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La empresa donde trabajas no es tu amiga

No te olvides nunca de que tú eres el mejor aliado de ti mismo.
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18 Sep 2016 – 8:07 PM EDT

Una cosa se hace evidente después que termina la luna de miel de una carrera recién comenzada: tu empleador, ya se trate de una empresa rudimentaria o de una corporación masiva de millones de dólares, no es tu amigo. Tú eres un recurso. Eso quiere decir que la única persona en quien puedes confiar, en realidad, es en ti mismo. He aquí cómo mantener la cabeza fría y seguir en control de tu carrera.

Hay grandes puestos de trabajo y empresas que realmente se preocupan por sus empleados, claro. Sin embargo, esas compañías son poco frecuentes y tendrás suerte si obtienes trabajo en una de ellas. Es más probable que encuentres un equipo o un jefe que se preocupen por ti lo suficiente como para evitar que cada día se convierta en una monotonía que aplasta el alma.

Muchos de nosotros, sin embargo, nos enteramos muy rápido –ya sea a través de despidos, malos jefes o como manejan las disputas–, de que las empresas para las que trabajamos no nos cuidan. Aprendemos la doble moral de dar aviso con dos semanas de antelación cuando renunciamos, a pesar de que la empresa nos puede despedir en cualquier momento que quiera sin previo aviso. Es un asco, pero eso es un recordatorio de que eres el mejor aliado de ti mismo.

Recursos Humanos no está ahí para protegerte, sino para cuidar a la empresa


Es tentador creer que Recursos Humanos está ahí para ayudarte. Eso no es necesariamente cierto. Con mayor frecuencia, Recursos Humanos es responsable de la documentación del personal, los beneficios, la nómina y, suponiendo que su empresa se preocupe, la capacitación y la moral de los empleados. RRHH se asegura rápidamente de que todos se concentren en el trabajo, que la paga sea lo suficientemente competitiva para atraer talento y de que desaparezcan las distracciones de las relaciones entre empleados, los malos administradores y otros problemas. Siempre servirá a las necesidades e intereses de la empresa, ya sea que coincida con tus intereses o no.

Probablemente habrá personas buenas en tu departamento de Recursos Humanos dispuestas a ayudar, pero encontrarlas puede ser difícil. Y si lo haces, es probable que trates con ellas de forma individual, como un consejero o asesor. Después de todo, se llama “Recursos Humanos”, y los empleados son “capital humano” por una razón.

No estamos diciendo que no deberías confiar completamente en RRHH, pero nunca debe ser tu primer paso si tienes un problema. No siempre se puede contar con discreción a menos que se garantice específicamente, y es probable que tu queja termine llegándole a la persona que la causó. En lugar de eso, trata de resolver tus diferencias y asuntos de forma independiente, antes de pedir a alguien más que participe. Puede ser más difícil, y a veces no vale la pena, pero aprender a ser asertivo y a manejar los problemas de oficina por ti mismo te ayudará con cada problema que surja posteriormente o con el trabajo que tengas más adelante.

Mantén siempre una oferta de trabajo bajo la manga


Hace varios años, en un “evento de motivación” cliché, escuché a una personalidad poco memorable explicar cómo debemos permanecer motivados al éxito: ya sabes, la norma “ra, ra, trabaja más duro” y ese tipo de cosas. Sin embargo algo sí se destacó: durante su gerencia, descubrió que los empleados que tenían otra oferta de trabajo bajo su manga eran los que hacían el mejor trabajo. Eran los más satisfechos, más asertivos y más felices al final del día. ¿Por qué? Simple: se sentían necesarios. Sentían que había demanda de sus habilidades, que tenían opciones y que tenían control sobre sus carreras. Sugirió que todos hiciéramos lo mismo.

Por supuesto, no a todos los empleadores les gusta esa idea; pero, francamente, no es asunto de ellos. He trabajado en empresas donde los gerentes te harían a un lado para “asegurarse de que todo está bien” porque RRHH delató que actualizaste tu hoja de vida o currículo. Esas tácticas están diseñadas para hacerte creer que nunca tendrás un trabajo como el actual o que es lo suficientemente bueno, y para hacer que le tengas miedo al mercado laboral. No caigas en la trampa.

