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A nadie engaña el cínico juego de Steve Bannon con los dreamers

“Estos jóvenes luchan no solo por su legalización, sino por la de sus padres, hermanos y familiares”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice.
2017-03-13T09:47:05-04:00

WASHINGTON, DC - La semana pasada Buzzfeed informó que el gobierno del presidente Donald Trump no ha revocado la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que protege a unos 750,000 jóvenes indocumentados, en gran medida porque su asesor, Steve Bannon, le ha ganado la batalla a algunos de los más acérrimos detractores del programa: el Secretario de Justicia, Jeff Sessions, y el otro asesor de Trump, Stephen Miller.

Según una de las fuentes citadas en el artículo, DACA no es una prioridad para Bannon porque “estos muchachos han vivido aquí, van a escuelas aquí... Son estadounidenses. Entienden la cultura”.

Pero antes de pensar que al maquiavélico Bannon se le ablandó el corazón, el mismo artículo agrega que él ve a DACA “como un recurso estratégico en las próximas batallas migratorias”.

Queda por ver qué quiere decir “recurso estratégico”, pero en el cínico mundo de Bannon no hay que ir muy lejos para pensar que el gobierno vaya a echar mano del futuro de los dreamers a cambio de conseguir algunos de sus más preciados deseos: presupuesto para el muro; los fondos para incrementar la cifra de agentes migratorios, mientras intensifica el alcance de su Fuerza de Deportación; más fondos para centros de detención, e incluso cambios al sistema de inmigración legal, toda vez que sus asesores han propuesto frenar la inmigración documentada.

Los dreamers son el grupo que más simpatía tiene entre la población, pues no tuvieron parte en la decisión de traerlos a Estados Unidos sin documentos. Son jóvenes criados en este país, que han asistido a las escuelas aquí y en gran medida son estudiantes, profesionales o aspiran a servir en las Fuerzas Armadas. Son estadounidenses sin los documentos que lo compruebe.

Sin embargo, los esfuerzos legislativos por legalizarlos han resultado infructuosos debido a la oposición republicana. El último proyecto de ley para tales efectos avanzó en la Cámara Baja, entonces de mayoría demócrata en 2010, pero no avanzó en el Senado porque lo bloquearon 41 senadores, 36 de ellos republicanos.

En 2012, y tras una férrea batalla de los dreamers y sus aliados, el presidente Barack Obama concedió DACA y fue atacado por republicanos que lo acusaron de violar la Constitución y de gobernar por decreto mediante órdenes ejecutivas, algo que está haciendo ahora Trump.

En 2014, cuando Obama intentó ampliar DACA y conceder la Acción Diferida para Padres de Ciudadanos y Residentes Permanentes (DAPA), la oposición republicana llegó a los tribunales y ambos programas fueron bloqueados.

Trump hizo campaña prometiendo la revocación inmediata de DACA, pero eso no ha sucedido. Mientras el mandatario pondera el futuro de estos jóvenes, en el Congreso circulan al menos dos proyectos de ley que buscan legalizar a los dreamers.

Si algo está claro es que las duras directrices migratorias de Trump se han llevado enredados incluso a algunos dreamers, cuyos casos han acaparado la atención mediática.

Pero un gobierno que, si de inmigración se trata, no valora el concepto de familia y ha propuesto incluso separar a los niños de sus padres en detenciones fronterizas, insiste en ver a los dreamers como unidades independientes de sus padres. Estos jóvenes luchan no solo por su legalización, sino por la de sus padres, hermanos y familiares.

Usarlos como piezas estratégicas de un cínico juego de ajedrez no los doblegará en su esfuerzo de que sus familias permanezcan unidas y legalizadas.

Y la supuesta benevolencia de Bannon a nadie engaña. Quien no lo conozca, que lo compre.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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