La
desesperación económica ha llevado a una
cifra récord de
estadounidenses a recurrir a la
venta de plasma para cubrir necesidades básicas. Por cada sesión, los donantes reciben entre 50 y 100 dólares, una práctica que ge
neró más de 75 millones de donaciones el año pasado. Expertos advierten que esta tendencia refleja una crisis de costo de vida donde miles de
personas deben comprometer su volumen corporal para llegar a fin de mes y costear servicios básicos.
Te puede interesar:
Kuwait derriba por error aviones de EEUU y toque de queda en Pakistán tras muertes en el consulado