Incluso, si tienes que cazar de forma encubierta, investiga otras empresas para las que te gustaría trabajar. Mantén entrevistas y charlas informales con las personas que trabajan allí. Conéctate con ellos a través de LinkedIn (sí, la gente sí lo usa) y otras redes sociales. Consigue algunas ofertas. Recuerda que una oferta de trabajo no es un contrato: puedes recibir ofertas como dulces en Halloween y nunca moverte. El punto es recordar que eres comercializable y explorar el campo. Y, como bonificación, construirás tu red profesional en consecuencia.

Nunca dejes de buscar trabajo, especialmente después de conseguir un trabajo nuevo


En el mismo sentido, no uses un trabajo nuevo como excusa para dejar de buscar. Un trabajo nuevo significa que estás en el comienzo de una oportunidad nueva, pero la empresa te ve como un riesgo recién adquirido. ¿Has oído alguna vez el viejo dicho “el último contratado es el primer despedido”? Una ronda de despidos y es tu turno. La mayoría de los puestos de trabajo nuevos también vienen con un período de prueba. Incluso si piensas que todo ha ido bien, todo lo que necesitas es una ronda de recortes presupuestarios a tu departamento, o un jefe que sea difícil de complacer, y estarás de vuelta en el mercado.

En cierto modo, ser un empleado nuevo te hace más vulnerable que alguien que ha estado en el mismo trabajo durante varios años y tiene a personas que dependen de él todos los días. Por supuesto, la seguridad laboral es de todos modos una quimera para la mayoría de la gente, y por lo tanto todos somos vulnerables; pero eso simplemente pone de relieve la importancia de aguzar el oído todo el tiempo, incluidos esos primeros días de ojos brillantes en un nuevo trabajo.

Tu red profesional es más valiosa de lo que crees


Muchas personas se burlan de la idea de una “red de contactos profesionales”. Suena cutre, pero no tiene que serlo. Como hemos dicho, una red profesional para nada es artificial, ni falsa: solo amigos que se conocen entre sí profesionalmente y tratan de ayudarse unos a otros cuando pueden. Puedes ver cómo eso sería valioso en un mundo de despidos, recortes presupuestarios y salidas de la empresa por “adecuación a la cultura”.

Hace unos meses, almorcé con mi antiguo jefe de información, y mientras todavía le debo un par de correos electrónicos de seguimiento, con mucho gusto lo considero alguien a quien yo llamaría si tomara la “prueba del despido”. En resumen, si te despidieran hoy, piensa en las primeras diez personas a las que llamarías o les enviarías un correo electrónico para ver si tienen prospectos de nuevos trabajos, o consejos. Si no se te ocurren diez personas, comienza enviando un correo electrónico a antiguos compañeros de trabajo y viejos amigos. Salúdalos, mira en qué andan y pregúntales si puedes ayudarles con su ascenso de carrera. Puede que no tengas mucho que ofrecer, pero te sorprendería lo que puede significar una mirada rápida de los tablones de empleo en tu propia empresa o un susurro de un amigo por el pasillo, para una persona en una mala situación laboral.

Así es como se construye una red profesional. Sigue a viejos amigos de oficina en las redes sociales y felicítalos por sus nuevos puestos de trabajo. Sigue el trabajo de ellos en su sector. Felicítalos cuando tengan un bebé o adquieran una vivienda. En pocas palabras, sé buen amigo. Ahora, piensa en lo valioso que sería todo eso para ti si estuvieras buscando una manera de salir de una situación terrible. No hay garantías de que las personas se manifiesten en tu ayuda, pero las probabilidades son mucho mayores si tú estás allí para tus amigos también, ¿no es cierto?

Tienes que saber cuándo salirte


A veces, el mejor consejo es simplemente renunciar. En serio, lo mencionamos en casi todos los artículos de carrera, porque siempre debe ser una opción. Una de las mejores cosas que se puede hacer en cualquier trabajo es entrar a la oficina todos los días sabiendo que lo necesitan más de lo que uno los necesita a ellos. Si la balanza se inclina en la dirección opuesta, haz algo al respecto o empieza a buscar. No te atasques en una posición en la que nunca estás seguro de que puedes encontrar un nuevo empleo rápidamente. Tan solo estar en esa posición de poder es suficiente para superar gran parte de la porquería que tenemos que tragarnos en cualquier puesto de trabajo.

Por supuesto, es fácil leer acerca de los problemas de otros y decir “solo renuncia”. La mayoría de nosotros tenemos cuentas por pagar, por lo que no te precipites. Sé maduro y trata de procesar tus problemas, pero nunca aguantes demasiado. La puerta está siempre allí y eres libre de cruzar el umbral y no volver nunca más.


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