null: nullpx
América Central

Deportado para saber que su padre murió: hondureño sobreviviente del colapso del Hotel Hard Rock habla con Univision

El hondureño Delmer Joel Ramírez Palma fue deportado de los Estados Unidos el viernes 29 de noviembre, pese a ser testigo clave de colapso del edificio en construcción en Nueva Orleans que mató a una persona e hirió a más de una docena.
(Read this story in English)
2 Dic 2019 – 5:33 PM EST

HONDURAS.- En medio de agrestes y empinadas montañas hondureñas, en la localidad de El Bálsamo, en el departamento de Yoro, Delmer Joel Ramírez Palma se encontraba muy quieto, sentado en un banco de madera mientras uno de sus sobrinos le cortaba su pelo. Muy cordial abrió espacio a una conversación que en exclusiva brindó a Univisión y que dio paso a conocer más detalles de la vida de este hondureño que se convirtió en noticia, luego que el pasado 12 de octubre resultara herido tras el desplome del Hotel Hard Rock en Nueva Orleans.

El hecho de formar parte del grupo de trabajadores que conocía información que pone en entredicho la calidad de la construcción que colapsó hace su testimonio aún más relevante.

Joel, como le conocen en este pueblo, se fue a Estados Unidos cuando tenía 18 años de edad. “La necesidad de sacar mi familia adelante. Eso es lo principal que me llevó a ir a Estados Unidos, debido a que en Honduras es bastante difícil”, dijo. Hoy, este hombre de 38 años de edad dice que su vida cayó en un remolino que lo tiene sin saber qué hacer.

De mediana estatura y de sonrisa dulce, Joel Ramírez salió en 1999 de Honduras. Desde entonces, y pese a que no tenía autorización legal, trabajó casi dos décadas en el rubro de la construcción, en Nueva Orleans. Fue en Estados Unidos donde conoció a Tania Bueso, su esposa, con quien tuvo un hijo. Pero juntos criaban a dos más de Tania, que también nacieron en ese país.

Hijo autista

Fue en el año 2016 que un juez federal ordenó su deportación pero Joel pudo quedarse porque demostró que su hijo Antony, de 10 años, sería afectado con su salida. “Mi hijo es autista y no he querido venirme de Estados Unidos por el tratamiento de mi hijo, porque en este país es bien difícil. No tenía documentos legales porque he estado en proceso desde el 2011, apelando por una residencia”, explica.

En el 2017 le negaron esa petición, pero continuó insistiendo durante 2018 y 2019. “Tres meses antes de esto yo había puesto, digamos, era como decir una apelación, la última que yo quería insistir porque no quería venirme. No había cambiado ni mi dirección; quería todo legal”, agrega.

Sin embargo, apenas 48 horas transcurrieron después del colapso del hotel, cuando fue aprehendido mientras estaba pescando. “Se me hace injusto que lo hayan hecho, que, si yo tenía una oportunidad para presentarme a una corte que haya sido arrestado y no haya tenido oportunidad de regresar a mi casa, ver a mi familia y después haberme presentado a la corte”, dijo Ramírez.

Afirmó que tenía cita con el juez que conoce su caso como inmigrante el 1 de noviembre. Y aunque no sabe qué hubiese pasado, él albergaba la esperanza de que se le dejase en Estados Unidos. “Esa era la determinación de un juez, que tenía que ordenar mi salida o no. Probablemente hubiera sido detenido o tal vez me hubiera dado una salida voluntaria, pero al menos hubiera visto a mi familia una vez más”, dijo.

El otro trago amargo

Su madre Hilda Palma fue quien llegó a recogerlo al aeropuerto en San Pedro Sula el día de su deportación. Confiesa que le extrañó la tristeza y el llanto incesante en el rostro de ella. “Partimos a una ciudad, El Progreso, y nos paramos a comer. Primero te voy dejar que comas”, recuerda que le dijo. Pero inquieto con la advertencia le increpó: "Madre qué me ocultas, y me dice: 'tu papá está muerto'". Juan Ramón Ramírez se llamaba su padre de 72 años. Falleció de un infarto dos semanas después de que Ramírez fuese apresado.

“Es algo que ya no quisiera seguir hablando porque mis ilusiones en ese momento… se derribó algo más que la ilusión que traía de ver a mi padre. Ya nunca lo volví a ver”, dijo. En ese instante Ramírez hizo una pausa, sollozó, miró al suelo y agregó: “Necesito a mi esposa, necesito a mis hijos porque en parte son mi apoyo y encontrarme en estos momentos difíciles de dolor, que nunca me imaginé que no iba a ver a mi padre”.

Ramírez se encuentra ahora a miles de kilómetros de distancia de su esposa y sus tres hijos y aunque está en su pueblo junto a su madre, dice que no tiene claro qué hará. Él es el 6 de 8 hermanos, pero todos viven en Estados Unidos. Su corazón se divide entre el deseo de estar con su familia y el de acompañar a su madre quien con la muerte de su padre, vive sola. “Ilegalmente, regresar a Estados Unidos, no quisiera y también para que mi familia, tome una decisión de venirse a Honduras está difícil, porque mis hijos no están acostumbrados a estar en este país”, dijo

Delmer Joel Ramírez Palma prefirió no referirse a una investigación judicial de la que estaría formando parte como testigo para esclarecer los hechos que habrían provocado el colapsó del Hotel Hard Rock. Insistió en no decir nada sobre lo que sabían él y otros de sus compañeros sobre la edificación. Lo que sí dijo es que le parecía contradictorio es que fuese el mismo gobierno que está obligado a revelar las causas del derrumbe, el que aceleró su deportación, dándole a su vida un giro inimaginable.

Meditará y tomará una decisión conjunta con su esposa, dijo. Sin embargo, envió un mensaje a las autoridades de inmigración de Estados Unidos. “Yo lo único que pediría, como persona cristiana, es que sean más conscientes, que tuvieran más consideración porque a veces se hacen cosas inhumanas. Yo no me considero que soy un peligro para Estados Unidos”, dijo.

Deportados, separados o esperando asilo: así viven seis migrantes que participaron en las caravanas (fotos)

Loading
Cargando galería

Más contenido de tu interés