publicidad

Malala dice que el Premio Nobel de la Paz "no es el fin, sino el principio"

Malala dice que el Premio Nobel de la Paz "no es el fin, sino el principio"

Malala dijo que haber recibido el premio es el inicio de su lucha por los derechos de niños y mujeres.

Malala Yousafzai: el Premio Nobel de la Paz no es el fin, sino el principio Univision

Malala estaba en clases cuando se enteró que había sido colaureada con el Premio Nobel de la Paz. La adolescente de 17 años consideró que era un día normal y aún fue a clase de física. Más tarde respondió a la prensa que cada premio que recibe le da el coraje para continuar su lucha por los derechos de la mujer y la educación de los niños.

"He recibido este premio pero esto no es el final. Creo que es el comienzo. Quiero ver que todos los niños vayan a la escuela. Hay 57 millones que no reciben educación. Lo sé porque yo sufrí la misma situación. Todos ustedes saben que en la talibanización no se permitía a las mujeres ir a la escuela", recordó Malala tras ganar el Nobel de la Paz junto con el indio Kailash Satyarthi.

publicidad

Malala es la ganadora más joven del Premio de la Paz y añadió sentirse "muy honrada" con el reconocimiento y de compartirlo con el activista indio, lo que simboliza "el amor entre la India y Pakistán".

"Cuando yo era más joven pensaba que debía ser médico. Yo no sabía que las niñas también pueden ser periodistas, empresarias y políticas. Cuando vi el mundo de allá afuera vi mujeres que estaban en la política, el mejor ejemplo ha sido Benazir Bhutto, si ella no nos hubiera animado a hablar por nuestros derechos en Swat, creo que no hubiera sido capaz (de decir) cualquier cosa por nuestros derechos", añadió.

Para Yousafzai, los verdaderos ganadores de hoy son los niños del mundo, a quienes instó a "hablar" y no quedarse inactivos cuando están siendo maltratados. "¡Defiendan sus derechos!", recalcó.

Obama la felicitó

El presidente de Estados Unidos, en nombre de su esposa Michelle y todos los norteamericanos, envió una felicitación a Malala Yousafzai y a Kailash Satyarthi. "El anuncio de hoy es una victoria para aquellos que se esfuerzan por defender la dignidad de cada ser humano", subrayó Obama.

El mandatario reconoció que Yousafzai y Satyarthi han enfrentado amenazas e intimidaciones, han arriesgado sus vidas para salvar a otros y han construido un mejor mundo para futuras generaciones.

"Hoy reafirmamos que Estados Unidos siempre apoyará a aquellos que defiendan nuestros derechos humanos universales", finalizó.

Un día normal para Malala se convirtió en excepcional

Malala Yousafzai estaba en la escuela en Birmingham, centro de Inglaterra, donde reside cuando no recorre el mundo para abogar por el derecho a la educación.

Como si se tratara de un símbolo, la adolescente de 17 años estaba el viernes por la mañana en un lugar banal para algunos, pero privilegiado para otros. Un lugar que ella quisiera abrir a todos los niños y niñas del mundo: una escuela.

Premiada junto Satyarthi "por su combate contra la opresión de los niños y de los jóvenes, y por el derecho de todos ellos a la educación", Malala asiste desde marzo 2013 a Edgbaston High School, un establecimiento privado de Birmingham.

Malala vive en esta ciudad, donde hay una importante comunidad paquistaní, desde que fuera operada ahí en octubre de 2012, tras un atentado que casi la cuesta la vida, cuando los talibanes le dispararon una bala a la cabeza.

"La ciudad de Birmingham me es muy querida porque ahí me encontré siete días después de haber sido herida por bala. Es mi segunda casa, después de qui querido Pakistán", afirmaba en 2013 al inaugurar la nueva biblioteca de la ciudad.

Rodeada de su familia, Malala ha convertido a esta ciudad sin gran encanto del centro de Inglaterra en su refugio, del que sale a recorrer el planeta para dar conferencias y ser recibida por los poderosos de este mundo.

publicidad

Sus logros

Convertida en ícono del combate por la educación de la niñas, la joven paquistaní dispone de una formidable maquinaria de comunicación, que ha contribuido a divulgar su mensaje y a otorgarle un estatuto de estrella.

Incluso antes de cumplir 17 años, Malala ya había hablado en la tribuna de Naciones Unidas, publicado su autobiografía y había sido invitada por la reina Isabel II al palacio de Buckingham.

La joven militante se beneficia también del apoyo del ex primer ministro británico Gordon Brown, enviado especial de la ONU encargado de educación. Brown la visitó en el Queen Elizabeth Hospital de Birmingham cuando se hallaba en cuidados intensivos, y desde entonces apoya su causa y su lucha.

Fue él quien organizó el discurso de Malala ante las Naciones Unidas, donde lanzó un vibrante llamado a la educación para todos los niños, en julio de 2013.

Frente a la hiper-mediatización de Malala, algunos de su detractores, en particular en Pakistán, han acusado a la adolescente de ser una marioneta de Occidente, Otros se preocupan por su excesiva exposición a los medios.

La propia Malala insiste que este circo mediático no ha modificado su personalidad. "Mi mundo ha cambiado, pero no yo", asegura en su autobiografía "Yo soy Malala".

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad