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Deadspin

Alguien pretende engañar al presidente de los Marlins para hacerle perder su puesto

David Samson es el sospechoso perfecto, porque no recibe el beneficio de la duda de nadie.
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19 Sep 2016 – 9:19 PM EDT

Cuando los Marlins de Miami enviaron Marcell Ozuna a las ligas menores el 5 de julio había en juego algo más que simplemente darle al degradado jardinero la oportunidad de “recuperar su ritmo”, como Scott Boras, el agente de Ozuna, dijo que le dijeron. El que Ozuna, quien sirvió tres años como jardinero, pase a ser elegible para el arbitraje salarial después de esta temporada o la siguiente depende de cuánto tiempo de servicio haya acumulado en la MLB. Una temporada de ligas menores que dure más de cinco semanas les habría ahorrado dinero a los Marlins y les habría costado a Ozuna y Boras. Ozuna estuvo allí por seis semanas.

Hacia la mitad del lapso de Ozuna en la “cárcel” de las ligas menores, empezaron a circular rumores de que existía una grabación que implicaba al dueño de los Marlins, Jeffrey Loria, y al presidente del equipo, David Samson, diciendo algo horrible sobre un jugador. Los rumores eran enloquecedoramente vagos. También se referían de manera inquietante al contenido de un breve archivo de audio que más tarde nos llegó por correo electrónico.

Aquí está la primera referencia al rumor, de alguien que trabaja en una imprenta en Miami:

Supuestamente por ahí hay un audio de Samson y Loria diciendo cosas muy ofensivas.

No puedo contestar todos los tweets. 1. Es ofensivo. 2. Es sobre un jugador. 3. Un medio noticioso lo va a sacar, no yo.


Esto puso nerviosos a los fanáticos de los Marlins, varios de los cuales nos enviaron sus mails sobre el rumor. Uno de los primeros usuarios de Twitter en mencionarlo afirmaba conocer a la persona que había grabado el audio, y cinco días más tarde nos preguntó cómo podría enviárnoslo. Le dijimos que lo hiciera por correo electrónico o que usara nuestro SecureDrop. En ese momento no nos llegó nada.

Mientras tanto, los rumores continuaban filtrándose, y lo que se decía era que Marcell Ozuna era el jugador de quien se hablaba en la tal conversación. Pero ninguna de las especulaciones contenía nada que no se hubiera dicho ya, o estuviera implícito en los tweets iniciales de Castillo.

Tratamos de seguir algunas pistas. Le preguntamos a un exempleado de los Marlins y no oímos nada. Ninguno de los escritores de béisbol nacionales con los que hablamos sabía de la existencia de la cinta. Un escritor deportivo con sede en Miami dijo que había oído rumores, pero que no sabría qué tanto creer en ellos. Un jugador de la MLB oyó los rumores pero los desechó cuando no pudo encontrar el audio real.

Entonces, de buenas a primeras, el 31 de agosto, nuestra cuenta de correo electrónico recibió un archivo de audio de 22 segundos con la breve explicación de que “fue grabado en un teléfono dentro del bolsillo de alguien”.

En la forma en que nos llegó, era casi indescifrable. Pero un poco de limpieza, eliminando un canal estéreo que solo contenía ruido, reveló esto:

Voz femenina: Scott Boras está en la línea.

Voz masculina: Déjeme decirle, dígale a Boras que su cliente está siendo degradado, y que su cliente es un gordo, perezoso [ininteligible] hijo de puta dominicano.

La persona que envió el e mail dice que él no grabó el audio sino que lo obtuvo de un amigo que trabajaba para los Marlins. Al presionarlo para que diera más detalles, y pedirle la corroboración o información de contacto del amigo, no hubo respuesta.

Aunque el correo electrónico inicial afirmaba que la voz masculina en la cinta era la de Jeffrey Loria, sonaba más como la de David Samson, exhijastro de Loria. Les pusimos la cinta a dos personas que han tenido contacto regular con Samson. Con advertencias sobre la baja calidad del audio, ambos dijeron que sonaba como él. (Compárese aquí .)

