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CityLab Vida Urbana

¿Qué megaeventos realmente son un aporte a tu ciudad?

Las convenciones políticas son un serio problema de seguridad. Los Juegos Olímpicos son un fracaso en cuanto a gastos en infraestructura. ¿Cuáles grandes eventos cívicos realmente son los más rentables?
30 Jul 2016 – 12:17 PM EDT

El Comité Organizador de Cleveland 2016 pronosticó que la Convención Nacional Republicana de la semana pasada produciría 200 millones de dólares en ganancias directas en el área metropolitana de Ohio. Los demócratas estiman que su convención de esta semana producirá 350 millones en beneficios económicos en Filadelfia.

Parece un buen negocio, pero semejantes promesas no se cumplen a menudo. ¿Qué tipo de evento cívico es el más rentable? Les pedimos a algunos expertos en megaeventos que investigaran los beneficios y las dificultades de acoger eventos urbanos de gran magnitud.

Los Juegos Olímpicos

VENTAJAS: "Mucha gente coincide en que estos acontecimientos estimulan el orgullo cívico, y eso es difícil de lograr, así que es algo positivo", dice Anne-Marie Broudehoux, investigadora de la Universidad de Quebec quien estudia las estrategias de marca de las ciudades. Y este gigantesco megaevento realmente tiene un enorme potencial práctico: Si juegan bien sus cartas, las ciudades inteligentes pueden hacerse de infraestructura útil y atraer inversiones externas, mientras llaman la atención del mundo (los exitosos Juegos Olímpicos de 1992 contribuyeron a la revitalización postfranquista de Barcelona, aunque la ciudad ya había implementado un plan de reconstrucción antes de postularse para ser sede de las Olimpiadas). Y si ya se tienen las instalaciones deportivas y la fuerza política para organizar unas Olimpiadas sin tener que construir gran cantidad de infraestructura, en contra de la voluntad del COI, mucho mejor (Los Ángeles 1984 es un ejemplo de esto).

DESVENTAJAS: Desafortunadamente, estas dos ciudades se consideran las excepciones en la historia reciente de las Olimpiadas. Para comprender todas las desventajas que conlleva celebrar los Juegos —y las Copas Mundiales de fútbol, pues es un proceso que comparte muchos de los mismos retos— solamente tenemos que fijarnos en la desafortunada Río de Janeiro. Una infraestructura inútil y deficiente, una enorme deuda pública, desplazamiento masivo de residentes, y caos político son sólo algunos de los problemas que Río tiene en común con otras ciudades que desperdiciaron sus oportunidades como anfitrionas.

CONCLUSIÓN: No lo hagan. Dos palabras: Isla Olímpica.

PUNTUACIÓN: 1/5

Ferias mundiales

VENTAJAS: Es posible que no haya oído hablar mucho de estas orgías para desarrollar la marca país con un gran uso de monorraíles desde la Expo 86 en Vancouver, que fue la última feria mundial que se realizó en América del Norte. En Estados Unidos, el Congreso prohibió el uso de fondos federales para apoyar las ferias mundiales en 1999. Pero en otros continentes, las Expos se siguen celebrando. La súper elaborada producción de la feria de Shanghai en el año 2010 fue la más visitada de la historia. Comparten algunos de los mismos aspectos positivos que las Olimpiadas, con el beneficio añadido de una larga duración y una infraestructura más flexible. La Torre Eiffel, Habitat 67 en Montreal y el puente Golden Gate de San Francisco son algunos ejemplos de esto. Para muchas ciudades, particularmente de Asia, celebrar una feria es una forma de debutar en el escenario mundial, según Mark Wilson, quien dirige el Grupo de Planificación de Megaeventos de la Universidad del Estado de Michigan y quien asesora a las ciudades que se postulan para celebrar las exposiciones mundiales.

