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En ruta el primer crucero en atravesar el Polo Norte por el deshielo del cambio climático

Un viaje de lujo con pasajes de hasta 120,000 dólares, pero que grupos ambientalistas dicen que intensificará las consecuencias del deshielo.
23 Ago 2016 – 6:49 PM EDT

En Nome, un pueblo de 3,700 habitantes en el extremo oeste de Alaska, los comerciantes celebraban el domingo la llegada del crucero de lujo Crystal Serenity y sus más de 1,000 pasajeros con alto poder adquisitivo. Para los más críticos, sin embargo, la nueva ruta de esta embarcación es más bien una manera de hacer negocio con algo tan preocupante como el cambio climático.

Los 1,070 pasajeros y 655 empleados van a bordo estos días del primer crucero en atravesar el paso del Noroeste, la conexión entre los océanos Pacífico y Atlántico a través del Ártico. La ruta fue, durante siglos, un paso inquebrantable por el hielo, pero que desde 2000 el calentamiento global ha ido debilitando.

Rompiendo la historia (y el hielo)
Por entonces, algunos se abrieron camino en ese paso innavegable: primero con embarcaciones con máquinas para romper el hielo, después algunos barcos turísticos, pero nunca un crucero de las dimensiones del Crystal Serenity.

Este crucero será el primer gran barco que trasladará a pasajeros desde el Pacífico hasta el Atlántico, viajando por la parte superior de Canadá.

"Nunca nadie había planificado un crucero con tantas diligencias y en tanto detalle como Crustal Cruises hizo con este viaje en particular", dijo el capitán, Birgir Vorland, a la emisora pública KTOO, en Alaska, donde se inició la ruta. La embarcación tiene detectores de hielo, dos expertos en rutas heladas venidos de Canadá y un barco que lo escorta por si entra en problemas. También ha usado helicopteros para monitorear la zona.

Preocupación por la fauna
Para las organizaciones ambientales el despliegue de la industria de los cruceros no es algo positivo.

"Este viaje simboliza el riesgo de que cruceros a gran escala operen en el Ártico. Su fauna única ya está afectada por el calentamiento y el deshielo, y la llegada de megacruceros en esta parte del mundo podría aumentarlo", dijo Rod Downie, un directivo del grupo ambientalista WWF en un comunicado.

El viaje dura un mes y está considerado de lujo. El billete más barato a bordo cuesta 20,000 dólares; el más caro 120,000 para aquellas cabinas que incluyen mayordomo.

Un reporte publicado por Univision Noticias en junio pasado reveló que el estruendo de la maquinaria de los cruceros, ciudades flotantes cargados de turistas, puede ser percibido por las ballenas de la Alaska hasta una hora antes de que lleguen allí. Su paso impacta todas las formas de vida marina, acostumbradas a la pasividad y silencio del hielo.

Pero además del inminente sonido de las maquinarias de propulsión, estas embarcaciones consumen una enorme cantidad de agua, de combustible y restos orgánicos que, sin el tratamiento necesario -que aunque se promete legalmente no está bien fiscalizado ni penalizado- pueden hacer mucho daño al ser descargados en el océano, especialmente en zonas prístinas.

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