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Educación

¿Tu hijo necesita más apoyo académico? Aquí te contamos cuáles pueden ser las señales

Los niños aprenden a diferentes ritmos: son naturalmente más hábiles en algunas áreas que en otras y hay contenidos que pueden resultarles más o menos complicados, pero también puede pasar que tengan alguna dificultad. Las vacaciones de verano pueden ser un momento oportuno para detectar y atender estos problemas.
7 Sep 2020 – 10:21 AM EDT
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En Estados Unidos, uno de cada cinco niños tiene dificultades de aprendizaje y atención, según el National Center for Learning Disabilities. Estas dificultades se manifiestan en las áreas de lectura, escritura, matemáticas, organización, atención, comprensión auditiva, habilidades sociales, habilidades motoras o una combinación de varias de estas, y muchos padres las pasan por alto.

Los resultados de un estudio llevado a cabo por la organización Learning Heroes indican que el 92% de los padres cree que el desempeño de su hijo es igual o superior al del nivel que cursan, pero solo el 39% de los maestros considera que los estudiantes comienzan el año escolar preparados para su grado. Las vacaciones de verano pueden ser un buen momento para detectar si tu hijo tiene alguna dificultad para aprender y si requiere de apoyo académico extra.

Las dificultades de aprendizaje tienen su origen en el cerebro y no tienen nada que ver con falta de inteligencia, deficiencias visuales o auditivas. Tampoco impiden que una persona pueda tener éxito en sus estudios o en su carrera profesional. Simplemente, hace falta disponer de la ayuda adecuada para superarlas.

La dislexia, la discalculia o la disgrafía, son ejemplos de estas dificultades, así como otro otros problemas que afectan el aprendizaje y la conducta como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el déficit de función ejecutiva o las discapacidades del aprendizaje no verbal. Y las calificaciones no son siempre el mejor indicador, hay que prestar atención a otras señales.

Cómo detectar problemas de aprendizaje

Durante los primeros años en la escuela, se va trabajando la habilidad de la escritura. De los garabatos el niño pasa a las letras grandes, va a aumentando el grado de dominio del lápiz y, finalmente, llega a escribir en letra cursiva.

Cuando se presentan problemas en esta etapa, el niño puede estar dando señales de una dificultad llamada disgrafía, que afecta habilidades motrices finas como la de escribir con lápiz o pluma. A menudo, aunque no siempre, esta dificultad coincide con otras discapacidades como la dislexia o el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Algunas maneras de detectar la disgrafía en el niño son:


  • Sujeta el lápiz de forma rara o asume una postura poco natural cuando escribe.
  • Tiene una letra ilegible o de diversos tamaños.
  • Deja las palabras u oraciones incompletas.
  • Se le dificulta mucho escribir durante largos períodos.
  • Evita las actividades de escritura o dibujo.
  • Tiene dificultad para organizar sus ideas en el papel.

En el caso de la lectura, esta es una habilidad que toma tiempo aprender y para algunos niños puede ser más difícil que para otros, pero existen maneras de saber si hay una dificultad que deba atenderse. Fíjate si tu hijo presenta problemas a la hora de:


  • Rimar.
  • Escuchar sonidos individuales.
  • Hacer el recuento de un relato.
  • Deletrear palabras.
  • O si evita leer en voz alta.

A la hora de resolver ejercicios de matemática también pueden presentarse dificultades; estas se conocen como discalculia y pueden estar relacionadas con impedimentos para ordenar información. Entre las posibles señales está que a tu hijo invierta números o valores en una operación (por ejemplo, en lugar de escribir 21+2 pone 12+2), pero llega al resultado correcto.

Busca orientación profesional

La primera recomendación es la de prestar atención. Colorín Colorado, un sitio web recomendado por la organización Learning Heroes para maestros y familiares de estudiantes, aconseja a los padres observar el comportamiento y el estado de salud física y emocional de los niños, así como mantener un registro de cualquier cambio importante en la salud, dieta, medicación o situaciones en la escuela.

Si identificas o tienes sospechas de que existe una dificultad, lo primero que debes hacer es recurrir a los profesionales más cercanos para solicitar una evaluación, antes de tomar cualquier decisión importante, como un cambio de escuela o la contratación de algún servicio. Comienza por hablar con maestros, el consejero escolar o el pediatra, ellos pueden darte orientación sobre cómo ayudar a tu hijo con los problemas de aprendizaje que pueda estar presentando.

Los especialistas de Colorín Colorado recomiendan a los padres que no dominan el inglés que busquen un intérprete en la escuela o recurran a algún amigo que pueda ayudarles. También sugieren que los niños que aprenden en una segunda lengua sean evaluados en su lengua de origen, para determinar si los problemas que están presentando tienen que ver con una discapacidad del aprendizaje o si son más bien una dificultad al aprender en otro idioma.

Es posible que solo requiera de apoyo psicopedagógico o terapia ocupacional para mejorar las posibles deficiencias. Si el problema requiere una evaluación, la dirección de la escuela puede orientarte sobre cómo hacerla. En caso de que el niño requiera educación especial, de la mano del colegio pueden desarrollar un Programa Educativo Individual (IEP, en inglés), en el que se fijan metas de acuerdo a sus necesidades.

Para profundizar sobre este tema o determinar qué implica una discapacidad o dificultad de aprendizaje según el grado, los expertos de Colorín Colorado han elaborado una completa guía que puedes consultar aquí.


Este artículo se publicó en colaboración con Learning Heroes.

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