Entonces le mandé un mail al jefe de comunicaciones de la MLB y fue deliberadamente vago. Yo quería hablar con él por teléfono. Le escribí diciendo que teníamos un audio supuestamente de “un ejecutivo del equipo haciendo comentarios ofensivos”. Me llamó inmediatamente, y antes de que yo pudiera decir hola me dijo: “entonces, ¿qué tienes sobre David Samson?”. Vaya, los rumores viajan lejos.

Luego le envié una nota a la cabeza de relaciones con los medios de los Marlins. Una hora después, recibí una llamada telefónica. Era David Samson.

Samson me sorprendió diciendo voluntariamente que ya había escuchado la cinta. Y me dijo de manera inequívoca que la voz no era la suya.

“Absolutamente no soy yo”, dijo Samson. “Se trata de una completa falsificación... Si yo hubiera dicho eso, yo se lo diría [a Loria] y renunciaría”.

Samson dice que él ni siquiera estaba en Miami cuando Ozuna fue enviado a las ligas menores, sino que estaba en St. Louis en un funeral; que la voz femenina en la cinta “no es ninguna persona que trabaje para mí”, y que él no habría hablado con Scott Boras de todos modos. Según Samson, él y Boras han estado en malos en términos durante una década. Una fuente familiarizada con la relación entre los dos confirma que no se hablan y dice que la enemistad se remonta a las negociaciones del contrato de Iván Rodríguez y el supuesto comentario de Samson de que Boras tomó como personal el ataque del catcher.

En un momento durante mi conversación con Samson se escuchó una segunda voz. No me había dado cuenta de que había alguien más en la llamada. La voz se presentó como Jeffrey Loria.

“Yo estaba en la habitación”, me dijo Loria refiriéndose al anuncio de la degradación de Ozuna. “Ese no fue [Samson]. Para nada suena como él”.

Entonces ¿de dónde salió esto de la cinta?

“No tengo idea”, dijo Samson. “Alguien está tratando de tumbarme”.

¿Quién podría querer salir de David Samson, aparte de todos los fans de los Marlins?

Samson fue la cara pública de la estafa que el equipo le hizo a Miami para conseguir un nuevo estadio, y ha tenido muchos episodios polémicos. Como la vez que apareció en la radio bromeando acerca de que tenía una bomba de pene y le pidió a una persona que llamó que llevara a la novia a su oficina. O la vez que apareció como concursante de Survivor, y fue el primer eliminado. Y claro, la vez en que dijo que los miamenses eran estúpidos.

La reducción de costos con Ozuna que, más allá del poco brillante rendimiento del jugador este año, empeoró aún más a los Marlins, fue otro golpe para la oficina central a los ojos de los aficionados. El jugador de tercer año tenía que aparecer en 130 partidos esta temporada para ser elegible para el arbitraje de invierno. Como ya no puede llegar a esa marca, los Marlins obtendrán un año adicional de Ozuna con el sueldo mínimo de la liga. La diferencia entre eso y lo que Ozuna probablemente iba a ganar en el arbitraje es de al menos tres millones de dólares, según una fuente del béisbol.

A finales de julio, Boras le dijo al Miami Herald que los objetivos de reducción de costos de los Marlins eran claros, y que era absurdo sugerir que Ozuna, quien viene de una temporada en la que estuvo a punto de clasificar para el Juego de Estrellas, no era uno de los 25 mejores jugadores del sistema. Boras dijo que otros jugadores de los Marlins se habían quejado, y que él mismo había intentado quejarse a Jeffrey Loria, pero no pudo conseguir que el propietario le devolviera las llamadas. (Boras no quiso hacer comentarios para este artículo.)

Samson me lanzó la idea de que alguien estaba intentando hacerlo despedir, tal vez por rabia con la degradación de Ozuna, aunque no se arriesgaría a adivinar quién podría ser. Pero varias veces amenazó con acciones legales si nosotros decíamos que el de la grabación era él. Si lo hacíamos, nos dijo “tengo que venir a ustedes con abogados”.

Loria nos hizo la misma promesa, y dejó escapar algo que yo no sabía. Cuando le pregunté cómo era que ya habían escuchado el audio, dijo que el Miami New Times había confrontado a los Marlins acerca de la cinta. Loria y Samson les habían dado la misma negativa que me dieron a mí, y el periódico finalmente no publicó nada. “Los abogados del New Times no se sentían cómodos”, me dijo Loria. En cambio, “mis abogados se sienten muy cómodos”.

