La primera
ceremonia fúnebre en honor al
Ayatolá Ali Jamenei, asesinado el pasado 28 de febrero, ha sido
suspendida por las autoridades ante la llegada masiva de ciudadanos. En Teherán, la seguridad se ha visto desbordada en los alrededores del gran mausoleo destinado para el último adiós del líder. Mientras la capital permanece en vilo, el gobierno intenta reorganizar la logística en medio de un clima de luto nacional y una
ofensiva militar que no da tregua en la región.
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