LAKE WORTH, FL.– Cándida y Rosa, suegra y nuera salvadoreñas, quieren que el huracán Dorian les pille bien comidas. Por eso, este sábado, mientras acaban de prepararse para evacuar la casa móvil en la que viven en Florida preparaban unas pupusas en la plancha.
Cándida y Rosa.
Imagen Lorena Arroyo
Su familia ya tiene provisiones de agua y comida para cuando pase la tormenta y han cubierto las ventanas de su traila con maderas. “No nos quieren aquí. El dueño nos dijo que tenemos que irnos”, cuenta Cándida, que lleva 27 años en EEUU.
Al lado de las salvadoreñas, Armando, un cubano que vive en EEUU desde hace 20 años, pone maderas en su vivienda mientras suena salsa a todo volumen en unos altavoces. Las casas móviles son las más vulnerables a los huracanes y los administradores del parque donde viven, Royal Palm, en la ciudad de Lake Worth, en la costa este de Florida, han ordenado la evacuación de las viviendas para el lunes, así que los vecinos tienen que proteger sus trailas e irse donde familiares y amigos o esperar a que abran los albergues.
Armando, el cubano, frente a su casa móvil.
Imagen Lorena Arroyo
El peor escenario, que ponía al ojo de Dorian en esta zona de Florida, se ha descartado, pero en Lake Worth, una ciudad del condado de Palm Beach con una numerosa comunidad hispana, saben que el peligro no se ha ido y por eso continúan preparándose para la tormenta.
En el centro maya guatemalteco de la ciudad, que atiende a unas 3,000 personas de la comunidad están recibiendo donaciones de agua, productos de higiene y comida enlatada. Desde aquí también llaman a las familias para darles información sobre el huracán en inglés, español y los dialectos mayas mam, popti’ y q’anjob’al.
“Cuando llamamos, las familias nos dicen que están preocupadas por el agua porque se ha acabado en las tiendas y, si manejan, se les acaba el gas”, dice María Alonzo, una de las traductoras de q’anjob’al.
Eso es lo que le ha pasado a Wilma, una guatemalteca que vive en una traila con su papá, su esposo y cinco de sus ocho hijos. “Solo hemos conseguido cuatro paquetes de agua”, dice. En su parque de casas móviles no han ordenado evacuación pero ella aún se plantea si irse el lunes a la casa de sus tíos o a su iglesia para estar más segura.
“Mañana vamos a tapar la traila (con maderas) pero parece que el huracán se va desviando”, dice Wilma.
Imagen Lorena Arroyo
Sin embargo, desde el centro maya guatemalteco recuerdan que en caso de que se emita un aviso de huracán todas las personas que viven en casas móviles deben evacuar.
Por eso, mañana algunas traductoras de lenguas mayas de la organización acompañarán a los bomberos de la ciudad que visitarán diferentes parques de trailas para que la información llegue a toda la comunidad.
Maria Alonzo, tradutora de kanjobal.
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