Los asesores del
sueño aclaran que la
somniloquia o
hablar dormidos,
deja de ser inofensiva si aparece de forma repentina en la adultez o si
deteriora la calidad de vida. Los gritos, los
movimientos bruscos y el sonambulismo acompañan a menudo este comportamiento, transformándolo en un indicador de
parasomnias crónicas. Durante el
descanso diario, el cerebro realiza
procesos biológicos esenciales como la
limpieza de toxinas y la asimilación de conocimientos.