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Vida y la incertidumbre económica ponen en aprietos a muchas familias hispanas que quieren honrar una de sus celebraciones más importantes. La fiesta de quinceañera.
Nicole santos de nmas univisión en padres y comerciantes. Para muchas familias, una quinceañera representa ese instante en que sus niñas florecen para convertirse en señoritas.
Significa mucho para mí porque desde que estaba chiquita quería quinceañera y me ofreciera viajes en carro. Pero dije no, mejor quiero la fiesta porque es una cosa que pasa una vez en tu vida.
En una economía que no discrimina, los padres de esmeralda, trabajadores del campo, están demostrando que cuando el presupuesto se agota, el ingenio y la unidad familiar toman el control. Nos quedamos sin trabajo y sin trabajo y tenemos que mudarnos.
Pero yo le dije a una persona la felicidad de mi hija no tiene precio. Yo hasta ahora, lo que sigue después.
Pues ahorita no nos vamos a enfocar tanto en eso, sino en que mi hija disfrute su momento. En esta familia, su estabilidad, desmoronarse.
Antes de la fiesta y aún así, con vestidos que superan los 500 $ y los costos de la comida, decoración, fotografía y música en vivo, el compás del vals se mantuvo firme. Un aplauso para el padre de la quinceañera.
En hanford. La estrategia fue distinta, ya que la familia hernández decidió invertir en los cimientos de su hogar futuro después de la fiesta, pues va a quedar para para mejoras del hogar, no para nuestras hijas.
Ellos dicen que rentar un salón rondaba los 5. 000 $ y como el pago inicial de una casa, una quinceañera puede costar mucho más.
Me han dicho ellos presupuesto para ellos fuera de para nosotros. El presupuesto yo creo que va a ser unos 20 máximo.
Detrás de este sueño. Dueños de negocios también comparten la lucha por mantenerse de pie ante la inflación.
Los precios por las nubes. Desgraciadamente para las quinceañeras y para nosotros también, porque bajaron las ventas.
En california, donde la población latina es alrededor del 41%, la quinceañera es su motor económico y una tradición que cruza fronteras y no se detiene. Es un momento, pero es para toda.
Para toda su vida. La felicidad.
De la niña. Independientemente de dónde y cómo se celebra la quinceañera, su valor no se encuentra en el presupuesto, sino en el sacrificio que se paga con el orgullo de la herencia latina.