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Habría sido detenido por haber provocado este accidente. Escuchen esto, por favor.
La forma en que estamos criando a nuestros hijos podría marcar su salud mental para toda la vida. Esto es preocupante.
Según expertos. Muchos padres estaríamos fallando en cinco áreas que son clave.
Aquí les va. No dar amor incondicional.
No validar emociones, no enseñar la empatía. No dejarlos resolver problemas y no fortalecer su autoestima.
Todo esto mientras cerca del 20%. Creo que es más.
Muchos padres admiten dar nalgadas a los hijos como forma de disciplina. Aquí, en la edición digital queremos saber más.
Así que hemos invitado a la doctora, a la pediatra lucía galán, autora de este maravilloso libro el gran libro de lucía, mi pediatra doctora. Bienvenida a la edición digital.
Muchísimas gracias, doctora. Siempre escuchamos lo que tienes que hacer para ser buena madre, pero nunca es lo que no deberías hacer.
Que no deberíamos hacer, doctora? Yo lo fundamento en tres pilares.
Ningún tipo de agresión física, ni nalgada, ni ningún otro tipo de agresión física. Al final la violencia genera violencia.
Y esto ni es ninguno de los modos. Tampoco humillaciones verbales ni etiquetas, porque esto minan la autoestima de nuestros niños.
Y por último, pues intentar fomentar la empatía, los valores, validar sus emociones y no invalidarlos. Porque el niño que no se siente escuchado se siente ignorado, no comprendido y solo en el mundo.
Así que para fomentar una buena salud mental en nuestros niños, necesitan escucha, empatía y amor incondicional. Suena muy fácil en papel, pero me imagino que es complicado.
No sé si para irme con esta . De las etiquetas a veces decimos es que vamos tarde, eres lento o eres un torpe?
Tú no te subas al tobogán porque eres un torpe. Porque es complicado entrenar nuestro cerebro.
Estamos acostumbrados que entre adultos decimos vamos tarde, lento. Qué hacemos?
Una cosa es juzgar el acto en si estamos llegando tarde, correcto, es una realidad y otra cosa es juzgar a la persona y a su forma de ser. Una cosa es llegar tarde y otra cosa es que si un niño se cree que cuando se le cae un diente viene el hada de los dientes porque.
Porque viene. Claro, porque viene y porque si papá y mamá me lo dicen es que esto es así.
Cómo no se va a creer que es un torpe si nosotros machaconamente estamos todos los días diciéndole no cariño, tú al tobogán no, que eres muy torpe, no, tú al fútbol no, que eres muy torpe, tú aquí en el banco, aquí con mamá. Entonces al final ese niño crece pensando que efectivamente es torpe.
Entonces una cosa es el acto en si llegamos tarde y otra nada que ver la escena con con la forma de ser de cada uno. Las personalidades hay que intentar no juzgarlas.
Y usted? Comenzaba la entrevista diciendo que no a las nalgadas.
Es una práctica muy común, especialmente en la comunidad latina, no una nalgada, pero si en la mano un pellizcón como hacían antes. Si, por qué no?
Pues realmente, porque lo que le estás educando a ese niño es que cuando él tenga algún conflicto o cuando no sepa resolver un problema, pues entonces él también va a recurrir a la violencia y a lo mejor él no recurre a esto o a un pellizco, a lo mejor directamente recurre a una patada o a un puñetazo. O sea, el mensaje de la violencia es el mismo el niño no tiene una escala de estos más violento, menos violento.
También cuando utilizamos ese tipo de violencia, que es violencia realmente lo que denota es que no tenemos los recursos educativos, emocionales, linguísticos, intelectuales para resolver los problemas sin recurrir a la violencia. Entonces, si entre adultos no recurrimos a la violencia, por qué lo hacemos con los niños?
Danos alguna herramienta que un padre de familia pueda aplicar hoy mismo. Si llega a su casa y dice bueno, yo vi la entrevista en la edición digital, yo voy a ser mejor padre, mejor madre, pero de repente el niño se pone a llorar porque sí, porque quería un caramelo y quería cinco.
Y no se lo diste? Qué hacemos?
Y qué pasa? Y empieza a llorar.
Y qué pasa? Qué hacemos?
Nos ponemos a la altura de nuestro hijo y le decimos cariño, por qué estás llorando? Es que quiero cinco caramelos.
Quiero cinco. Entiendes que no te puedo dar cinco caramelos?
Te puedo dar uno . Mañana te puedo dar otro.
Quiero cinco. Quiero cinco.
Quiero cinco. No pasa nada porque llore un ratito.
Nosotros le acompañamos. Le sostenemos, le calmamos.
Cuanto más tranquilo y más bajito hablemos nosotros. El más se va calmar.
Tenemos unas estructuras neurológicas en el cerebro que se llaman neuronas espejo, que comportamiento de la persona que tienes delante. Si tú estás delante de una persona que está muy exaltada, que está gritando, que está muy violenta, tú de forma inconsciente te pones a la defensiva y gritas, pero sin embargo tienes una persona que está gritando y tú cada vez hablas más despacio, hablas más bajito, sonríes.
Nuestras neuronas espejo empiezan a competir con ese comportamiento y empiezan a también a simular lo que están viendo con los niños. Funcionan maravilloso, buenísimos.
Cuanto más alto, más griten, más lloren nosotros, más tranquilos, más sonrientes y más contamos. Hasta diez.
Eso es lo . Súper invitada aquí a la edición digital y que también la