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Un poco de samba rumbo al espacio

Un poco de samba rumbo al espacio

Un astronauta brasileño viajará al espacio en una nave rusa debido a la demora del proyecto de Estados Unidos.

El teniente coronel de la Aeronáutica Marcos César Pontes, único brasileño con entrenamiento de astronauta, viajará a la Estación Espacial Internacional (ISS) probablemente en 2006 en una nave rusa Soyuz TM, según fuentes oficiales citadas por el diario O Globo. "Nuestro astronauta realizó todo el entrenamiento en la NASA y está listo para la misión, pero la fila para viajar en una nave estadounidense es muy grande y existe el riesgo de que no realice el proyecto", afirmó el presidente de la Agencia Espacial Brasileña (AEB), Sergio Gaudenzi. "Entonces conversamos con el gobierno ruso y firmamos un protocolo que prevé la inclusión de nuestro astronauta en una misión espacial rusa. El apenas necesitará de un pequeño entrenamiento en Rusia", agregó. El proyecto del mayor país latinoamericano de mandar su primer astronauta al espacio comenzó en 1982, cuando el entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan, firmó durante una visita oficial a Brasil un acuerdo de cooperación que preveía tal posibilidad. El acuerdo tomó forma en 2000, cuando Pontes viajó a Estados Unidos para iniciar su entrenamiento en la NASA y prepararse para participar en una misión del transbordador Columbia. Su misión estaba prevista inicialmente para 2004 pero fue cancelada tras la explosión del Columbia en febrero de 2003, que suspendió temporalmente toda la programación de vuelos en el transbordador estadounidense, por lo que el viaje del brasileño con la NASA no podrá realizarse antes de 2008, según Gaudenzi. "Ya conversamos con el gobierno ruso sobre la posibilidad de que nuestro astronauta concluya su entrenamiento en Rusia. Hay esa posibilidad y nuestro objetivo es que él integre una misión del Soyuz el próximo año", afirmó. Según el gobierno ruso, como el oficial brasileño fue formado por la NASA y no conoce absolutamente nada de la Soyuz, necesitará de un período de entrenamiento en ese país. El viaje del primer brasileño al espacio fue discutido en la visita que el director del Departamento de Asuntos Internacionales de la cancillería brasileña, Carlos Leal Velloso, realizó a Moscú en marzo pasado.

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En este marco, siete telescopios del Observatorio Europeo Austral (ESO) instalados en el norte de Chile se sumarán a la observación mundial del misil que el 4 de julio chocará con el cometa Tempel I, en una misión sin precedentes de la NASA estadounidense.

"Nuestros centros proporcionarán la más amplia y exhaustiva cobertura de este evento", anunció en Santiago la organización ESO (European Southern Observatory).

El nombre de la misión es "Impacto profundo" sobre el cometa, algo que ocurrirá cuando el misil se estrelle a una velocidad de 36 mil km por hora y abra un cráter con una superficie similar a una cancha de fútbol y una profundidad de 30 km, según el programa de la NASA.

El propósito de la investigación es encontrar nuevas pistas para seguir estudiando la formación del Sistema Solar y el universo.

"¿Por qué un cometa para estudiar el origen del universo?", se preguntó el astrónomo especialista en estos cuerpos celestes, Olivier Hainaut, jefe de Operaciones Científicas del Observatorio Paranal de la ESO, ubicado cerca de la ciudad de Antofagasta y 1 mil km al norte de Santiago.

En el cerro Paranal se levantan los cuatro telescopios que conforman el poderoso Very Large Telescope (VLT), a los que se unirán los tres instrumentos que la ESO mantiene en el observatorio de La Silla, al este de la ciudad de La Serena y 400 km al norte de Santiago, bajo los prístinos cielos del valle de Elqui.

Los cometas son los cuerpos celestes más antiguos del sistema solar. Su núcleo está constituído por residuos de hielo emanados de la formación del Sol y de los planetas, hace 4,500 millones de años, explicó Hainaut durante una conferencia en Santiago.

Los trozos de hielo en el núcleo de Tempel I han "envejecido", pero el revuelo que causará el choque del misil hará posible obtener valiosa información oculta desde que se formó el Sistema Solar, indicó.

"Antes del impacto el hielo está en la superficie del cometa, expuesto al universo durante mucho tiempo. Entonces, antes del impacto tenemos información del hielo 'envejecido', y después del impacto tenemos acceso al hielo que está dentro del cometa", señaló.

Los siete telescopios en Chile estarán dedicados en forma exclusiva a observar durante una semana la trayectoria del cometa después del choque de "Impacto profundo" ("Deep impact"), en la cobertura más amplia de la misión desde la Tierra, dijo Hainaut.

El impacto ocurrirá a las 05H50 GMT del lunes 4 de julio, a 130 millones de km de la Tierra, justo cuando el cometa esté sobre el Océano Pacífico.

Otros astrónomos que seguirán el desarrollo de la misión lo harán desde los observatorios de Hawai, Islas Canarias, Sudáfrica, Australia y Estados Unidos.

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Hainaut señaló que el Tempel I es estudiado desde hace 10 años, porque era necesario establecer su rutina antes de planificar la misión. Además, desde diciembre pasado se le observa diariamente como parte del programa de monitoreo de largo plazo.

"Eso nos da una referencia de cómo estará el cometa al momento del impacto", precisó Hainaut.

La misión de la agencia espacial NASA se inició en enero pasado, cuando el cohete Delta II despegó desde Florida (sur de EU) portando el proyectil hecho de cobre y sin explosivos que puedan "contaminar" los resultados.

"Aunque sea una misión de la NASA, es una colaboración gigante entre todos los astrónomos. Es una mezcla fortísima de coordinación, de cooperación y de competencia", aseguró Hainaut.

"Cada observatorio (...) está tratando de hacer algo que sea útil y único", agregó.

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