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Artes Visuales

La parte de México donde el muro fronterizo se volvió una obra de arte interactiva para contar historias de deportados

Los creadores dicen que el objetivo es "ver a la gente detrás de la política". Los propios deportados pintaron gran parte de la obra, siguiendo instrucciones de los artistas que la idearon.
11 Ago 2019 – 3:42 PM EDT

En las playas de Tijuana, en México, el muro fronterizo se adentra hasta el agua. Por allí entró el padre de Lizbeth de La Cruz Santana a Estados Unidos, cuando ella todavía no había nacido. Ahora la joven llega hasta esta playa para dar los toques finales a un mural interactivo que narra las historias de varias personas que cruzaron ilegalmente a EEUU siendo niños y luego fueron deportados.

En una esquina de cada imagen, un código QR permite a los espectadores acceder con sus teléfonos celulares a una web que narra en primera persona las historias de las personas que aparecen en el mural: un veterano del ejército de los Estados Unidos, dos madres con hijos nacidos en ese país o un hombre que hubiera sido elegible para el programa DACA que instauró Obama en 2012, pero fue deportado poco antes de que entrara en vigor.

Lisbeth de La Cruz Santana, de 28 años, concibió este mural interactivo como parte de una tesis doctoral en la Universidad de California, en Davis, un trabajo en español, con enfoque en la literatura y las experiencias de inmigrantes. Como parte del proyecto académico se incluyen también argumentos escritos en favor de brindar beneficios similares a las del DACA a cualquiera que ingrese a los Estados Unidos siendo niño, sin ninguna de las descalificaciones incluidas por Obama, como el hecho de tener antecedentes penales.

Con una subvención de 7,500 dólares, De La Cruz, quien nació y se crió en California, dirigió a unas 15 personas que pintaron en lienzos de poliéster en una galería de arte de Tijuana llamada "Casa del Túnel" y que antes fungía como un túnel subterráneo para el contrabando de drogas. Lisbeth convidó para el proyecto a un viejo amigo muralista, Mauro Carrera, residente en Fresno, California y quien cruzó la frontera desde México siendo un niño pequeño.

Para él el proyecto también es personal. Obtuvo el estatus legal gracias a su padre y creció entre amigos y vecinos indocumentados. El objetivo es, dice "ver a la gente detrás de la política". Fueron los propios deportados quienes pintaron al menos el 80% de sus caras, siguiendo sus instrucciones.

El proyecto combina la rica historia del muralismo mexicano con el llamado arte interactivo o performático. En los últimos años varias iniciativas y performances han sido realizados en la división entre Estados Unidos y México, que pretenden reflejar a través del arte la irracionalidad de las fronteras. El mes pasado, un artista instaló tres balancines rosados a través del muro que separa a Ciudad Juárez de El Paso, en Texas.

"La tecnología es una de las mejores formas y lugares para que las personas cuenten sus historias", dijo De La Cruz, cuyos padres obtuvieron estatus legal a través de la ley de amnistía del expresidente Ronald Reagan. "Si miras a través de este muro, en el lado estadounidense no hay nada", dijo. "Quería borrar la frontera".

Usan la frontera como lienzo para crear 'El Mural de la Hermandad'

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