Deferred Action for Childhood Arrivals

"Volver un blanco a estos jóvenes es un error": el texto completo con el que Obama responde al final de DACA

Eliminar el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), escribió el expresidente, no reducirá la tasa de desempleo, ni disminuirá los impuestos, ni elevará los salarios de nadie.
5 Sep 2017 – 3:57 PM EDT

El expresidente Barack Obama reaccionó a la decisión de Donald Trump de cancelar DACA, el beneficio migratorio que protegía a 800,000 dreamers de la deportación con el siguiente texto publicado en su cuenta de Facebook. Esta es la traducción:

"La inmigración puede ser un tema polémico. Todos queremos fronteras seguras, confiables y una economía dinámica, y las personas de buena voluntad pueden tener desacuerdos legítimos sobre cómo arreglar nuestro sistema de inmigración para que todos cumplan las reglas.

Pero eso no es de lo que trata la acción que la Casa Blanca tomó hoy. Se trata de jóvenes que crecieron en Estados Unidos - niños que estudian en nuestras escuelas, jóvenes adultos que están iniciando carreras, patriotas que prometen lealtad a nuestra bandera. Estos dreamers son estadounidenses en sus corazones, en sus mentes, en todos los sentidos, menos uno: en el papel. Fueron traídos a este país por sus padres, a veces incluso como bebés. Puede que no conozcan un país distinto del nuestro. Puede que ni siquiera conozcan un idioma distinto al inglés. A menudo no tienen ni idea de que son indocumentados hasta que aplican a un trabajo, o la universidad, o a la licencia de conducir.

A lo largo de los años, políticos de ambos partidos han trabajado juntos para redactar leyes que les habrían comunicado a estos jóvenes – a nuestros jóvenes – que si tus padres te trajeron aquí de niño, si has estado aquí un cierto número de años, si estás dispuesto a ir a la universidad o servir en nuestro ejército, entonces tendrás la oportunidad de quedarte y ganar la ciudadanía. Durante años mientras yo era presidente, le pedí al Congreso que me enviara ese proyecto de ley.

Esa propuesta de ley nunca llegó. Y porque no tenía sentido expulsar a jóvenes talentosos, determinados y patrióticos del único país que conocían, únicamente por las acciones de sus padres, mi administración actuó para disipar la sombra de deportación a estos jóvenes, para que pudieran continuar contribuyendo con nuestras comunidades y nuestro país. Lo hicimos basándonos en el bien establecido principio legal de la discrecionalidad procesal, utilizado por presidentes demócratas y republicanos por igual, porque nuestras agencias de inmigración tienen recursos limitados, y tiene sentido concentrar esos recursos en aquellos que vienen ilegalmente a este país para dañarnos.

Las deportaciones de criminales subieron. Unos 800,000 jóvenes dieron un paso adelante, cumplieron requisitos rigurosos y pasaron por la verificación de antecedentes criminales. Y América se fortaleció como resultado.

Pero hoy, esa sombra se ha vuelto a echar sobre algunos de nuestros mejores y más brillantes jóvenes. Volver un blanco a estos jóvenes es un error – porque no han hecho nada malo. Es autodestructivo – porque quieren comenzar nuevos negocios, trabajar en nuestros laboratorios, servir en nuestro ejército, y de otra manera contribuir al país que amamos. Y es cruel. ¿Qué pasa si el maestro de ciencias de nuestro hijo, o nuestra amigable vecina resulta ser un dreamer? ¿Dónde debemos enviarla? ¿A un país que no conoce ni recuerda, con un idioma que ni siquiera puede hablar?

Seamos claros: la acción tomada hoy no es legalmente requerida. Es una decisión política y una cuestión moral. Cualesquiera que sean las preocupaciones o quejas de los estadounidenses acerca de la inmigración en general, no debemos amenazar el futuro de este grupo de jóvenes que están aquí sin culpa, que no representan una amenaza, que no le quitan nada al resto de nosotros. Ellos son ese lanzador en el equipo de softbol de nuestro hijo, la primera persona que ayuda a su comunidad después de un desastre, ese cadete en el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC) que no quiere nada tanto como usar el uniforme del país que le dio una oportunidad. Eliminarlos no reducirá la tasa de desempleo, ni disminuirá los impuestos de nadie, ni elevará los salarios de nadie.

Es precisamente porque esta acción es contraria a nuestro espíritu y al sentido común, que los líderes empresariales, los líderes religiosos, los economistas y los estadounidenses de todas las ramas políticas le pidieron a la administración que no hiciera lo que hizo hoy. Y ahora que la Casa Blanca ha trasladado su responsabilidad sobre estos jóvenes al Congreso, corresponde a los miembros del Congreso proteger a estos jóvenes y a nuestro futuro. Me alientan aquellos que han sugerido que el Congreso deberá hacer esto. Y uno mi voz a la mayoría de los estadounidenses que esperan que den un paso adelante y lo hagan con un sentido de urgencia moral que coincida con la urgencia que estos jóvenes sienten.

En última instancia, se trata de decencia básica. Se trata de si somos un pueblo que expulsa a los jóvenes luchadores esperanzadores de América, o si los tratamos de la manera que queremos que nuestros propios hijos sean tratados. Se trata de quiénes somos como pueblo - y qué queremos ser.

Lo que nos hace americanos no es una cuestión de cómo nos vemos, ni de dónde vienen nuestros nombres, ni de la forma en que oramos. Lo que nos hace americanos es nuestra fidelidad a un conjunto de ideales – que todos nosotros somos creados iguales; que todos merecemos la oportunidad de hacer de nuestras vidas lo que queramos; que todos nosotros compartimos la obligación de ponernos de pie, hablar y asegurar nuestros valores más preciados para la próxima generación. Así es como América ha llegado así de lejos. Así es como, si nos mantenemos en ello, finalmente alcanzaremos esa unión más perfecta".

Así protestan por el anuncio del final de DACA en todo el país (FOTOS)

Loading
Cargando galería

Más contenido de tu interés