DESVENTAJAS: "Las dificultades para las ferias mundiales no es el derrochador elefante blanco en que se convierte la infraestructura, aunque sí llega a suceder", dice Wilson. "Es el hecho de alterar la ciudad para celebrarlas." Como mismo sucede con las Olimpiadas, las ciudades a menudo se preparan para las ferias mundiales como si éstas fueran el objetivo en sí mismas, y adaptan las inversiones para apoyar el evento en lugar de utilizar la feria como un medio para beneficio de la ciudad a largo plazo, tal como tan exitosamente lo hizo Montreal en 1967. Además, pueden surgir crisis económicas y políticas en el período de varios años que transcurre entre que la ciudad se postula para ser sede y el acontecimiento real, y pueden atraer todo tipo de protestas violentas.

CONCLUSIÓN: Hay que planear cuidadosamente y proceder con precaución.

PUNTUACIÓN: 2/5

Convenciones políticas

VENTAJAS: Además de atraer la atención de los medios hacia las ciudades anfitrionas, estos enfrentamientos que se producen en años electorales como los de este verano en Cleveland y Filadelfia generan por una semana mayores ganancias para los hoteles del centro de la ciudad, las compañías de renta de limosinas, y los restaurantes. La mayor parte de esta beneficio económico proviene de los forasteros. A los ojos de las autoridades de la ciudad, parecen ingresos fiscales "gratis".

DESVENTAJAS: Nada es "gratis". Aunque una parte del sector de los servicios puede andar satisfecha y feliz, los cierres de carreteras durante una semana laboral y el tráfico afectan los viajes al trabajo y la productividad, lo cual representa un costo real en dólares (aunque es difícil decir exactamente cuánto). Además, están los costos de seguridad: como descubrió Chicago en 1968, pueden ser eventos volátiles. Matthew Burbank, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Utah, quien estudia la economía del deporte, dice que las ciudades pueden subestimar qué cantidad adicional de fuerzas de seguridad necesitan para acordonar calles, crear zonas de protesta, bloquear estacionamientos, y proteger a los políticos. En 2012, Charlotte y Atlanta gastaron 50 millones de dólares de fondos federales con el propósito de proteger sus convenciones, y los gastos adicionales de algunas ciudades pueden ser de decenas de millones de dólares. Esas proyecciones optimistas de "ganancias directas" que se les ocurren a los comités de los partidos frecuentemente no tienen en cuenta estos costos. Y, como aumenta la necesidad de seguridad, "es cada vez más difícil para las ciudades más pequeñas competir por estas convenciones, a pesar de que probablemente las deseen más que las grandes", dice Burbank.

CONCLUSIÓN: Alto riesgo durante los momentos conflictivos, y hay formas más seguras de causar una deslumbrante sensación política. ¿Qué tal una gala o un concierto benéfico?

PUNTUACIÓN: 3/5

Festivales de música

VENTAJAS: Muchos festivales de música se celebran en lugares remotos para acomodar las grandes multitudes y el alto volumen de la música. Pero el festival Lollapalooza, que se celebra este fin de semana y que es uno de los mayores eventos anuales de música pop en América del Norte, se ha realizado en el Grant Park del centro de Chicago desde el año 2005. En 2014 el evento reunió aproximadamente 300,000 personas y reportó 82 millones de dólares en ganancias directas en la ciudad. El Chicago Park District recibe 3 millones de dólares al año por la venta de entradas para Lollapalooza, y aparentemente recibe un impacto positivo y duradero. "Grant Park ahora depende de Lollapalooza", dijo Bob O'Neil, presidente de Grant Park Conservancy, a NBC Chicago el año pasado. "Se han plantado miles de árboles, se han renovado varios jardines, y se han creado nuevos jardines."

DESVENTAJAS: Como mismo sucede con las convenciones políticas, los festivales pueden desalentar la actividad económica no relacionada con el evento en sus cercanías, pues los residentes locales y los visitantes que no asisten a los conciertos se alejan. Y las personas que asisten a los conciertos pueden provocar una buena cantidad de problemas, a pesar de la seguridad: generan quejas por ruido, actos de vandalismo por parte de personas borrachas, y cierta probabilidad de daños a la propiedad (hay que pensarlo dos veces antes de contratar a la estrella de música country Kenny Chesney, cuyo concierto en Pittsburgh en el año 2013 dejó atrás un mar de destrucción.) No es de extrañarse, pero Chicago ha estado haciendo tratos bastante mercantilistas y orientados a la reducción de impuestos con los organizadores de Lollapalooza, por lo que probablemente la ciudad no se está beneficiando todo lo que podría, o debería.

