En el primer puesto de control migratorio, a unas cuantas millas de la frontera texana, el oficial de CBP pregunta: "¿Todos son ciudadanos norteamericanos?" y los ocupantes del auto responden fuerte y a una sola voz: "Yes, sir". Pareciera que la respuesta de los ocupantes es por orgullo patriótico, pero la realidad es que es una postura de dignidad.
Brian Morales, el estadounidense que ICE deportó a México, regresa a EEUU para recobrar su vida en el país que le vio nacer
Brian Morales, ciudadano estadounidense nacido en Denver, Colorado, presentó una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), CBP y autoridades de Texas, luego de ser deportado de manera irregular a México tras un control vehicular en abril.
Uno de los ocupantes del auto es Brian Morales; hace apenas unos minutos ingresó de nuevo a Estados Unidos, luego de meses de vivir un limbo burocrático cuando fue deportado por ICE del mismo país que le vio nacer. Fueron meses de incertidumbre, poca información y el entramado de luchar contra una maquinaria a la que no le importa que hayas nacido en Denver y cuentes con tu número de seguro social. Por eso, al ingresar por el mítico puente de Laredo, Brian aseguraba que tenía "miedo de que le volvieran a tratar mal". Fue hasta que caminó en suelo estadounidense que relajó la mirada y subió al auto con sus abogados.
Previo a que Brian Morales volviera a pisar suelo estadounidense, su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, quien le ha acompañado todos estos meses llevando su caso, habló con N+ Univision: "Ahora mismo me siento conmovida porque estamos a punto de ir a buscar a Brian después de meses de luchar para que él pueda regresar. Esto no debería ocurrir. No debería suceder que alguien que nació en este país, que tiene un certificado de nacimiento de un hospital en este país, pueda ser detenido, abusado y deportado, y que un equipo legal tenga que luchar y reunir pruebas durante meses, y que él no haya podido trabajar ni proveer para su familia durante todo este tiempo".
Por eso, cuando pasan el control migratorio de la carretera, la abogada Kate Lincoln-Goldfinch sonríe con sarcasmo y dice: "Es así de jodidamente sencillo, es todo".
La historia comenzó en abril
El caso se originó cuando Brian Morales, un ciudadano estadounidense nacido en Denver, Colorado, fue detenido en un control de tránsito en el condado de Gillespie mientras Morales se desplazaba hacia su trabajo. A pesar de identificarse y ofrecer mostrar documentos oficiales como su acta de nacimiento de Denver y su número de Seguro Social, las autoridades hicieron caso omiso a sus pruebas. De acuerdo con el testimonio del afectado, los oficiales se burlaron de su situación y, tras ser trasladado a una estación de la Patrulla Fronteriza, lo presionaron para firmar su salida voluntaria del país bajo la amenaza de ser encarcelado.
La defensa de Morales señala que el joven —quien cuenta con doble nacionalidad y fue criado en México— no poseía la credencial Real ID, lo que, sumado a un presunto sesgo de discriminación racial denunciado por su familia, derivó en la deportación inmediata. Durante varios días, la víctima permaneció incomunicada, sin que sus familiares ni su empleador pudieran obtener información sobre su paradero.
Por su parte, la CBP emitió un comunicado asegurando que durante el procedimiento de verificación de registros se determinó que el individuo se encontraba ilegalmente en el país y que él mismo habría admitido la ciudadanía mexicana. En semanas recientes, el propio gobierno federal solicitó un plazo de 30 días al tribunal para verificar la autenticidad de su nacionalidad estadounidense. Pero la defensa de Morales presentó evidencia suficiente y por ello llegaron a un acuerdo con el Departamento de Justicia.
El proceso judicial entra en una fase crucial con una audiencia programada ante un juez federal. La abogada defensora, Kate Lincoln-Goldfinch, exige en primera parte lo que se ha cumplido hoy, el reingreso de Morales a territorio estadounidense reconociendo su acta de nacimiento, así como una reparación económica por la pérdida de su empleo, arresto arbitrario y los daños emocionales sufridos por el joven y su familia.








