CityLab Vida Urbana

Por qué algunas las grandes ciudades son relajantes para algunas personas (y para otras no)

En lugar de estrés, estudios demuestran las urbes también pueden ser fuentes de calma.
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1 Jun 2016 – 10:59 AM EDT

Con frecuencia se recomienda la naturaleza como una forma para quienes tienen ansiedad puedan calmar sus emociones. James Hamblin escribió una nota para la revista The Atlantic sobre el auge de la ecoterapia: los médicos respaldan los efectos sanadores de pasar tiempo al aire libre. Pero esta mentalidad también se puede aplicar de manera más informal: si estás estresado en el trabajo, ¡sal a caminar! ¿Te sientes abrumado por las presiones de la vida diaria urbana? ¡Escápate a la naturaleza los fines de semana! La idea es que rodearse del silencio relativo y dejar que el verdor de la naturaleza te envuelva con su calma. Pero, dicen los artículos, no conviene buscar consuelo en el ruido, muchedumbre y esmog del ambiente urbano. No, la clave de la calma está en la misma naturaleza.

Otra cosa dice un artículo recién publicado en la revista The Society for Consumer Psychology, el que sugiere que a lo mejor se han exagerado las cualidades restaurativas de la naturaleza y que los cielos azules no inspiran esta serenidad tipo zen. Kevin P. Newman —profesor de Marketing en la Universidad Providence— y Merrie Brucks —profesora de Marketing en la Universidad de Arizona— se unieron para explorar en un estudio si la gente que tiende a ser más neurótica en realidad encuentra alivio de la misma fuente de sus pensamientos acelerados y cerebros agitados.

Para determinar esto, Newman y Brucks le pidieron a participantes que completaran una encuesta ampliamente conocida de doce preguntas, el llamado Cuestionario de Personalidad Eysenck. Su meta es evaluar características neuróticas, como la ansiedad, la tendencia a analizar demasiado las cosas, sentimientos perpetuos de miedo o amenazas, envidia y soledad. Los participantes resolvieron acertijos después de ser expuestos de antemano a imágenes de paisaje urbano o bien de un paisaje rural. Los acertijos, algunos de los cuales eran imposibles de resolver, tenían el propósito de medir el autocontrol y ver si un ambiente en particular indujo más comportamiento estresante que otro.

Los investigadores descubrieron que la gente neurótica encontró que en situaciones de “alta ansiedad” sus mentes actuaban de manera más calmada. En otro experimento, Newman y Brucks tocaron una grabación de las olas del mar seguida por otra grabación de cláxones sonando. La sorpresa fue que la gente neurótica no encontró que los sonidos de los cláxones fueran molestosos. En realidad, les parecieron bastante agradables.


Ahora bien, antes de calificar a los neuróticos como gente de la ciudad y a los no neuróticos como campesinos, hay que tomar en cuenta la cantidad de variación que puede existir dentro de los ambientes respectivos. “No todas las situaciones urbanas son ruidosas y alborotadas y no todas las situaciones en naturaleza son silenciosas y calmadas”, dice Newman, quien señala los parques de una ciudad y el ziplining como ejemplos de la dicotomía que se está dando. “Una persona muy neurótica puede disfrutar de la naturaleza, pero quizás su versión ideal de una excursión incluye más peñascos, trotar en senderos o ver algunos animales”. O sea, cuando se trata de aliviar la ansiedad, no es el ambiente lo que importa, sino lo que haces en el mismo.

Entonces, ¿las ciudades y los pueblos intrínsecamente atraen diferentes tipos de personas? Newman especula que esto quizás explique estereotipos regionales: la amabilidad del Oeste Medio, el arrastre de palabras del Sur, la actitud relajada de la Costa Oeste, las emociones reprimidas del Noreste. Y Newman dice que los negocios y planificadores urbanos deben prestar atención a estas cualidades: tal vez tenga sentido que un parque nacional en el Noreste resalte los aspectos activos de escalar montañas o navegar rápidos en balsas, por ejemplo, mientras que los parques del Oeste Medio quizás enfaticen vistas y crepúsculos.

¿Pues como una persona puede relajarse en su ambiente particular? Newman sugiere evaluar tu personalidad y buscar formas de complementarlo. Un residente neurótico de la ciudad puede —y debe— calmarse sin tener que escaparse a las montañas lejanas y bosques verdes de otro clima. Tal vez una caminata por la calle en hora pico le brinde alivio, o quizás dar la vuelta por una librería atestada. La persona no neurótica puede buscar parques de la ciudad o ir a trotar en la mañana por caminos serpenteantes, visitar a un museo en una tarde durante la semana o bien escaparse a un rincón de una cafetería.

En otras palabras, si eres neurótico y piensas que necesitas un descanso a la mitad de la tarde, trata de escaparte afuera a oír el sonido de los cláxones. Tal vez sea el tónico mental que estabas buscando.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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