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Italia

Dos jóvenes californianos hacían turismo en Roma y ahora están presos por el asesinato de un policía

Mario Cerciello Rega, de 35 años, fue apuñalado en ocho ocasiones, presuntamente por uno de los dos chicos estadounidenses, en un área cercana al hotel en el que se hospedaban, próximo al río Tiber. El crimen parece haber sido el resultado de una compra-venta de drogas que salió mal.
27 Jul 2019 – 7:42 PM EDT

Dos turistas estadounidenses de 18 y 19 años confesaron su participación en el asesinato a puñaladas a un agente de Carabineros que investigaba el robo de un bolso con un teléfono celular, informó la policía italiana este sábado.

El agente muerto se llamaba Mario Cercello Rega y tenía 35 años. Había acabado de regresar de su luna de miel y recibió ocho puñaladas mientras intentaba capturar a los artífices del robo junto a un compañero.

Los dos jóvenes estadounidenses, identificados como Gabriel Christian Natale Hjorth y Finnegan Lee Elder, ambos nacidos en San Francisco en el año 2000, fueron detenidos por presunto asesinato e intento de extorsión, tras ser interrogados durante la noche. Quedaron encerrados en una cárcel romana mientras continúa la investigación. Por el momento, uno de ellos, Finnegan Lee Elder, confesó haber sido el autor del crimen.

Los dos le habían arrebatado el bolso a un vendedor de drogas en Roma quien aparentemente les dio “una sustancia diferente” en lugar de cocaína, de acuerdo con un investigador italiano que habló bajo la condición de anonimato por tratarse de una pesquisa en desarrollo.

Carabineros dijo que los estadounidenses exigieron 100 euros (112 dólares) y un gramo de cocaína para devolver el bolso. El presunto vendedor avisó a la policía que había concertado un encuentro con los ladrones para recuperar su bolso y teléfono celular. Se produjo una trifulca en el encuentro y el agente recibió ocho puñaladas. Cercello murió poco después en el hospital.

Videocámaras de vigilancia y testigos permitieron a la policía identificar rápidamente a los estadounidenses y hallarlos en un hotel cercano a la escena del crimen, en las proximidades del río Tíber. Los dos "se aprestaban a partir" de Italia cuando los hallaron, dijo la policía, que explicó que los jóvenes, compañeros de bachillerato, parecían estar solos, de vacaciones en la ciudad.

En la orden de detención, se describe a Elder como el autor del apuñalamiento al joven agente de 35 años, mientras que, según la orden, Christmas-Hjorth golpeó repeditamente al otro agente que acompañaba a Cerciello. Los investigadores dijeron que ambos carabineros iban vestidos de civil cuando se enfrentaron a los estadounidenses, alrededor de las 3 am del viernes.

Según la ley italiana, las personas que participan en un asesinato aunque no hayan sido los perpetradores directos del crimen, pueden ser juzgados por homicidio. Ambos sospechosos también están siendo investigados por intento de extorsión.

En el allanamiento de su cuarto, los carabineros dijeron haber encontrado un cuchillo de hoja larga, posiblemente el utilizado en el ataque, oculto detrás de un panel del cielorraso. También hallaron la ropa que aparentemente vestían durante el incidente.

Según el comunicado de Carabineros, al ser interrogados por los fiscales, que les presentaron "pruebas contundentes en su contra", los dos confesaron su participación en el crimen y Elder, dijo haber sido quien apuñaló al agente, aunque ambos manifestaron no saber que eran policías.

Entre la conmoción y el odio

La muerte del joven agente, descrito por sus allegados como una persona buena, atenta y responable, ha sido el principal titular de la mayoría de los medios italianos y ha conmocionado al país.

Muchas personas se han acercado a la escena del crimen para dejar flores, así como a la estación de los Carabineros. Este domingo se ha abierto en Roma la capilla ardiente del agente, que será enterrado el lunes en su pueblo natal del sur de Italia, a los pies del monte Vesubio.

En los primeros reportes del incidente, cuando aún no se conocían muchos datos ni se había capturado a los culpables, hubo una confusión sobre la nacionalidad de los presuntos criminales y la propia policía informó que los sospechosos eran "probablemente africanos".

Matteo Salvini, vicepresidente del Consejo de Ministros de Italia, llegó a decir en declaraciones a la televisión horas después de los hechos: "Aparentemente no son italianos. ¡Qué sorpresa!" Como suele ocurrir, sus palabras generaron una ola de comentarios racistas en las redes, que aseguraban que los culpables eran magrebíes.

En su cuenta de Twitter Salvini ha pedido cadena perpetua para los estadounidenses.


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