CONCLUSIÓN: Para aumentar los beneficios económicos, las ciudades deben celebrar sus propios festivales de música en un parque, o hacerlo con un organizador sin fines de lucro, como la exitosa serie Summerstage de Nueva York. Y tal vez se deben contratar a artistas que sean menos propensos a estimular el comportamiento agresivo de la audiencia.

PUNTUACIÓN: 3.5/5

Super Tazones

VENTAJAS: Para estos eventos hay que construir muy poca, o ninguna, nueva infraestructura, pues las ciudades anfitrionas del gran juego siempre cuentan con los estadios para celebrarlos. Las posibilidades de que ocurra un imprevisto, como la falta de asientos en el estadio de los Cowboys en el año 2011, son muy escasas. Además, se podrán observar unas buenas tomas del horizonte de la ciudad en el evento televisivo más visto del año.

DESVENTAJAS: A diferencia de las convenciones políticas, los Super Tazones en realidad sólo proporcionan una o dos noches de ganancias extras del turismo, en lugar de tres o cinco. La mayor parte de la atención de los medios se enfoca en lo que sucede dentro del campo de juego. Los mayores riesgos son el mal tiempo (hay una razón por cual la NFL prefiere instalaciones bajo techo y ciudades anfitrionas de clima cálido) y una mala publicidad previa al juego. Así pasó en San Francisco cuando las autoridades intentaron ocultar a las personas sin hogar.

CONCLUSIÓN: Por supuesto, celebren un Super Tazón. Pero no cometan ninguna estupidez.

PUNTUACIÓN: 4/5

Cannes, Sundance, South by Southwest, Bayreuth, CicLAvia, jubileos y reuniones religiosas, Hajj, etc.

VENTAJAS: Dígame, ¿qué tiene que ver un festival de ópera de Baviera con una sagrada peregrinación papal? Para algunos planificadores de eventos de la ciudad, ambos representan dinero por las mismas razones básicas, según Martin Müller, investigador principal de la Universidad de Birmingham quien estudia los grandes eventos. "Las ciudades no poseen los derechos de las Copas Mundiales y ni de los Juegos Olímpicos, son franquicias", dice. "Como ciudad, lo ideal es posser los derechos del evento que se está celebrando." Estos festivales y asambleas de varias semanas siempre se identifican con el lugar donde se celebran, lo cual ayuda a esos lugares a crear un perfil internacional. Debido a que atraen a la gente año tras año (o década tras década), se puede reutilizar la infraestructura, la atención de los medios suele ser muy positiva, y mejoran los empleos de la gente cuyo sustento depende de estos eventos. Y mediante el uso de múltiples lugares diseminados por toda la ciudad, los eventos relacionados con peregrinaciones distribuyen los dólares del turismo de manera más uniforme que una convención, un concierto o un evento deportivo.

Broudehoux también presenta el modelo de Montreal, la cual se ha autodenominado una "ciudad de festivales," anfitriona de una serie de eventos durante todo el verano para atraer a un número manejable de turistas a diferentes sitios de la ciudad.

DESVENTAJAS: Casi ninguna, al menos hasta que los acontecimientos se vuelven tan exitosos que comienzan a atraer nuevos residentes, que terminan desplazando a los antiguos. Y hay que asegurarse de invertir en el control de multitudes: miles de personas murieron en una estampida en la Meca durante el Hajj del año 2015.

CONCLUSIÓN: Se debe construir un plan de vivienda asequible, conseguir un equipo experto en control de multitudes, e inventar una religión específica de la ciudad, que convoque a sus adeptos mundiales a su lugar de nacimiento espiritual cada verano. Y después: ¡A sacarle provecho!

PUNTUACIÓN: 5/5


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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