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CityLab Vida Urbana

Un mercado móvil mejorará el acceso a comida saludable en Flint

Un mapa basado en datos facilitará la ubicación de la tienda ambulante a las zonas más necesitadas de la ciudad.
28 Jul 2016 – 11:06 AM EDT

En una cantidad no desestimable de áreas con bajos ingresos en Estados Unidos, la falta de acceso a la comida saludable constituye una preocupación bien documentada. Flint, Michigan, no es la excepción.
Es, digamos, el prototipo de desierto alimentario urbano – definido así por la USDA por sus bajos ingresos y por estar situado a más de una milla del mercado de alimentos frescos más cercano. En los últimos cinco años, Flint vio cómo cerraron 5 de las 6 cadenas de mercados de que disponía. Su tasa de pobreza, por otro lado, es de un 40%.

La solución para los desiertos alimentarios urbanos parece clara: aumentar la disponibilidad. De hecho, las ciudades se han aproximado a ese concepto de diversas maneras: Los Ángeles, por ejemplo, permite que la gente fomente mercados agrícolas en propiedades residenciales. Un pueblo en Wisconsin, por su parte, experimentó aumentando las cantidades de productos frescos disponibles en las tiendas.

Pero un nuevo mercado móvil, cuya apertura se prevé en Flint para agosto, tiene un enfoque más especializado. Gracias a una sociedad entre la YMCA (Asociación de Jóvenes Cristianos), la organización comunitaria Neighborhood Engagement Hub y la empresa Flint Food Works, el mercado móvil transportará alimentos frescos desde la tienda Local Grocer (gestionada por agricultores). Los productos en existencia variarán en función de la demanda de los consumidores y se podrá comprar con cupones para comida a través de programas como WIC and SNAP.

Cuando el mercado arranque, pondrá a prueba un par de maneras de “navegar” Flint, averiguando la mejor vía para servir a los barrios necesitados por medio de un sistema de prueba y error, sostiene Pam Bailey, directora de recaudación de fondos y relaciones públicas de la YMCA. Uno de los métodos consistirá en seguir el ejemplo del archiconocido camión de helados y conducir lentamente por las calles de Flint, con la música a todo volumen y haciendo guiños a la gente indicándole que no se trata precisamente de golosinas, sino de productos frescos.

Al mismo tiempo, el mercado hará paradas, por unas pocas horas, en los lugares más concurridos de la comunidad, como iglesias o centros recreativos, mientras las personas, no sin cierta extrañeza, recogerán los productos. Bailey añade que las tiendas locales se han mostrado deseosas de acoger el mercado ambulante, con la esperanza de que el nuevo negocio atraiga multitudes interesadas en comer de forma saludable, disparando la demanda.

La ciudad ha sido sede de un mercado agrícola desde principios del siglo XX. En los últimos años, señala Richard Sadler, profesor de Salud Pública de la Universidad Estatal de Michigan, este mercado en Flint ha experimentado con dos procedimientos satélite. Pero el éxito de esas empresas dependió de la disponibilidad de los lugares de acogida, los cuales debían proveer la electricidad y el espacio necesarios para hacer funcionar una tienda viable. Los resultados, Sadler añade, fueron decepcionantes.

Sin embargo, en la pasada primavera, la red de YMCA en Michigan le propuso a Bailey que dispondría de financiación para una "camioneta de vegetales", en caso de que Flint quisiera una ( Grand Rapids ya lo hizo; Kansas City y Cincinnati han circulado productos en camiones también). En la medida en que la YMCA de Flint emprendió su propio modelo, establecieron vínculos con una red de mercados ambulantes de todo el país. Bailey estima que conversaron con representantes de unos 40 de ellos, acumulando ideas.

Pero dónde debe desarrollarse este negocio para servir mejor a los residentes fue una pregunta específica para Flint, y, a su vez, una a la que Sadler había ya comenzado a dar respuesta incluso antes de que los planes del mercado móvil se vislumbraran. Como académico interesado en la interrelación entre la geografía y la salud, Sadler quería optimizar la ubicación del mercado ambulante para que se acoplara a las demandas de los residentes más necesitados.

En Flint, “la necesidad de mayor y mejor acceso a la comida fresca es algo que se percibe en cualquier esquina”, sostiene Bailey. Pero la investigación de Sadler, publicada en The International Journal of Health Geographics, ofrece lo que Bailey llama “señales de viaje” para donde una tienda ambulante sería de la mayor utilidad. Sadler empezó bocetando un mapa de Flint estratificado en indicadores asociados a cinco factores clave, tanto sociales como físicos, que afectan el consumo de la comida saludable. Dos factores –la molestia socioeconómica y la disponibilidad de comida saludable- definen el nivel de necesidad; mientras que los restantes tres –número de paradas de ómnibus, la densidad poblacional y la presencia de lugares céntricos en la comunidad– predicen el éxito de la futura venta al por menor.


La interacción de los cinco factores señala las áreas dentro de la ciudad donde debe dirigirse el mercado móvil. Pero siendo esta la solución de la comunidad a una necesidad suya, Sadler expresó que sería presuntuoso de su parte ordenar independientemente el significado de cada una de estas categorías en la determinación de los lugares ideales. En cambio, Sadler empleó como fuente de información 11 organizaciones locales de alimentos y la lucha contra el hambre, y encargó a representantes de cada una de ellas el ordenamiento de los factores según su importancia.

El malestar socioeconómico y la disponibilidad de alimentos saludables resultaron de mayor peso que cualquiera de los tres factores restantes. Teniendo en cuenta esto, Sadler mapeó la ciudad de Flint empleando una escala que varía en función de la idoneidad de la ubicación de los mercados ambulantes, y cubre aquellas áreas geográficas con marcadores indicando zonas específicamente recomendadas por el panel de los 11 expertos. El mapa de Sadler, a continuación, muestra la necesidad acumulada sobre todo en el cuadrante noroeste de la ciudad.

Si bien el mercado móvil usará el mapa de Sadler como punto de partida, Bailey enfatiza en que, cuando se trata de satisfacer la necesidad de una comunidad, los datos no bastan. Lo más importante que aprendió Bailey por medio de consultas con otras muchas ciudades acerca de sus experiencias es que la capacidad de respuesta es un elemento clave. Ella sostiene que más de un representante le refirió lo mismo. “Ellos pueden decirnos qué funciona para ellos, pero va a depender completamente de las personas a que se dirige el mercado”, acota Bailey. “Todos los mercados son diferentes: usan camiones diferentes, diferentes modelos de negocio. Uno tiene que encontrar las necesidades de su comunidad, y comenzar a trabajar desde ahí”.

La YMCA y la Neighborhood Engagement Hub en Flint sostendrán conversaciones con residentes y grupos comunitarios. Les preguntarán: “¿Qué quieres ver en el mercado? ¿Por qué no puedes acceder a lo que buscas?”, refiere Bailey. Si bien los primeros productos del mercado local van a ser, probablemente, frutas y vegetales frescos, las organizaciones detrás del camión de alimentos están preparadas para ser flexibles al fijar su oferta, y también los lugares donde llevarla.

Limitado como es el acceso a la alimentación, Bailey entiende que el mercado sobre ruedas acortará diferencias y mitigará una necesidad que ella espera un día ver completamente satisfecha por medio de un más estable suministro de alimentos saludables y frescos, y una clientela que continuará demandándolos. “Queremos priorizar los intereses colectivos sobre los personales”, sentencia.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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