¿Por qué los libros de la novelista Sally Rooney ya no se podrán vender en Reino Unido y qué tiene que ver Palestina en todo esto?

La decisión de Sally Rooney de retirarse del mercado británico ha despertado un debate sobre la restricción del derecho a la protesta y la libertad de expresión en el territorio.

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Los libreros británicos se ven envueltos en una batalla sobre el terrorismo y la libertad de expresión después de que la novelista irlandesa Sally Rooney dijera que sus libros ya no se pueden vender en el Reino Unido porque apoya financieramente al grupo prohibido Palestine Action.

El anuncio del editor británico de Rooney de que ya no distribuirá sus libros ha reavivado el debate sobre la decisión del gobierno del año pasado de declarar ilegal al grupo de protesta de acción directa como organización terrorista. La prohibición convierte la afiliación o el apoyo a Palestine Action en un delito castigado con hasta 14 años de prisión.

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Rooney, la autora defensora de los palestinos

Rooney, de 35 años, es la aclamada autora de cuatro novelas: "Conversaciones entre amigos", "Gente normal", "Dónde estás, mundo bello" y "Intermezzo". Sus libros han vendido millones de ejemplares, y tanto "Conversaciones entre amigos" como "Gente normal" fueron adaptadas para televisión por la BBC.

Ella apoya el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones, liderado por palestinos, que exige boicots a empresas, universidades e instituciones culturales israelíes debido al trato que Israel da a los palestinos. Israel considera el movimiento como un ataque a la legitimidad del Estado judío.

Después de que el Reino Unido prohibiera Palestine Action en julio de 2025, Rooney declaró que utilizaría las ganancias de sus libros y sus adaptaciones televisivas para apoyar al grupo. El miércoles, su editor británico, Faber, indicó que pagarle regalías podría infringir la ley antiterrorista y que había "tomado la decisión de que ya no podemos suministrar sus obras en el Reino Unido en ningún formato".

La editorial precisó que la decisión se tomó de mutuo acuerdo con Rooney.

"He hecho todo lo posible por ser honesta con el público sobre mis creencias e intenciones, y estoy totalmente dispuesta a aceptar las consecuencias", afirmó la escritora en un comunicado.

Las librerías sufren las consecuencias

El anuncio de Faber dejó a las librerías británicas intentando averiguar si estaban infringiendo la ley al vender los libros de Rooney.

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La Asociación de Libreros indicó posteriormente que había "confirmado con Faber que, si bien esos títulos ya no están disponibles para que las librerías del Reino Unido los encarguen, pueden seguir vendiendo sus existencias actuales dentro del mercado británico".

Algunas tiendas se apresuraron a abastecerse de las novelas de Rooney, pero descubrieron que los distribuidores ya se habían quedado sin ejemplares.

"Pensábamos: 'vamos a conseguir un montón antes de que nos quedemos sin la posibilidad'", relató Lucy Burke, librera de Camden Town Bookshop en Londres. "Porque ella es una autora con ventas masivas aquí, y bastante atemporal. Pero ahora parece que lo que tenemos es todo lo que vamos a tener".

Burke calificó la situación de "absolutamente ridícula" y señaló que equivale a la censura de "uno de nuestros escritores más destacados".

El Reino Unido afirma que Palestine Action apoya la violencia

Palestine Action, fundada en 2020, tiene como objetivo detener el apoyo militar del Reino Unido a Israel, país al que acusa de cometer un genocidio contra los palestinos, una afirmación que Israel niega rotundamente.

El grupo sostiene que su objetivo es detener el genocidio interrumpiendo a "los facilitadores corporativos del complejo militar-industrial israelí".

En 2024, sus activistas irrumpieron en una fábrica propiedad del fabricante de armas israelí Elbit Systems UK, destruyendo equipos con martillos y barras de hierro. Al año siguiente, en junio de 2025, los activistas irrumpieron en una base de la Real Fuerza Aérea, rociaron pintura roja en los motores de dos aviones cisterna y causaron más daños con barras de hierro.

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El grupo afirma que no defiende la violencia contra las personas, pero una agente de policía sufrió una fractura de columna al ser golpeada con un martillo durante el asalto a la fábrica.

El gobierno británico sostiene que Palestine Action ha "llevado a cabo actos de terrorismo, ha celebrado a quienes participaron en ellos y ha promovido el uso de la violencia".

"La proscripción de Palestine Action no afecta la protesta legal en apoyo a la causa palestina, que sigue siendo un derecho democrático fundamental", indicó el Ministerio del Interior en un comunicado.

La batalla sobre la prohibición llega al máximo tribunal del Reino Unido

Los grupos de defensa de las libertades civiles argumentan que la prohibición restringe injustificadamente los derechos de protesta y libertad de expresión. En respuesta a la decisión del gobierno, miles de personas han puesto a prueba la ley sosteniendo en silencio carteles con la leyenda "Apoyo a Palestine Action".

Más de 3,000 personas han sido arrestadas y más de 1,200 han sido imputadas en virtud de la Ley Antiterrorista, aunque todavía no se ha dictado ninguna condena.

La magnitud de los arrestos y el perfil de los detenidos —incluidos jubilados de entre 80 y 90 años— han puesto bajo presión al gobierno del Partido Laborista británico.

El gobierno de centroizquierda ha intentado tender puentes con los partidarios propalestinos desde que el primer ministro Andy Burnham relevó a Keir Starmer en julio.

El mes pasado, el Reino Unido reconoció formalmente a un Estado palestino y prohibió los productos procedentes de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada. El secretario de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, declaró que su mensaje a las personas "conmovidas e indignadas por la difícil situación del pueblo palestino" es: "Los escuchamos. Tenían razón".

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Sin embargo, el gobierno no ha levantado la prohibición sobre Palestine Action, y el grupo sigue impugnando su proscripción en los tribunales.

El Tribunal Superior dictaminó en febrero que clasificar a Palestine Action como grupo terrorista junto a organizaciones como al-Qaida y Hamás era desproporcionado e ilegal. El Tribunal de Apelación revocó esa decisión en junio al considerar que la ilegalización del grupo era "justificada y proporcionada".

El próximo mes, los abogados del grupo pedirán al máximo tribunal del país, el Tribunal Supremo del Reino Unido, que anule la prohibición.

John Clegg, librero de la London Review Bookshop, declaró a The Guardian que la postura de Rooney podría ayudar a cambiar la ley.

"Bien por ella por adoptar una postura; parece una ley ridícula. Si esto convence al Ministerio del Interior para actuar más rápido y deshacerse de ella, estoy totalmente a favor".