Los hombres que transforman grafitis neonazis en arte

Una organización en Berlín está tratando de eliminar las esvásticas de la capital alemana.

Ibo Omari transformando una esvástica en Berlín.
Ibo Omari transformando una esvástica en Berlín.
Imagen © Deutsche Presse-Agentur

Ibo Omari sabe lo que quiere hacer cuando se encuentra con una esvástica en una muralla de su natal Berlín. Toma un tarro de pintura en espray de la tienda de productos de arte de la que es dueño y la cubre. Pero no la borra simplemente: él la transforma.

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Desde que lanzó la campaña #PaintBack en Berlín este año, Omari y sus compañeros han cubierto al menos veinte esvásticas en todo Berlín, dejando una variedad de arte callejero donde antes estaban estos símbolos de odio. #PaintBack ha cambiado esvásticas a flores, una mosca perseguida por un matamoscas y un gato sentándose en la ventana. A través de la organización sin fines de lucro de Omari, Die Kulturellen Erben (en español, “la herencia cultural”), él y otros miembros ofrecen talleres a los jóvenes y novatos del arte callejero para que apliquen el lema de #PaintBack: “responder a mensajes de odio con amor”.

Victoria Tschirch/Die Kulturellen Erben

El proyecto comenzó, de acuerdo a la cofundadora Victoria Tschirch, cuando un hombre entró a la tienda y pidió unos tarros de pintura en espray para cubrir una enorme bandera nazi que había en un muro cerca de una plaza de juegos. El hombre quería hacer el trabajo él mismo, pero Omari y otro artista callejero se comprometieron a hacerlo sin costo. En pocos minutos, el símbolo era un mosquito gigante.


Luego de eso, amigos de Omari le comenzaron a decir a él y otros miembros de #PaintBack cuando se encontraban con esvásticas. A través de las redes sociales, se difundió en Berlín y otras partes de Alemania lo que #PaintBack estaba haciendo. “Estamos muy contentos de poder decir que hay varios imitadores”, dice Tschirch.

Victoria Tschirch/Die Kulturellen Erben


La actual situación en Alemania, dice Tschirch, hace que el trabajo de #PaintBack sea cada vez más urgente. Mientras más de un millón de refugiados han llegado al país del Medio Oriente, los grupos neonazis y de extrema derecha han redoblado su presencia, dejando autoadhesivos antiinmigrantes en las murallas. De acuerdo a The Verge, en Alemania los crímenes de motivación política han crecido en un 40% en 2015.

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“La gente está siendo manipulada por el miedo”, dice Tschirch. “Ellos le temen a lo desconocido y temen a que alguien pueda tomar algo suyo”. Aunque algunas de las esvásticas cubiertas tienen décadas de antigüedad, muchísimas fueron recién pintadas.

Omari, quien nació en Europa de padres libaneses y turcos, le dijo a The Verge que el resurgimiento del odio y el extremismo lo ha motivado. “Es raro que en veinte años de integración y política la gente siga con miedo a los extranjeros”, comentó. “Eso es algo inaceptable para nosotros”.

Incluso antes de que #PaintBack tomara vuelo este año, ha existido una fuerza vital tratando de luchar contra el sentimiento neonazi en Berlín. Irmela Mensah-Schramm, una maestra de 70 años, ha estado retirando posters de esvásticas y símbolos neonazis desde hace tres décadas. Utilizando herramientas y una bolsa con el lema “Contra los nazis”, Mensah-Schramm ha borrado un total de 72,354 símbolos, de acuerdo al The New York Times.

Victoria Tschirch/Die Kulturellen Erben


“Ella es la abuela de #PaintBack”, dijo Omari al Times. “Tiene muchísima más experiencia que nosotros. No está tan conectada digitalmente como nosotros, pero ella debería haber recibido apoyo hace años”. Una reciente caída ha limitado la movilidad de Mensah-Schramm y a la cantidad de implementos que puede cargas, pero Omari ve a #PaintBack como una continuación de su labor, la que ha hecho por mucho tiempo sola.

No ha sido un camino fácil: en esa soledad Mensah-Schramm ha sido atacada varias veces y su trabajo está al borde de la legalidad en Alemania, donde técnicamente está prohibido pintar o interferir en propiedad pública, incluso si ya alguien lo ha hecho antes.

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#PaintBack enfrenta el mismo dilema sobre pedir permiso a la ciudad o a los dueños del edificio antes de alterar las esvásticas que se puedan encontrar, pero, según Tschrich, las autoridades locales han comenzado a dejarles pasar por alto los procesos burocráticos normalmente requeridos.

La meta de #PaintBack, dice Tschirch, es simplemente no limpiar los mensajes: esto se trata de activar una respuesta comunitaria que deje en claro que los mensajes de odio no se tolerarán. “Esperamos ver más gente pacíficamente recuperar sus vecindarios y contribuir a construir comunidades fuertes, abiertas y llenas de color”, concluye.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.