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CityLab Vida Urbana

Los límites del movimiento de “regreso urbano” de Chicago

En este proceso, la ciudad habría perdido hispanos, afroamericanos y familias con niños, los que partieron a los suburbios.
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12 Jul 2016 – 11:07 AM EDT

El movimiento de “regreso urbano” -es decir, el traslado de población de los suburbios a la ciudad-, sigue siendo un asunto polémico entre urbanistas. Por un lado, algunos lo halagan como una fuente de talento, trabajos e ingresos. Por otro lado, los críticos del movimiento deploran los precios inasequibles de vivienda, la gentrificación y el desplazamiento que lo han acompañado. Dicho esto, una cosa se ha vuelto sumamente clara: en Estados Unidos el movimiento de regreso urbano tiende a limitarse a los residentes calificados, jóvenes y acaudalados en ciudades como Nueva York, San Francisco, Boston, Washington DC y Seattle.

¿Y dónde se encuentra Chicago en esta lista? Sus vecindarios como Lincoln Park, Wicker Park, Bucktown, Logan Square, River North y Wrigleyville son ejemplos notables del gentrificación. ¿Pero, qué tan extensa ha sido la renovación urbana de la ciudad, en realidad? Un estudio reciente de William A. Testa, del Banco de la Reserva de Chicago, y William Sander, de la Universidad DePaul, le dio una mirada detallada al asunto. Ellos examinaron el alcance del movimiento de regreso urbano de Chicago entre 1990 y 2010.

Los hallazgos del estudio son tanto positivos como negativos. Por una parte, en comparación con sus suburbios, Chicago se ha vuelto un poco más educado y pudiente. De hecho, Testa y Sander encontraron una relación positiva entre vivir en la ciudad y la población de residentes entre 25 y 34 años de edad, la cual creció entre 1990 y 2010. La ciudad también ha visto un aumento pequeño en la cantidad de familias con niños pequeños: el porcentaje de hogares con niños de edad preescolar incrementó de 28% a un 31%.

Lo que fue aún más pronunciado fue el influjo de residentes jóvenes y educados a Chicago. La cuota de residentes de la ciudad con licenciaturas o títulos superiores ha incrementado. En 1990 los residentes suburbanos del área de Chicago tenían una mayor probabilidad de tener una licenciatura que los que vivían en la ciudad, pero ya no es así. El estudio halló que a partir de 2010 la ciudad y los suburbios tenían más o menos el mismo porcentaje de residentes con licenciatura. Los residentes blancos no hispanos también tienen probabilidades mucho más altas de haber cursado estudios superiores en la universidad. En este aspecto el análisis estadístico del estudio muestra una asociación ligeramente negativa entre tener una licenciatura y vivir en la ciudad en 1990, pero después, en 2010, aparece una asociación positiva entre ambas características. En 1990 hubo una asociación positiva entre el porcentaje de adultos con maestrías y la residencia en la ciudad y ésta se ha vuelto más fuerte a lo largo del tiempo.

Cuando se trata de la opulencia y los ingresos, los resultados tienden a ser mixtos. En relación con los suburbios de Chicago, el ingreso familiar medio para la ciudad ha incrementado. Para 2010 el ingreso familiar medio para los blancos no hispanos era más o menos igual tanto en la ciudad como en los suburbios. De hecho, el estudio halló que el ingreso familiar medio para los blancos no hispanos en la ciudad aumentó desde un déficit de 77% en 1990 —en comparación con los suburbios— para rivalizar el ingreso familiar medio de los suburbios en 2010. Si bien el análisis estadístico reveló una asociación negativa entre el ingreso y vivir en la ciudad a lo largo de todos los grupos de ingresos en las tres décadas estudiadas, dicha asociación se volvió ligeramente más débil a lo largo del tiempo. Dicho esto, l os ingresos medios se mantuvieron más altos en los suburbios entre los residentes afroamericanos e hispanos.


A lo largo de este período de tres décadas, la ciudad tuvo pérdidas continuas de familias con niños. El porcentaje de hogares con niños de edad escolar en Chicago descendió considerablemente, desde un 35% en 1990 a un 27% en 2010. Sólo 1 en 10 hogares de blancos no hispanos con niños de edad escolar vivieron en la ciudad en 2010. El estudio no halló una asociación notable entre tener hijos y vivir en la ciudad en 1990 pero sí hubo una asociación negativa entre ambas características en 2000 y 2010. Lo interesante es que en las tres décadas estudiadas, el estudio también encontró una asociación negativa entre vivir en la ciudad y estar casado. Lo que es incluso más inquietante es que la ciudad siguió perdiendo hogares en general frente a los suburbios, ya que el porcentaje de hogares en la ciudad bajó de un 37% en 1990 a un 31% en 2010.

Las señales más grandes de una inversión significativa tienen que ver con la raza. Si bien los residentes blancos instruidos y acaudalados han regresado a la ciudad, los residentes afroamericanos e hispanos se han mudado para los suburbios. Entre 1990 y 2010 el porcentaje de hogares afroamericanos de la ciudad descendió de un 77% a un 61%, mientras que su porcentaje de hogares hispanos bajó de un 59% a un 43%. Actualmente uno de cada cuatro residentes suburbanos es afroamericano o hispano, según indica el estudio. Y los afroamericanos e hispanos muy instruidos tenían una mayor probabilidad de encontrarse en los suburbios que en la ciudad. Otras investigaciones indican que los vecindarios mayormente afroamericanos de la ciudad aún no han sido transformados por la gentrificación.

El estudio sugiere que el movimiento de regreso urbano de Chicago mayormente se limita a residentes blancos jóvenes y educados que son solteros o recién casados y quienes viven dentro de o alrededor del centro de la ciudad. De tal modo Chicago parece ser un caso de estudio de lo que el planificado urbano Markus Moos denomina “ youthification” o “joventrificación”. Sin embargo, los autores notan que están renovación urbana limitada “es difícilmente una ‘gran inversión’”. Finalmente, la brecha de larga data entre suburbios pudientes de blancos rodeando una ciudad pobre de minorías se está remodelando para crear un mosaico de brechas raciales y de clases sociales que coinciden.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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