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Armas

Un adolescente de Texas es acusado por el homicidio de su hermano de 10: le disparó en el pecho

Las autoridades intentaron salvar al menor herido y lo trasladaron a una sala de emergencias, pero no resistió. Aseguran que el suceso no fue un accidente. Cada año en Estados Unidos mueren aproximadamente 1,700 niños asesinados con armas de fuego.
7 May 2019 – 3:14 PM EDT

Un niño de 12 años de Texas fue acusado por el asesinato de su hermano de 10. Cuando las autoridades llegaron el sábado a la vivienda en el campo de la ciudad de Conroe, a unas 40 millas al norte de Houston, consiguieron al menor agonizando con un disparo en el pecho.

A las 2:40pm, hubo una llamada al 911 reportando el tiroteo. La operadora contó a la policía que quien había pedido ayuda era una persona que dijo tener 12 años y que contó que un hombre entró a la casa y atacó a uno de sus familiares. Esto según el registro policial al que el diario The Houston Chronicle tuvo acceso. Minutos después, el oficial que respondió al suceso aseguró que había detenido a un menor de edad y lo trasladaba al centro de detención juvenil del condado Montgomery.

"Se intentó salvar la vida del niño (de 10 años), que fue transportado a la sala de emergencias de Conroe donde murió como consecuencia de las heridas", se lee en el comunicado que difundió la Oficina del Sheriff tras lo ocurrido. "Basados en la investigación (...) el hermano de 12 años ha sido acusado de homicidio", agrega.

La investigación del caso aún está en curso. Univision Noticias intentó conversar con el vocero de la Oficina del Sheriff, pero no tuvo una respuesta a sus llamadas. Hasta ahora, no ha habido información sobre el tipo de arma que disparó el adolescente ni cómo la obtuvo. Tampoco se conocen los motivos que tuvo para dispararle a su hermano, aunque las autoridades aseguran que no fue un accidente. Lo que sí se sabe es que de ser hallado culpable, el joven podría pasar años en prisión.

"No sé si él sabe que (su hermano) falleció", dijo a los medios el juez de paz del precinto 3, Matt Beasley, quien se reunió con el joven de 12 años unas tres horas después del suceso. "Él solo se sentó allí. Es un niño normal", agregó al contar que le preguntó si podía tomar un caramelo mientras esperaba en el lobby del Centro de Justicia Criminal del condado Montgomery.

La segunda causa de muerte en niños

Según Everytown For Gun Safety, la violencia de las armas se ha convertido en la segunda causa de muerte de los niños en Estados Unidos. "Al comparar con otros países de altos ingresos, los niños estadounidenses entre cinco y 14 años son más propensos a ser asesinados con armas; y los adolescentes y adultos jóvenes entre 15 y 24 años tambi´en", asegura la organización, que ha estudiado por años las consecuencias de la falta de regulaciones para el uso de armas de fuego en el país.

Los estudios de Everytown han concluido que cuando un niño o un adolescente de Estados Unidos muere por un arma, en 58% de los casos se trata de homicidios: 1,685 cada año. "Ocurren con más frecuencia en la casa y están frecuentemente conectados con la violencia doméstica o en la familia", explican.

El otro 36% son suicidios: 1,045 por año. Y el arma que usan casi siempre la encuentran en sus casas: en 80% de los casos es de los padres o de algún familiar.

Everytown estima que al final, tres millones de niños estadounidenses son testigos de la violencia de las armas cada año. Y hay consecuencias: el impacto que sufren al estar expuestos a la violencia, al crimen o a abusos los hace más propensos al consumo de drogas o alcohol; a sufrir depresión, ansiedad, estrés post traumático; o a perder el interés en el colegio y a comprometerse más en actividades delictivas.

Cuando la víctima es un familiar

En los últimos meses, otros casos como el de estos hermanos se han leído en las noticias.

El 5 de noviembre pasado, un niño de 11 años de Arizona le disparó a su abuela de 65 años por la sencilla razón de que ella le pedía que arreglara su cuarto. Según los reportes de medios, los abuelos —que tenían su custodia— veían televisión en un mueble en la casa cuando el nieto le disparó a la abuela por detrás de la cabeza. Lo hizo con el arma del abuelo.

La historia no terminó ahí, pues mientras el hombre llamaba al 911 e intentaba auxiliar a la mujer, escuchó otro disparo. Encontró al menor muerto en su cuarto. Se disparó a sí mismo.

Y hubo más víctimas en el último a˜ño.

Recién en marzo, un niño de 11 años le disparó a su padre —un state trooper en el estado de Indiana— porque le había quitado sus videojuegos. Según documentos de corte citados por distintos medios, el joven había planificado el ataque mientras estaba en la escuela. Cuando su padre se durmió, le quitó la pistola de servicio y le disparó por la espalda. El hombre no murió. El hijo enfrenta cargos de intento de homicidio en una corte juvenil.

No todos los niños que cometen crímenes son juzgados en cortes juveniles. Al menos 13 estados de Estados Unidos no tienen un límite mínimo de edad para tratar a los niños como adultos ante la justicia. Entre ellos Alaska, Delaware, Florida, Hawaii, Idaho, Maine, Maryland, Michigan, Pennsylvania, Rhode Island, Carolina del Sur, Tennessee y West Virginia. Y tan jóvenes como con ocho años son condenados como adultos. La organización de derechos humanos Equal Justice Initiative (EJI), detalla en su informe 'Todos los niños son niños' que cuando están tan jóvenes son "incapaces de usar el juicio, la madurez o el conocimiento necesario para defenderse competentemente" en cortes de adultos.

Ponerlos ante el sistema de justicia criminal de adultos genera además mayores riesgos para los menores: son cinco veces más propensos a ser agredidos sexualmente en las prisiones que cuando son recluidos en instalaciones para jóvenes.

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