Inmigración Infantil

Abandonadas en el camino por su padre: así fue el duro viaje de dos menores salvadoreñas a Tijuana

Milagros Henríquez Ayala, de 15 y embarazada, y su hermana Siomara, de 13 años, salieron de Plan del Pino, en El Salvador, huyendo de la violencia de las pandillas, pero en México sufrieron abandono, maltrato verbal y psicológico, rechazo, hambre, desgaste físico y mental. Autoridades mexicanas y consulares las quieren regresar a su lugar de origen, pero ellas esperan que su madre viaje a Tijuana y las ayude.
18 Feb 2019 – 6:40 AM EST

TIJUANA, México.- “Nuestros planes son quedarnos en Tijuana, legalizarnos y comenzar a desenvolvernos en la ciudad, quiero laborar y estudiar, terminar una licenciatura o doctorado en enfermería… quiero un trabajo que no me afecte a mí como menor ni a la persona que me lo brinde, pero con ello quiero sacar adelante mis estudios; solo queremos paz y tranquilidad después de un largo camino lleno de sufrimiento”.

Es el testimonio de la joven Milagros de Jesús Enríquez Ayala, de 15 años de edad, migrante no acompañada originaria de Plan del Pino, El Salvador, quien junto con su hermana Siomara Noemí Enríquez Ayala, de 13 años, llegó a Tijuana con el primer grupo de la segunda caravana migrante, en noviembre del año pasado, luego de que su padre las dejara a su suerte en Tapachula, Chiapas.

Actualmente las dos menores se encuentran refugiadas en el albergue Ágape Misión Mundial, pero el caso de Milagros resalta porque a su corta edad presenta un embarazo de cinco meses de gestación, y pese a las acciones que han emprendido activistas como el pastor Alberto Rivera Colon, titular de dicho albergue, la menor no ha sido atendida conforme a las atenciones que ella requiere, tomando en cuenta la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra.

Contrario a ello, tanto personal del DIF Estatal como del Instituto Nacional de Migración (INM) han pretendido retornarlas a su lugar de origen, situación a la que ellas se han negado debido a las amenazas que recibieron por parte de pandilleros en su país, motivo por el que salieron de allá.

En entrevista, Milagros compartió que hace más de un año vivían en El Salvador junto con su padre y ambas estaban estudiando, sin embargo, en el lugar donde vivían dominaba una pandilla y en donde se encontraba su escuela era otra contraria la que tenía el control, el problema para ellas era que como convivían en una y otra zona diariamente, los pandilleros de su colonia comenzaron a pensar que participaban y llevaban información a los contrarios.

“Empezaron a decir que era riesgo para ellos y entonces golpearon y amenazaron a mi papá, le dijeron que teníamos que salir de ahí y decidimos irnos hacia Tapachula (Chiapas)”, compartió.


En la frontera sur de México estuvieron alrededor de siete meses, donde intentaron tramitar papeles y regularizarse ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), sin embargo no tuvieron éxito y les negaron toda posibilidad, situación que llevó a que el padre de las dos niñas cayera en decepción y decidiera irse de ahí, dejándolas solas y a su suerte, situación que no las llevó a desistir por el miedo a regresar a su lugar de origen y donde Milagros conoció al joven de origen mexicano que la dejaría también embarazada.

“Él decidió quedarse allá (en Tapachula), éramos muy jóvenes, de diferentes culturas y enseñanzas, eso chocó entre ambos y ya no se pudo, no nos entendíamos bien y decidimos mejor separarnos”, compartió la joven.

Fue así como se dieron cuenta de que venía la caravana migrante y cuando arribaron a esa ciudad decidieron venir a Tijuana con ellos, con la intención de poder encontrar una vida mejor.

Una tía les cerró la puerta

Milagros detalló que en el camino sufrieron muchas cosas que como menores nunca se hubieran imaginado que pasarían: “a veces nos tocaba recibir maltrato solamente de palabras, faltas de respeto moral, maltrato psicológico, tuvimos que aguantar el rechazo de muchas personas, pasar hambre, desgaste físico y mental, eso fue algo difícil para nosotras, ya que no estábamos acostumbradas a ello”.

Tanto ella como su hermana Siomara comparten que “fue muy difícil” llegar hasta acá, a la frontera, pues además les tocó caminar días completos, comer una vez al día, aunque también reconocen que en el camino hubo muchas personas que les ayudaron y “nos echaron la mano… en ocasiones hasta nos defendieron de quienes nos querían faltar al respeto”.

