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A punto de tomar el selfie, uno de los invtados no quiso perder la oportunidad de retrarase con el Papa. Foto tomada de Twitter.

Los selfies con el Papa y otros momentos excéntricos de la ceremonia

Los selfies con el Papa y otros momentos excéntricos de la ceremonia

Varios invitados le pidieron a Francisco sacarse un selfie. Y un mandatario lo agarró a besos y abrazos.

A punto de tomar el selfie, uno de los invtados no quiso perder la oport...
A punto de tomar el selfie, uno de los invtados no quiso perder la oportunidad de retrarase con el Papa. Foto tomada de Twitter.

La ceremonia venía perfecta. Sin contratiempos. En tiempo. Con el cronograma y el reloj de la mano. El sueño de cualquier responsable de ceremonial y protocolo. Pero como hace 25 meses desde que el papa Francisco llegó al Vaticano, el protocolo se rompió y la jornada de canonización estuvo marcada por una serie de excentricidades.

La jornada de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II había empezado antes de lo previsto. Los organizadores decidieron abrir las puertas de Plaza San Pedro una hora y media antes de los previsto para calmar la ansiedad de los peregrinos. Pacientes, esperaron hasta que el reloj marcó las 10 y el papa Francisco se presentó ante los cientos de miles de fieles habían llegado hasta el Vaticano para presenciar la ceremonia.

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Todo transcurrió de maravillas. Sin uno solo contratiempo. Hasta que la ceremonia llegó al final y al Papa le tocó el tradicional pasamanos. Esa larga fila de autoridades que esperan igual de ansiosos que cualquier peregrino estrechar o besar la mano de Francisco.

Fue precisamente allí donde el papa, acostumbrado a romper el protocolo todo el tiempo fue sorprendido él mismo.

No en una, sino en dos ocasiones autoridades de las 93 delegaciones extranjeras que llegaron al Vaticano para la canonización, le pidieron al Papa sacarse una foto con él. Aunque todos estaban siendo retratados por los fotógrafos oficiales, los invitados querían algo más: un selfie con el papa.

En el primer intento, el miembro de una delegación, con un teléfono móvil rojo, le pidió a Francisco el primer selfie, al que el papa no se resistió.

El segundo selfie fue un poco más raro. Una mujer le pidió al papa que le pusiera la mano en la cabeza "a modo de bendición- mientras tomaba la foto e inmortalizaba el momento.

Quien también rompió el protocolo fue el presidente de Ecuador, Rafael Correa. El mandatario estaba tan contento de encontrarse con su vecino de América del Sur que no dudó y casi se le abalanzó al papa para abrazarlo y besarlo. Muchas emociones a flor de piel dando vueltas.

Todo lo que el reloj había ayudado hasta ese momento se detuvo. Los asistentes del papa no sabían que mas hacer para poner fin al eterno pasamanos. Regalos para Francisco, pedidos de bendiciones, pequeñas charlas pero que igual demoraban más de la cuenta, levantaron el alerta. El papamóvil esperaba y los fieles de San Pedro también. El papa se subió y salió a recorrer la Vía de la Conciliación, un camino que ya conoce y en el que es él quien decide cuándo y cómo rompe el protocolo.


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