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CityLab Vida Urbana

Los vendedores callejeros de Hanói, vistos desde las alturas

Una fotógrafa holandesa resaltó la belleza del comercio de esta ciudad vietnamita y su uso de la bicicleta.
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10 Dic 2016 – 05:14 PM EST
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Después de mudarse de los Países Bajos a Hanói hace unos años atrás, la fotógrafa Loes Heerink empezó a pasar mucho tiempo en los puentes, esperando que un vendedor pasara en la calle abajo jalando un carrito de mercancía colorida.

Heerink ha estado fotografiando a los vendedores de Hanói durante más de un año, capturando su belleza sin el ruido de fondo de las calles animadas. Heerink recaudó fondos mediante Kickstarter para publicar su colección colorida de imágenes aéreas en un libro titulado Vendors (Vendedores).

(Loes Heerink)


En Hanói la mayoría de los vendedores callejeros (hay aproximadamente 5,000 de ellos) son mujeres que viajan a la ciudad desde el campo varias veces a la semana para ganar dinero para sus familias. Una galería en línea del Vietnamese Women’s Museum (Museo de Mujeres Vietnamitas) explora las vidas privadas de estas mujeres, muchas de las cuales trabajan desde las 2 am hasta las 7 pm, durmiendo en albergues abarrotados compartidos con otros vendedores y ganándose más o menos 2 dólares al día. Heerink habló con una mujer que —a pesar de tener setentitantos años de edad— aún sale todos los días a vender plátanos que lleva en la cesta trasera de su bicicleta. La fruta pesa demasiado para transportarla toda de una vez, entonces ella guarda la tanda completa en casa de una amiga y hace varios viajes al día de ida y vuelta para irse reabasteciendo.

(Loes Heerink)


Aunque los vendedores son esenciales para el tejido visual de Hanói, su estatus político es un poco débil. Desde 2008, en un esfuerzo para ‘modernizar’ la ciudad, el gobierno de Hanói ha implementado una prohibición parcial de la venta callejera.

Sin embargo, muchos vendedores son los sostenes principales de sus familias y no cuentan con ningún otro tipo de capacitación que podrían aprovechar si acaso las prohibiciones se extendieran a toda Hanói. La exposición del Museo de las Mujeres Vietnamitas incluye entrevistas con economistas que abogan por limitar la prohibición y permitir a los vendedores a seguir trabajando. Heerink esperar incluir en su libro más entrevistas con las mujeres que retrata para darle mayor profundidad a las imágenes que captura.

Según Heerink, la gente sabe tan poco de los inmigrantes que viajan a Hanói a trabajar; de manera parecida a la exposición del museo, su trabajo podría ofrecer un mayor entendimiento de las vidas de personas que con frecuencia se ignoran o se rozan al pasar por la calle. Además, Heerink espera revigorizar un aprecio por el color y la humanidad que los vendedores traen a Hanói. “No tienen idea de lo lindas que son sus bicicletas”, escribe Heerink en su página de Kickstarter. “No tienen idea de que crean pequeños trozos de arte todos los días”.

(Loes Heerink)


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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