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Juicios

Era una 'niña' enferma que no podía caminar hasta que el brutal asesinato de su madre reveló la verdad

Gypsy Rose usaba una silla de ruedas, era discapacitada física y mentalmente, tenía leucemia, distrofia muscular, epilepsia, asma y hasta un tubo por el que la alimentaban. Eso fue lo que su mamá, 'Dee Dee' Blanchard, le hizo creer a todos sus conocidos y a las organizaciones que durante años les dieron donaciones; pero un día la madre apareció muerta y la hija caminando.
17 Nov 2018 – 9:40 AM EST

"¡Esa perra está muerta!", se leía en una publicación del 14 de junio de 2015 en el Facebook de Dee Gyp Blancharde. Pero esa era una cuenta que compartían Clauddine 'Dee Dee' Blanchard, de 48 años, y su pequeña Gypsy Rose, quienes hasta ese momento eran muy conocidas en Springfield, Missouri, como la madre e hija más dulces y un gran ejemplo de superación. 'Dee Dee' cuidaba de su niña, que padecía múltiples enfermedades y estaba postrada en una silla de ruedas. Hasta ese verano, cuando se supo toda la verdad.

Sus amigos de la red social empezaron a responder con mensajes de preocupación, esperando que se tratara de una broma o de que hubieran perdido el teléfono y estuviera en manos de otra persona. Pero minutos más tarde leyeron algo peor: "Yo acuchillé a esa cerda gorda y violé a su dulce inocente hija... su grito fue tan... fuerte jaja".

Cuando conocidos, vecinos y agentes llegaron a donde ellas vivían, una casa rosada como de muñecas que les regaló la organización Habitat for Humanity, encontraron que la madre había sido brutalmente apuñalada 17 veces y su hija no estaba. Todos creyeron que se trataba del crimen más despiadado y temían por la vida de Gypsy, pero horas después el sheriff del condado Greene informó que ella había sido localizada, aunque les advirtió que estuvieran preparados porque "las cosas no son siempre lo que parecen".

Después de rastrear la dirección IP del celular desde donde fueron enviados los mensajes, las autoridades dieron con Gypsy Rose y su novio secreto, con quien había escapado después de que este matara a su madre tras haberlo planeado juntos. Eso todavía no lo sabía la Policía, pero con solo ver que ella sí podía caminar ya era suficiente indicio para notar que algo andaba muy mal. Así fue como descubrieron el engaño, pues Gypsy no era una adolescente con mentalidad de niña de 7 años: tenía más de 20 y había sido manipulada toda su vida por su madre para hacerle creer que estaba enferma.

En junio de 2015 la muerte de 'Dee Dee' Blanchard apareció en los titulares de todo el país, no solamente por la brutalidad de su asesinato, sino por la increíble historia que se reveló detrás de este. 48 horas después de su muerte, Gypsy Rose y el chico de 26 años que había conocido por Internet —en una página cristiana de citas—, Nicholas Godejohn, fueron arrestados en la casa de este en Wisconsin y a partir de sus confesiones se empezó a desenvolver la trama inesperada.

Los mensajes sobre el crimen los había enviado él desde el Facebook de Gypsy por pedido de ella, pues aseguró que estaba "preocupada" de que pasaran muchos días sin que descubrieran el cuerpo de su madre, así que pensó que al ver las alarmantes publicaciones alguien alertaría a la policía. Todo lo que escribieron era cierto, menos que ella había sido violada, porque sí tuvieron sexo después del asesinato, pero fue consentido por ambos.

El engaño de una madre enferma

Gypsy Rose estaba en una silla de ruedas desde los 7 años, era discapacitada física y mentalmente, tenía leucemia, distrofia muscular, epilepsia, asma y hasta un tubo por el que la alimentaban. Eso fue lo que su madre le hizo creer al mundo, a todos sus familiares, conocidos y a las organizaciones que durante años les dieron un sinnúmero de donaciones.

Les regalaron una casa con rampa para discapacitados, viajes gratis a Disney World y recibieron la caridad de fundaciones como Ronald McDonald House y la Fundación Make a Wish (Pide un Deseo), entre muchas otras. Mientras tanto Gypsy era sometida a cirugías que no necesitaba, era recetada con medicamentos para enfermedades que no tenía y por el contrario deterioraban su salud, le hacían caer los dientes y verse realmente como una persona enferma.


Aunque tenía más de 20 años para el momento de la muerte de su madre, todos creían que era solo una adolescente con coeficiente intelectual de una niña de 7, pues su madre aseguró que el acta de nacimiento se perdió cuando fueron víctimas del huracán Katrina en 2005 y en la reubicación consiguió emitir documentos para probar que su hija era todavía una menor. Mintió a cantidades de doctores sobre los síntomas de Gypsy, así como la manipuló a ella para que también lo hiciera.

Numerosos expertos que han estudiado el caso consideran que 'Dee Dee' Blanchard tenía el síndrome de Münchhausen por poder, un trastorno mental por el cual un padre o cuidador de otro exagera, provoca o atribuye enfermedades físicas o mentales a las personas a su cargo con el fin de generar simpatía o llamar la atención.

