Lo que para la familia Domingo debía ser un día dedicado a estar juntos terminó con los padres bajo custodia migratoria y cuatro hijos obligados a reorganizar su vida de un momento a otro y poner a su hermana mayor al frente de la casa.
La Patrulla Fronteriza detiene a unos padres guatemaltecos frente a sus hijos al salir de la iglesia en Florida
La familia salió el domingo para asistir a misa y continuar con sus planes antes del inicio de clases, pero una intervención de agentes federales cambió el rumbo de la jornada y dejó a los menores enfrentando una nueva situación en su hogar.
Según informó el Centro Guatemalteco-Maya en Florida, la familia salió de su casa para asistir a la misa dominical en la iglesia de su comunidad. Después de la ceremonia, los padres tenían previsto llevar a sus hijos a comprar zapatos nuevos para el comienzo del año escolar. La hija mayor, ciudadana estadounidense, estaba al volante cuando agentes de la Patrulla Fronteriza ( USBP) detuvieron el vehículo en el condado de Palm Beach, Florida.
La detención que cambió la vida de una familia
De acuerdo con la organización, los agentes reconocieron que la joven no había cometido ninguna infracción. Sin embargo, le exigieron a sus padres, que viajaban como pasajeros, que se identificaran.
El Centro Guatemalteco-Maya señala que la matrícula del automóvil había sido escaneada y que los agentes determinaron que estaba vinculada a una persona que no era ciudadana estadounidense.
La organización sostiene que el procedimiento ocurrió después de que las autoridades realizaran un perfil racial sobre una familia de raíces indígenas. Tras la intervención, ambos padres fueron detenidos, mientras sus cuatro hijos quedaron bajo el cuidado de la hija mayor.
La joven había cumplido 18 años apenas un día antes, y la nueva realidad familiar la obligó a asumir responsabilidades inesperadas. La joven consiguió un segundo empleo para contribuir al cuidado de sus hermanos, quienes acababan de comenzar el curso escolar. La siguiente hermana, de 16 años, también participa en el cuidado de los menores, que tienen 14, 11 y 3 años.
Una familia arraigada en su comunidad
Los Domingo mantenían desde hace años una relación cercana con el Centro Guatemalteco-Maya. Todos los hijos participaron en la Escuelita Maya, mientras que los dos mayores forman parte del grupo juvenil de la organización y colaboran regularmente con actividades comunitarias, según la organización.
El Centro describe a los Domingo como una familia apreciada por quienes los conocen y señala que acostumbraban rezar juntos cada mañana. Ese vínculo comunitario ha cobrado especial importancia desde la detención de los padres.
La organización afirma que situaciones de separación familiar ante el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos como esta se repiten y que, en este caso, los menores quedaron enfrentados de manera repentina a la ausencia de sus padres y a la necesidad de sostener el hogar.
La comunidad busca sostener a los menores guatemaltecos
Ante la situación, se creó una campaña de GoFundMe para ayudar a los hijos de los Domingo mientras se desarrolla el proceso relacionado con sus padres. Según la información proporcionada por el Centro Guatemalteco-Maya, la campaña había reunido 21,055 dólares de una meta de 30,000, mediante 433 donaciones.
Los recursos están destinados a cubrir el alquiler, alimentos, artículos de primera necesidad y gastos legales relacionados con el caso.
Para la familia, el fin de semana que comenzó con una misa y planes para comprar zapatos para el regreso a clases terminó convirtiéndose en una emergencia que dejó a cuatro hermanos intentando mantener su vida cotidiana sin sus padres. El Centro Guatemalteco-Maya pidió apoyo para que los menores puedan afrontar las necesidades inmediatas mientras la familia atraviesa el proceso migratorio.