Media hora después de colgar el teléfono con Samson y Loria, recibí una llamada del presidente de una firma de relaciones públicas que trabaja para Loria y los Marlins. También negó de plano la autenticidad de la cinta, se ofreció a contratar a un analista de voz para demostrar que no era Samson, y amenazó con la posibilidad de una demanda.

El Miami New Times, dijo, ya había pasado por esas y no le había gustado lo que encontró.

Efectivamente, el periódico había recibido la misma grabación que nosotros, de alguien que contó exactamente la misma historia, aunque el informante escribió desde una dirección de correo electrónico diferente. El tipo también decía que el clip había sido grabado por un amigo que trabaja para los Marlins. Ese cuento no pasó el examen. El periódico intentó hacer una reunión con el supuesto empleado de los Marlins, pero se corrió en el último minuto. El informante le dio al New Times un nombre del supuesto empleado de los Marlins, pero una búsqueda en Google mostró que los dos eran compañeros de trabajo, en un negocio que no es los Marlins de Miami. Cuando se le pidió que proporcionara alguna prueba de que el amigo trabajó para los Marlins, el informante envió al New Times la foto de una tarjeta de presentación del equipo, obviamente falsa.

Todo esto sucedía a principios de agosto, al mismo tiempo que alguien que afirmaba conocer a la persona que había grabado el audio nos prometía ponerlo en nuestras manos.

Uno de los reporteros del New Times dijo que comenzó a trabajar en la historia con la sensación de que era cierta, pero que después de las interacciones con los informantes quedó “convencido” de que era un engaño. Semanas después de haber dejado la historia a un lado, dice que cree que esos informantes “no estaban diciendo la verdad”.

Tim Elfrink, otro reportero del New Times que trabajó en la historia, negó que las amenazas legales de los Marlins tuvieran nada que ver con la decisión del periódico de no publicar la nota. “Investigamos a fondo el dato de los informantes y concluimos que era una mierda total y absoluta”, dijo Elfrink. “Es por eso que no publicamos la historia”.

Nosotros pasamos por el mismo proceso. Si estaban tratando de que despidieran a un ejecutivo, ¿por qué ser tan cautelosos con el audio? ¿Por qué grabar algo de tan baja calidad que requiere mejoras técnicas para convertirse en inteligible? ¿Por qué no decir algo más incendiario de lo que esta cinta contenía? Si esto es un engaño, o bien es brillantemente sutil, o tan aficionado que es poco plausible.

Pero el momento y el contenido de la grabación sí dicen mucho acerca de sus orígenes. Aunque Ozuna fue enviado a las ligas menores el 5 de julio, el audio solo salió a la superficie a finales de julio. La primera mención de su existencia llegó el 30 de julio, el mismo día en que Boras se quejó por primera vez del estatus de Ozuna al Miami Herald. También fue una semana después de que ESPN se separó de Colin Cowherd por sus comentarios menospreciables sobre los dominicanos, una torturada analogía que comenzó como un intento de llamar la atención acerca de un movimiento en la oficina principal de los Marlins. Si la cinta es un engaño, y uno busca en qué se inspiraron sus creadores, no tiene que mirar más allá de los titulares de esa semana.

A medida que presionábamos cada vez más a nuestro informante, expresando nuestro escepticismo, nos dejaron de responder.

De todas las personas con quienes hablé para empaparme de esta historia, a nadie le pareció imposible de creer que David Samson podría haber sido sorprendido diciendo algo ofensivo. (Algunos incluso abiertamente dijeron que esperaban que lo hubiera hecho.) No comentarios raciales en concreto, pero sí algo controversial. “Si usted me dijera que un ejecutivo fue sorprendido diciendo algo tan malo que podría conducir a su despido”, me dijo un reportero de béisbol, “yo habría adivinado que se trataba de Samson antes de que usted terminara la frase”.

Samson es el personaje perfecto para un engaño así porque nunca va a recibir el beneficio de la duda de parte de nadie. El desagrado con él es tan amplio, que casi todo el mundo en el béisbol podría resultar un sospechoso. Pero es tan creíble como cualquier otra cosa que hagan los fans de los Marlins con tal de limpiar su oficina principal. ¿Y quién puede culparlos?

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Reporte adicional de Tim Burke. Imagen de Jim Cooke, foto a través de AP.


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