El desconsuelo de ambas jóvenes no quedó a la llegada a Tijuana, pues una vez que estuvieron acá tenían la intención de buscar a una tía que radica en esta ciudad, pero cuando fueron a su casa a “pedirle ayuda”, Milagros comenta que la tía “simplemente nos cerró la puerta mencionando que éramos perros de caravana, que no podíamos estar ahí y que representábamos un peligro para ella”.

Decidieron entonces intentar abrir su caso aquí, tramitar papeles, pero les decían que no podían hacerlo y que tenían que ser remitidas a un DIF, sin embargo, estos espacios estaban saturados y para resolver la situación estaban retornando a los menores a sus países, cosa que no quisieron por el peligro que les representaba.

“Nos estuvimos quedando en el albergue de la bodega, aledaño al Benito Juárez, pero por mi embarazo se complicó y nos pusimos en contacto con el pastor (Alberto Rivera Colón), quien fue el que nos ayudó y nos trajo al albergue Ágape”, resaltó.

Autoridades han desviado la atención hacia los migrantes

El pastor Rivera Colón compartió que desde que se cerraron los albergues temporales, tanto el conocido como “La bodega” y El barretal, las autoridades municipales, estatales y hasta las federales han desviado la atención de los migrantes que aún quedan en la ciudad, lo cual le parece “muy lamentable”, puesto que todavía hay casos como los de Milagros y Siomara, quienes por ser menores de edad no acompañadas, requieren de atenciones especiales, sobre todo considerando el embarazo de una de ellas.

Resaltó que ya han ido al INM y al Centro de Gobierno del estado para hablar y tratar de llegar a un acuerdo de apoyo con las autoridades, sin embargo no se ha podido canalizar nada concreto al respecto, además que fueron al consulado de El Salvador en la ciudad y ahí les dijeron que si no hay un mayor acompañándolas las iban van a retornar de nuevo a su país, razón por la cual están tratando de tramitar papeles para que la mamá de las niñas, a quien pudieron localizar hace unos días, se venga a Tijuana y se establezcan las tres en la ciudad.

“Queremos estar con mi mamá, ojalá que podamos lograr ese acuerdo… viendo como estaba antes y todo el riesgo que yo corría, para mí sí valió la pena haberlo hecho, pero también siento que hubiera habido otras formas por las cuales haber podido trasladarme a un lugar más seguro sin haber puesto en riesgo mi vida, por eso con todo esto que ha pasado, lo único que quiero es establecerme acá y empezar a pintarle un mejor futuro a mi hijo”, compartió, un varón al que piensa ponerle Bryan Alexis y que está programado para venir al mundo en la segunda semana de mayo.

Autoridades violentan derechos de los migrantes

Referente a la desatención de las autoridades y de las declaraciones del alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, sobre el hecho de que no dará “un solo peso más” a los migrantes, la coordinadora del Comité Estratégico de Ayuda Humanitaria (CEAH), Soraya Vázquez, compartió a Univisión que de acuerdo con la Ley para la Protección de los Derechos y Apoyo a los Migrantes del Estado de Baja California, se establece prever la creación de una dirección Estatal y Direcciones Municipales de Atención al Migrante, a las que los presidentes municipales “deben prever en sus proyectos de presupuesto los recursos para su operatividad”.

Agregó que en el caso de Tijuana ha sido constante la queja de falta de recursos a estas direcciones, que en muchas ocasiones han tenido que asumir la carga de trabajo que representa los grandes flujos migratorios, sin embargo, destacó que en ese sentido la declaración del alcalde es “desafortunada”, puesto que desde la sociedad civil creen que el tema de migración debería ser “una prioridad” y en todo caso “se debería contar con toda una secretaria para la atención del fenómeno migratorio”.

Sin embargo, destacó que “en los hechos” la Dirección de Atención al Migrante en Tijuana ha señalado que solo pueden ofrecer apoyo a connacionales deportados porque su presupuesto esta etiquetado para eso, “violentando” con ellos el derecho humano a la igualdad y la propia Ley en su Artículo 14 el cual señala que “todos los migrantes tienen el mismo derecho a recibir y ser beneficiarios de las acciones, apoyos, protección y programas gubernamentales a que se refiere esta ley, por lo que queda prohibida toda práctica discriminatoria en el otorgamiento y prestación de bienes y servicios derivados de las políticas, programas y acciones de atención a migrantes".

Finalmente refirió que el tema de la atención a migrantes es una “corresponsabilidad” de los tres niveles de gobierno, y no como el alcalde cree que es solo competencia de la Federación, aunado a que la coordinación y apoyo a migrantes no se reduce a un tema de recursos monetarios, puesto que “se puede apoyar poniendo a disposición infraestructura y servicios que implican una erogación extra para el Ayuntamiento”.

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