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Nissan

Tres semanas con un auto eléctrico

El gran reto siempre fue conseguir un lugar donde cargar el vehículo. A diferencia de ciudades como Los Angeles, San Francisco o Seattle, en Miami la red de estaciones de carga para vehículos eléctricos es escasa y poco confiable.
15 Dic 2016 – 07:00 PM EST
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Vivimos tres semanas con este Nissan Leaf 2016 Crédito: Simón Gomez / Univisión Autos

Hay dos hechos futuros en los que podemos confiar : ni los precios de la gasolina van a permanecer bajos por mucho más tiempo y, nisiquiera quienes hacen suyo el escepticismo irracional contra el consenso científico sobre el cambio climático, van a estar vacunados contra el efecto económico de una subida de precios de la energía.

Estos dos hechos hacen que la adopción masiva de los automóviles eléctricos sea también un hecho futuro. La única interrogante es ¿Cuándo?

No por lo pronto. Hoy los fabricantes de automóviles apenas pueden satisfacer la demanda de SUVs y otras camionetas, mientras que las ventas de vehículos eléctricos y de autos híbridos, que solo han mostrado un modesto crecimiento, siguen siendo una gota de agua en el océano de las ventas de automóviles en general y su efecto aún no se puede calificar como cuantitativamente significativo.

Lo cierto es que vivir con un vehículo eléctrico en Estados Unidos aún no es una tarea fácil. A menos que se viva en California o en alguno de los estados CARB (*), llamados así por seguir la normativa ambiental establecida por la California Air Resources Board (CARB ), la infraestructura para la carga de los vehículos es escasa y deficiente.

Los editores automotrices de Univisión Autos, basados ambos en Miami, Florida, la capital automotriz extraoficial del sur de Estados Unidos, tuvimos la oportunidad de probar un Nissan Leaf SL 2016 por tres semanas. El pequeño eléctrico estuvo una semana en manos de Jaime Gabaldoni y dos semanas en manos de este servidor.

El Nissan Leaf 2016 es visualmente idéntico al modelo lanzado en 2012 pero su tren motriz cuenta con una diferencia importante: una batería de 30 kilovatios hora que le otorga una autonomía promedio de 107 millas, mientras que el modelo anterior contaba con una batería de 24 kilovatios hora con autonomía de solo 84 millas.

El gran reto siempre fue conseguir un lugar donde cargar el vehículo. A diferencia de ciudades como Los Angeles, San Francisco o Seattle, en Miami la red de estaciones de carga para vehículos eléctricos es escasa y poco confiable.

Gabaldoni se vio en aprietos al dirigirse a una de las estaciones de carga señalada en la aplicación contenida en el sistema de info-entretenimiento del Leaf, solo para conseguir con escasas millas de autonomía remanentes en la batería que la estación estaba descompuesta. Yo tuve mas suerte. En el perímetro de la alcaldía de mi municipalidad hay dos estaciones en perfecto estado de funcionamiento y además libre de cargo para los residentes de la ciudad, lo cual es relativo ya que en ese lugar todo funciona a base de los impuestos que pagamos los residentes.

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En la dos semanas que estuvo bajo mi custodia tuve que cargar el Leaf un día por medio. Con un viaje a las oficinas de Univisión de 40 millas ida y vuelta, ya el viaje de regreso al día siguiente a la carga representaba un desafío para los nervios. Con el aire acondicionado apagado y el modo ‘Eco’ encendido (que se siente como si un elefante aterrizara de golpe en el techo del auto) a fin de poder alargar las millas y poder minimizar la famosa ‘ansiedad de autonomía’. Un termino cuya traducción al inglés es por cierto, una marca registrada de General Motors desde 2010.

Las otras alternativas de carga para los conductores de un Leaf, o de cualquier otro auto eléctrico, en una ciudad localizada en un estado no CARB son, o bien instalar una estación de carga de 240 voltios en casa, a un costo cercano a los 2,000 dólares, o quedar a la merced de la bondad de los concesionarios que venden vehículos eléctricos. Los concesionarios Nissan son particularmente generosos y hospitalarios para los conductores de modelos Leaf, quienes pueden cargar sus vehículos en sus instalaciones sin costo. Según nos comentó un gerente en un concesionario del área de Fort Lauderdale, antes permitían cargar sin costo a autos eléctricos de cualquier marca, hasta que se dieron cuenta que sus clientes estaban haciendo fila detrás de dos o tres Tesla Model S.

El tiempo de carga es otra de las variables que hay que tener en cuenta, una que no depende de si el estado funciona en un estado CARB o no . Mientras un vehículo con motor de combustión interna se puede cargar en minutos, el Leaf requiere de varias horas para cargarse totalmente, dependiendo de cuanta carga necesite. Existe la alternativa de utilizar un cargador rápido, los Nissan Leaf de los niveles SV y SL cuenta con enchufe para carga rápida, la cual hace el trabajo en cerca de una hora.

El Leaf ofrece la opción de carga en un enchufe casero (carga a goteo) de 120 voltios, pero en ese caso estamos hablando de más de 20 horas sin vehículo. Los últimos desarrollos en tecnología de baterías están permitiendo tiempos de recarga mucho más cortos pero todavía está lejos el día en que carguen en los pocos minutos que toma rellenar el tanque se gasolina. Como nuestros smartphones nos recuerdan a diario.

El Nissan Leaf, con el modo de conducción ECO apagado, es un auto de un manejo razonablemente interesante para contar con apenas 107 caballos de fuerza. El torque instantáneo típico de la motorización eléctrica se traduce en emocionantes despegues y en un país con límites de velocidad bajos y estrictos como Estados Unidos el torque se convierte la verdadera medida de la potencia, más aún en los circuitos estrictamente urbanos donde los autos eléctricos van a proliferar en primera instancia.

El Nissan Leaf es un auto razonablemente espacioso y cómodo, y su diseño es iconoclasta como la mayoría de los vehículos eléctricos cuyo fabricante no se llama Tesla. Pero su rango de precios iniciales, que van desde 31,000 dólares para la versión básica S hasta 36,800 para la versión tope SL, lo hacen un proposición difícil de tragar para aquellos que no son convencidos y militantes de los beneficios de la movilidad sin emisiones, y no viven en un estado CARB. Especialmente teniendo en cuenta que vivir con un auto eléctrico no es el escenario más fácil de navegar.

Al futuro más le vale apurarse, por el bien del planeta.

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(*) Los estados CARB: Arizona, Connecticut, Maine, Maryland, Massachusetts, New Jersey, New York, Oregón, Pennsylvania, Rhode, Island, Vermont y Washington adoptaron los estándares de emisiones de vehículos de motor de California, más estrictos que los establecidos por el gobierno federal gracias a la posibilidad de obtener una dispensa de parte del gobierno federal establecida en la ‘Ley de Aire Limpio’ de 1970. En 2004 el gobierno de George W. Bush se rehusó a renovar la dispensa y en 2009 después de que el gobierno del presidente Obama finalmente la renovó, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la asociación de concesionarios automotrices de California incoaron una demanda de nulidad en contra de la previsión legal que autorizaba las dispensas. En 2011 un fallo de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos en el Distrito de Columbia falló a favor de California, alegando que ni la cámara ni los concesionarios pudieron probar ningún daño económico causado por los estándares de CARB.

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