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CityLab Vida Urbana

Los ingredientes para crear ciudades inteligentes en América Latina

Un nuevo reporte del Banco Internamericano de Desarrollo explica cómo pueden las ciudades en esta región crear una gestión ‘inteligente’.
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15 Jul 2016 – 1:17 PM EDT

En abril de 2010, Rio de Janeiro aún celebraba su designación como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, cuando un desastre de inundaciones y desprendimientos de tierras cambió el enfoque de las autoridades municipales.

“Durante el caos, el alcalde no tenía acceso a información crucial o a datos importantes”, dice Clara Schreiner, Jefa de la Plataforma de Soluciones Inteligentes para Río en la empresa COMTEX. Schreiner fue la representante de Rio de Janeiro en una conferencia sobre “Smart Cities” organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Aprendimos varias lecciones durante este episodio trágico. Es muy triste haber perdido vidas [murieron 218 personas], pero, por eso, el alcalde dijo ‘ya no podemos continuar gestionando la ciudad de la misma manera”, dice la brasileña.


Desde entonces, Río de Janeiro comenzó a dar pasos para convertirse en una ciudad inteligente o ‘Smart City’. En el sentido más básico, esto implica que la ciudad use la tecnología de nuevas maneras para gestionar mejor su vida urbana. Instalaron el Centro de Operaciones Rio, un polo tecnológico que, entre otras funciones, monitorea los sensores instalados en los barrancos con mayores posibilidades de tener desprendimientos de tierra. También tienen sensores para predecir inundaciones y prepararse para estas, y organizan simulaciones con alarmas de emergencia por toda la ciudad.


Aunque los pasos de Río no han sido perfectos de acuerdo a algunos investigadores y la ciudad tiene bastantes preocupaciones frente a las Olimpiadas, la localidad carioca fue una de las ciudades latinoamericanas que se presentaron en un foro sobre “Smart Cities” en el BID. En esta ocasión se lanzó un nuevo reporte que explica lo que necesita la región para migrar de una gestión tradicional a una gestión inteligente de las ciudades.


Justamente una de las lecciones de los expertos es que todavía es difícil integrar estas tecnologías en toda Latinoamérica. El reporte del BID ofrece una mapa de los pasos más importantes para que las ciudades de esta región puedan convertirse a Smart Cities.

Así lo grafica el documento:


Lo primero, en este sentido es el liderazgo. “Una ciudad necesita alguien que entiende la ciudad de una forma holística”, dice Maurício Bouskela, uno de los autores del informe. “Y que esa persona se encarge de coordinar con todas las diferentes agencias de la municipalidad para crear una nueva manera de gestionar”.

Eso se puede ver en la ciudad de Santander, en España, donde el gobierno municipal ha implementado más de 12,000 sensores por toda la ciudad para medir casi todos los aspectos de la vida urbana: el parqueo, los residuos, condiciones de tráfico y contaminación, y la cantidad de gente que se mueve por la calle, entre otros factores. El alcalde de Santander Iñigo de la Serna ha estado en su puesto por casi diez años, creando estabilidad gubernatorial que muchas ciudades de la región no tienen.

Bouskela dice que un proyecto piloto también es crucial para las localidades que quieren convertirse en una ciudad inteligente. Muchas veces, asociarse con alguna compañía puede bajar costos mientras las autoridades prueban diferentes estrategias para ver qué funciona mejor para su ciudad. Este es el caso de Río, donde han pagado solo unos 3 millones de dólares estadounidenses por todos los cambios que han hecho desde 2010, por ser proyecto piloto.

El reporte del BID destaca las siguientes ciudades como ejemplos que están aplicando estas tecnologías:


A pesar de que se han visto casos específicos de éxitos, todavía existen desafíos importantes para las ciudades que quieren aplicar este tipo de gestión. Uno de los problemas en es que América Latina y el Caribe se urbanizaron de una manera demasiado rápida y desordenada a partir de la década 1970. La falta de planificación hace más dificil solucionar problemas como la congestión y la contaminación, así como la distribución de servicios públicos (por la existencia de barrios informales y no integrados, por ejemplo).

Pero además hay un problema con la capacidad fiscal de las ciudades. Los bajos ingresos de los ciudadanos en muchas localidades en la región resultan en presupuestos más bajos también, lo que implica menos dinero disponible para inversión en tecnología. Por eso es tan importante asegurar que todas las ciudades tengan un impuesto sobre bienes inmuebles, y que hagan un proyecto piloto que puede reducir los costos, dice Bouskela.

Finalmente, está el desafío de encontrar la habilidad técnica. “Hay muchísimo talento técnico por toda la región”, dice Bouskela. “Y tenemos que asegurarnos que están usando y distribuyendo ese conocimiento para ayudar a nuestras ciudades”.

Puede leer el reporte completo aquí.


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