La creciente caravana, de más de 7,000 migrantes centroamericanos según autoridades mexicanas, cruzó el domingo la frontera sureña de México, evadiendo a los agentes y desafiando los esfuerzos de cuatro gobiernos que buscan impedir su avance. Algunas personas los han ayudado con la movilización en sus vehículos o brindándoles alimentos, agua y ropa.