre todo, a ser mejor persona. Puedes ganar o perder dinero, puedes tener más o menos cosas, pero las experiencias vitales, las aventuras, las conversaciones y las vivencias, son algo que te acompañará el resto de tu vida.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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