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Hispano y chino, el origen de los policías asesinados en Nueva York

Hispano y chino, el origen de los policías asesinados en Nueva York

Una letal venganza contra la violencia policial contra una minoría terminó con la vida de dos miembros de minorías.

Agentes asesinados en nombre de Eric Garner Univision

Una letal venganza en contra de la violencia policial hacia una minoría terminó paradójicamente con la vida de dos oficiales de policía, también miembros de minorías.

Rafael Ramos y Wenjin Liu murieron la tarde del sábado a consecuencia de los disparos de Ismaaiyl Brinsley, mientras se encontraban al interior de su patrulla estacionada en calles de Brooklyn, Nueva York.

El homicida se tomó el tiempo de anunciar a través de redes sociales que iba a disparar contra dos “cerdos” en represalia por el estrangulamiento del afroamericano  Eric Garner mientras era arrestado.

Los dos oficiales vivían en extremos opuestos de Brooklyn, uno en Gravesend y uno en Cypress Hills.

Rafael Ramos era dominicano. Trabajaba en el cuartel 84 y tenía 40 años. Tres años atrás ingresó al Departamento de Policía de Nueva York (NYPFD) y se enroló luego de trabajar como Crossing Guard, ayudando y protegiendo a niños cuando entran y salen de las escuelas, informa la web Diario Libre. Tenía una mujer y un hijo de 13 años.

Imágenes: policías asesinados en Brooklyn

Wenjin Liu, de origen oriental, tenía unos dos meses de casado. Tenía siete años trabajando en la corporación.

Es probable que ninguno de los dos oficiales pudiera ver a su verdugo, pues se encontraban sentados en la patrulla cuando recibieron los letales disparos.

Los dos oficiales vivían en extremos opuestos de Brooklyn, uno en Gravesend y uno en Cypress Hills. Ellos estaban estacionados en otro barrio, en Brooklyn Heights, y murieron en otro.

El dolor que provocó el crimen entre los ciudadanos de Nueva York y la nación, pero en ninguna parte la pérdida se sintió con más intensidad que en Brooklyn.

Fuera de las viviendas de los oficiales, sus colegas uniformados montaban guardia, mezclándose con los muchos dolientes que acudieron a presentar sus respetos. Pero hace sólo tres meses, la escena frente a la casa del oficial de Liu en West Sixth Street no podría ser más diferente.

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Tres meses atrás, una fiesta de bodas era la alegría en la casa del oficial en Gravesend. Una limusina esperaba, se dirigió a una recepción en Super Lucky Seafood Restaurant en la Octava Avenida en Brooklyn, donde todas las 30 mesas estaban ocupadas por unas 300 personas.

Una fiesta de bodas se derramó de la pequeña casa del oficial en Gravesend, riendo y la recolección en el césped del tamaño de una servilleta de papel para las fotos. Una limusina esperaba, se dirigió a una recepción en Super Lucky Seafood Restaurant en la Octava Avenida en Brooklyn, donde todas las 30 mesas estaban ocupadas por unas 300 personas.

"Tenía muchos amigos", dijo el gerente. "El lugar estaba lleno."

El oficial Liu llevaba un traje gris; su novia llevaba un vestido blanco. El domingo, habrían cumplido tres meses de casados. Un amigo de la familia, el Dr. Jonathan Chang, de 55 años, salió de la casa y dijo que la viuda estaba en la cama, inconsolable. 

Liu asistió al Colegio de Staten Island y Kingsborough Community College, y era un oficial auxiliar antes de convertirse en un agente de policía en 2007.

Las emociones eran igual de trsites cerca de la casa del oficial Ramos en Ridgewood Avenue. Hace unos años, cuando se preparaba para unirse a la Academia de Policía, pidió, de puerta en puerta a sus vecinos que dieran fe de su carácter.

El domingo, los mismos vecinos estaban de luto por la pérdida de Oficial Ramos, quien se unió al Departamento de Policía de hace tres años.

Algunos hablaban de su amor por los Mets. Compró sándwiches de jamón y queso en la tienda de la esquina, hizo viajes a la lavandería y habló con sus muchachos en español sobre el baloncesto.

"Era el tipo más cool. Todos los días pasaba a decir hola ", dijo Tazakkaa Aliado.

El doble crimen da una vuelta de tuerca a la tensión que vive Nueva York por el caso Eric Garner, enfatizada luego de que el gran jurado exculpara al agente involucrado en el caso. Además, agudizó la crisis entre el alcalde Bill de Blasio y los sindicatos policiales.

“Las manos del alcalde gotean con nuestra sangre a causa de sus palabras, acciones y políticas que, por primera vez en muchos años, nos han convertido en un departamento en guerra. Actuaremos en consecuencia”, se pronunció enfático el sindicato Patrolmen’s Benevolent Association.

“La sangre de dos policías ejecutados está en las manos del alcalde De Blasio. Que Dios bendiga a sus familias y que ellos descansen en paz”, aseveró por su parte la Sergeants Benevolent Association.

Cabe recordar que los sindicatos de policía tienen una áspera relación con De Blasio, por considerar que no les ha apoyado suficientemente en la polémica que causó el caso Garner.

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