Esta era al parecer la razón por la que Blanchard tenía a su hija en una burbuja, rodeada solo de muñecas, cuentos de hadas, vestidos de princesa, voces infantiles y aislada de una realidad que ella empezó a conocer a través de su única ventana de escape: el Internet. Sin embargo, este espacio también se lo controlaba y las veces que intentó conocer gente diferente le rompió su computadora, la amenazó y en un intento de escaparse la aseguró con esposas de la cama.

¿Quién es el culpable?

Gypsy Rose fue sentenciada a 10 años de cárcel en 2016 tras declararse culpable de asesinato en segundo grado al admitir que planeó con su novio el crimen de su madre después de soportar años de abuso. Ella asegura que creía que esa era la única manera de liberarse de ella e incluso ha dicho que ahora se siente más libre de lo que estaba.

"Yo siento que soy más libre en prisión que viviendo con mi mamá. Porque ahora tengo permitido vivir como una mujer normal", dijo en una entrevista con la cadena ABC en enero de este año.

La suma de una trama tan oscura —con problemas mentales, falsas enfermedades, un romance de Internet, un sangriento asesinato— ha hecho que este caso sea una atracción mediática: Gypsy ha sido entrevistada en diferentes medios, le han hecho numerosos reportajes e incluso el año pasado HBO produjo un documental llamado 'Mommy Dead and Dearest'. También Hulu tiene planeado hacer una serie basada en estos hechos.

Y la historia aún no termina. Esta semana fue el juicio de Nicholas Godejohn, ahora de 29 años. Este viernes fue encontrado culpable de asesinato en primer grado por el jurado. Sus abogados no negaron su participación en el crimen, pero buscaban probar que tiene autismo y por eso no posee la capacidad mental para premeditar un asesinato así. No lo consiguieron.

Los fiscales estuvieron de acuerdo con que fue idea de Gypsy, pero dijeron que definitivamente fue él quien cometió el asesinato. "Sí, se lo pidieron, pero él fue el responsable de ahí en adelante", señaló el asistente de fiscal Nathan Chapman.

Gypsy volvió esta semana a la corte para testificar en el proceso penal de su exnovio. "Quería ser libre de su dominio (de su mamá) sobre mí", aseguró. "Por eso lo convencí de que lo hiciera".

Sin embargo, ella siempre ha querido demostrar que nunca hubiera matado a su madre con sus propias manos. "Hay una gran diferencia entre alguien que pida a otro que mate a alguien y alguien que realmente lo haga", dijo la joven en una entrevista con el programa 20/20 de ABC. "Yo nunca mataría a nadie. Yo nunca podría hacerlo físicamente".

La culpabilidad es el tema más polémico de este caso, pues la joven justifica sus motivos para orquestar el asesinato como la única salida que tenía del abuso físico y mental al que estaba siendo sometida. Y la defensa de Godejohn insiste en que la culpa es toda de Gypsy, quien manipuló a su novio con el fin de que estuvieran juntos y se quitaran el único impedimento del medio.

"Nick era feliz de hacer cualquier cosa que Gypsy quisiera", dijo el abogado Andrew Mead, quien resaltó que además el arma homicida (un cuchillo) fue obtenido por ella. "Él siempre le obedecía".

De acuerdo con la propia confesión de Godejohn a la Policía, cuando llegó a la casa de las Blanchard la noche del asesinato, Gypsy le entregó unos guantes y el cuchillo para usar. Luego él fue hasta el cuarto de la madre, se subió a la cama y empezó a acuchillarla por la espalda.

El fiscal Chapman señaló que Clauddine 'Dee Dee' Blanchard merecía enfrentar las consecuencias de abusar de esa manera de su hija, pero eso debía haber ocurrido en una corte, no en su habitación en la mitad de la noche.

Además, los fiscales también argumentan el hecho de que ambos hubieran planeado por más de un año el crimen. En mensajes de texto presentados en el juicio, Godejohn y Gypsy discutían sobre "amor, sexo y planeaban una vida juntos" hasta que en junio de 2015 empezaron a hablar de que necesitaban cinta de empaque y cuchillos, días antes de que Blanchard fuera asesinada.

"Sí, fue idea de Gypsy, pero el acusado estaba listo para matar, y estos mensajes de texto muestran que él lo estaba disfrutando", afirmó Chapman.

Durante su testimonio, Gypsy contó de nuevo que su madre la hizo creer que tenía distrofia muscular, cáncer y otras enfermedades. Ella asegura que fue hasta que tuvo 19 años que empezó a darse cuenta de que no estaba realmente tan enferma como su mamá decía y que solo hasta que estaba presa se enteró lo saludable que era.

La joven afirmó que le tenía mucho miedo a su progenitora como para decirle la verdad a los doctores, pues ella la golpeaba y la amenazaba con el hecho de que todos creían que tenía retraso mental, por lo que nadie le creería si lo contaba. "Le temía a ella más que a nadie", confesó.

"Ella creyó que era la única forma de estar conmigo", señaló por su parte Godejohn, quien ahora enfrenta una condena a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Su sentencia formal será en febrero.

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