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Medio Ambiente

Mosquitos gigantes: los extraños avistamientos tras el paso de un huracán

Aunque parezca una idea sacada de la ciencia ficción, los mosquitos gigantes existen. Esperan a que pase la temporada de sequía para salir de sus huevos, cuando las inundaciones proporciona el entorno perfecto para las larvas.
14 Oct 2018 – 9:50 AM EDT

Después del huracán Florence, en los informes comenzaron a aparecer avistamientos de “mosquitos gigantes” —y picaduras— en Carolina del Norte. ¿Qué está pasando con estos mega mosquitos que pueden ser tan grandes como un cuarto de dólar?

Como biólogo de mosquitos, a menudo me piden que identifique alguna especie basándome en el informe verbal de alguien sobre estos pequeños bichos. Por lo general, puedo hacerlo bastante bien si me proporcionan descripciones como “Tenía patas rayadas y era marrón” o “Se veía algo púrpura”.

Con lo que siempre he luchado es cuando alguien dice “era pequeño” o “era bastante grande”. En su mayor parte, el tamaño no es una buena característica para identificar a los mosquitos comunes que los estadounidenses encuentran cerca de sus casas.

Esto se debe a que se pueden desarrollar mosquitos relativamente grandes o pequeños, dependiendo de las condiciones en las que crezcan: lo que los entomólogos denominan el entorno larvario. Si el ambiente larvario tiene pocos mosquitos con los cuales competir, o es rico en nutrientes, o tiene una temperatura fresca, el resultado es mosquitos adultos más grandes.

Sin embargo, hay un par de especies de mosquitos que son verdaderamente gigantescas. Si alguien dice que vio un mosquito grande y yo sigo con “¿grande para un mosquito o demasiado grande para ser un mosquito?”, y responden “demasiado grande para ser un mosquito, pero me estaba picando”, entonces sé que realmente tenemos una de un par de especies de mosquitos “gigantes”.

En circunstancias normales, estos mosquitos gigantes picadores —conocidos localmente en Carolina del Norte como “gallinippers” o científicamente como Psorophora ciliata o Psorophora howardi— son bastante raros. Son dos de las aproximadamente 175 especies de mosquitos que tenemos en los Estados Unidos. Su momento en el centro de atención se produce después de grandes inundaciones, como las que tuvimos con el huracán Florence. Estos mosquitos pueden ser hasta tres veces más grandes que sus primos más típicos.


Los gallinippers pertenecen a un género de mosquitos que se especializan en responder a las inundaciones. Las hembras producen muchos huevos, que depositan alrededor de áreas que podrían inundarse, como prados húmedos, bosques de llanuras aluviales o incluso tierras agrícolas. Esos huevos son resistentes a la desecación —lo que significa que no se dañan en condiciones secas— por lo que pueden esperar la inundación del año siguiente, formando un “banco de huevos”. Los huevos se fertilizan a medida que la hembra los pone, con esperma que almacena durante el apareamiento. Para obtener la sangre necesaria para producir muchos huevos, estos mosquitos se alimentan agresivamente de mamíferos, y tal vez de otros vertebrados de vez en cuando.

Pero evolucionar a un tamaño gigante no parece necesario para llevar a cabo estas tareas. De hecho, muchas otras especies de este género no son gigantes, son más típicamente del tamaño de un mosquito “normal”. Entonces, ¿qué pasa con el gallinipper?

Una posibilidad es el hecho de que los gallinippers, como larvas, se aprovechan de otras larvas de mosquitos. Quizás su tamaño es una adaptación al consumo de otros mosquitos de aguas producidas por inundaciones, lo que les permite capturar y consumir más fácilmente especies más pequeñas. Los mosquitos de tamaño más típico que usan estas mismas aguas no son depredadores. El tamaño gigante también puede permitirles producir muchos más huevos, lo que puede ser una ventaja cuando llegan las inundaciones.

Las gallinippers tienen una mordida dolorosa que generalmente es notada por las víctimas humanas, por lo que las grandes cantidades de estos mosquitos que aparecieron después de Florence han recibido mucha atención.

Ser picado por un mosquito gigante puede no parecer una gran cosa, y hay razones para estar tranquilos. Primero, es probable que estos mosquitos reciban solo una buena dosis de sangre en sus vidas, lo que limita su capacidad para transmitir un patógeno. Por lo que saben los entomólogos, no transmiten ningún agente patógeno a las personas. Y ya que, como larvas, estos gigantes comen otros mosquitos, ¿tal vez un bocado grande vale 10 pequeños? Finalmente, después del huracán puedes alardear diciendo “¡Me picó un mosquito gigante!”

Otra buena noticia es que es probable los adultos no vivan más de un par de semanas, por lo que el gran auge de los mosquitos tras Florence se está reduciendo. Por supuesto, ahora parece que el huracán Michael podría provocar otra ronda de gallinippers. El invierno acaba con la amenaza más inmediata, pero todos esos huevos todavía están ahí, esperando las inundaciones del próximo año.


* Michael Reiskind es profesor asistente de entomología en la Universidad Estatal de Carolina del Norte.

The Conversation


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