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Juicios

Un indocumentado acusado de asesinato está en un limbo legal porque es sordo y mudo

Las autoridades mantienen a Oswaldo Elías Martínez en un hospital estatal. Han intentado infructuosamente enseñarle el lenguaje de señas, pero los especialistas que lo han visto consideran que sería en vano cualquier esfuerzo adicional para que aprenda.
14 Mar 2017 – 2:40 PM EDT

Oswaldo Elías Martínez, un salvadoreño indocumentado, presuntamente violó y asesinó hace 12 años a Brittany Binger, una adolescente que en ese entonces tenía 16 años, en una calle de Virginia. Las autoridades encontraron su ADN en el lugar del crimen, incrustado en las uñas de la joven. El hombre fue arrestado siete semanas después, el 18 de febrero de 2005.

Sin embargo, ha pasado más de una década y no ha podido ser enjuiciado. Martínez es sordo y mudo, por lo que no ha podido comunicarse como es debido en estos casos con su abogado y con el juez. No puede leer ni escribir; y se comunica con mímicas y a través de dibujos, explica el diario The Washington Post en un reportaje a profundidad sobre este caso.

Su proceso ha quedado en un limbo porque es considerado como una persona legalmente incompetente para ayudar a su abogado o para entender el proceso judicial. Y los especialistas que han intentado enseñarle el lenguaje de señas dijeron que sería en vano cualquier esfuerzo adicional para que lo aprenda. Un juez lo declaró incompetente en 2005 y tampoco se le ha permitido llegar a algún acuerdo con la justicia.

Mientras tanto, Martínez –que tiene actualmente 45 años– es mantenido en un hospital estatal, pese a que los doctores no han determinado que sufra de alguna deficiencia mental.

"He defendido a varios acusados de asesinato (pero) este caso es sin duda el más inusual que he tenido, es completamente único", dijo su abogado, Timothy Clancy, a The Washington Post.

Próximo paso en las cortes


Clancy pidió a un juez que desestime el caso esgrimiendo que se está violando el derecho constitucional de Martínez a tener un juicio expedito y al debido proceso. Esto será evaluado desde abril, pero el proceso se prolongaría pues posiblemente sea visto en cortes estatales y federales.

El caso también podría hacer ruido en Estados Unidos en momentos en que el presidente Donald Trump ha prometido deportar a millones de indocumentados, especialmente a aquellos que tienen un récord criminal como Martínez.

El hombre llegó de El Salvador un año antes de presuntamente haber cometido el crimen. Según su hermano, Mario Martínez, se apareció sin avisar en su casa móvil. Molesto, lo mandó a vivir en un cuarto improvisado junto a su tráiler.

Con lo poco que ha logrado comunicarse, el hombre dibujó una casa, unas vías del tren, un bote y un avión, dijo al periódico Bárbara Haskins, una psiquiátra que lo vio. "Indicó que saltó de un tren y que nadó en su camino a Estados Unidos. Indicó que ello le tomó mucho tiempo. Hizo señas de que no tenía ícomida ni dinero mientras estaba en el tren", agregó.

Un proceso "increíblemente frustrante" para la familia de la víctima


El padre de la joven asesinada, James Binger, asegura haber estado en al menos 20 audiencias judiciales desde 2005. Binger, de 53 años, dice que el proceso ha sido "increíblemente frustrante", "loco" y "absolutamente surreal".

También considera que Martínez es suficientemente competente como para afrontar el juicio. El hombre espera que Martínez "muera en prisión", dijo al diario.

De ser hallado culpable, Martínez enfrenta según la ley de Virginia la pena de muerte o cadena perpetua. Pero el fiscal del caso, Nathan Green, no pidió la pena capital, pero tampoco quiere que sea deportado a El Salvador. "Para mí, su deportación equivaldría a una pérdida. No habría justicia si es deportado", dijo Green.


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