Corea de Sur activa medidas extremas contra las cámaras ocultas en baños públicos de mujeres

El fenómeno, conocido como 'molka', se le ha escapado de las manos a las autoridades. Desde que se descubrió la pornografía usando este tipo de 'modus operandi' se han descubierto más de 6,000 cámaras escondidas.
2 Sep 2018 – 4:53 PM EDT

Las autoridades municipales en la capital de Corea del Sur, Seúl, anunciaron que llevarán a cabo inspecciones diarias en todos los baños públicos de la ciudad en busca de cámaras escondidas, un asunto que ya se ha convertido en un problema criminal de grandes proporciones dentro del negocio, en este caso ilegal, de la pornografía.

Tras una investigación policial llevada a cabo el año pasado, las autoridades detectaron más de 6,000 cámaras ocultas no solo en baños, sino en cambiadores de mujeres.

A principios de año decenas de miles de surcoreanas se manifestaron contra el 'molka', como se ha denominado el fenómeno en auge que consiste en grabar a mujeres en momentos íntimos con cámaras ocultas y publicar luego los videos en internet.

Desde mayo del año pasado, cuando empezaron las manifestaciones mensuales en Seúl contra las cámaras, la movilización ha ido creciendo y la de principios de año fue la mayor de la historia de Corea del Sur protagonizada por mujeres.

Aunque no se escapan los hombres, se estima que el 80% de las víctimas son mujeres.

Las grabaciones con cámara oculta de mujeres ocurre en escuelas, oficinas, trenes, baños públicos o vestuarios que luego se venden o se publican en internet.

"Entrar en un baño público se ha convertido en una experiencia estresante", explicó Claire Lee a la agencia de notivias AFP a principios de año cuando se organizó la manifestación. Asegura que cada vez que entra en uno mira las paredes buscando "agujeros sospechosos" donde podría esconderse una cámara.

En auge, pero sin ninguna condena

"Nunca sabes si hay una cámara oculta grabándote mientras haces pipí", explicó a AFP esta estudiante de 21 años.

Hasta la decisión de esta semana, los baños eran inspeccionados una vez al mes, pero al desbordarse el problema se decidió hacerla todos los días.

El fenómeno está en pleno auge y la policía registró 6,500 infracciones el año pasado.

Los condenados son hombres en su mayoría, desde profesores de escuela a médicos, pasando por religiosos, funcionarios, policías e incluso un juez. En algunos casos las grabaciones son obra de las propias parejas o familiares de las víctimas.

Para evitar el fenómeno, la ley obliga a los fabricantes de teléfonos vendidos en el país a que sus cámaras emitan un sonido cada vez que se hace una fotografía.

Pero en muchos casos los que graban las imágenes instalan una aplicación en los teléfonos para que no hagan ruido o utilizan otros sistemas, como colocar minicámaras espía en relojes, llaves de coche o incluso corbatas.

La agencia de noticias surcoreana Yonhap indica que de los arrestados por delitos ligados a la colocación de cámaras escondidas, solo 2% terminan cumpliendo penas de cárcel.

Escenas de la multitudinaria marcha de las mujeres en Washington DC

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