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Los estadounidenses quieren que se invierta más en infraestructura

Según los resultados de una nueva encuesta, una gran mayoría de votantes así lo prefiere. Entonces, ¿por qué no se cumple lo que ellos piden?
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22 Ago 2016 – 1:46 PM EDT

La decadencia de las autopistas, los acueductos y los ferrocarriles no es solo prioridad para políticos y : cerca de la mitad de los votantes nacionales registrados creen que el estado infraestructural de su país se ha deteriorado durante el pasado quinquenio, según una encuesta con carácter nacional lanzada a mediados de junio por la Association of Equipment Manufacturers (Asociación de Fabricantes de Equipos). La vasta mayoría –que oscila entre un 80% y un 90%- de los casi 2,000 sujetos encuestados consideran que las autopistas nacionales, los puentes, las redes de energía y agua están, de algún modo, en necesidad “extrema” de ser reparadas.

El sondeo, asimismo, reflejó la existencia de diferencias tanto generacionales como ideológicas, siendo que una mayor proporción de Republicanos (53%) que de Demócratas (41%) sostuvo que el estado infraestructural de la nación ha empeorado en los últimos cinco años. Tal división da cuenta igualmente de las diferencias etarias: los norteamericanos de más edad (quienes suelen votar por Republicanos) parecen tener una deprimente opinión de las condiciones: cerca de las tres cuartas partes de aquellos con más de 45 años calificaron las carreteras de “deficiente a regular”; lo mismo opinó un 63% de los que tienen entre 35 y 44 años y un 55% de aquellos entre 18 y 35 años. Diferencias de criterio similares derivaron para el caso de los puentes y los ferrocarriles. Por su parte, encuestados más jóvenes también concedieron una mayor importancia a las innovaciones infraestructurales pensadas a futuro, tales como las llamadas granjas verticales, los vehículos autónomos, y los drones.

EEUU no está satisfecho con su infraestructura
Porcentaje, por edad, que califica entre "pobre" y "correcta" la infraestructura vial y ferroviaria.
Calles y carreteras
Puentes
Vías ferroviarias
FUENTE: Association of Equipment Manufacturers | UNIVISION

Aun así, encuestados de todo el espectro político coincidieron en la necesidad de incrementar las acciones desde todos los ámbitos del gobierno. Aproximadamente tres cuartas partes de los sondeados exigen más de sus gobiernos estatales, al tiempo que un 72% y un 70% desean que las administraciones federales y locales, respectivamente, puedan hacer más. Ahora bien, cerca de un 68% dijo que, si el gobierno federal invirtiera más en carreteras, puentes y canales, se notaría un impacto positivo en la economía. Los sistemas de transporte público no fueron incluidos en la encuesta, aunque previos estudios muestran que una mayoría de norteamericanos apoya mayores gastos en infraestructura de transporte.

Entonces, ¿Qué hace falta para que se cumplan los deseos de los votantes? En la última década, el capital total invertido en infraestructura ha caído en todos los estados, salvo en 5 y en el Distrito Columbia. Mientras tanto, la inversión federal en infraestructura durante las últimas tres décadas ha disminuido de un 1% hasta un 0.5% del Producto Nacional Bruto del país. La American Society of Civil Engineers (Sociedad Norteamericana de Ingenieros Civiles) ha estimado que Estados Unidos enfrenta un déficit del gasto en infraestructura de alrededor de 1.5 billones de dólares, compartidos por todos los sectores del gobierno. Más que nunca, ese número tiene un cariz humano: la crisis de contaminación del agua en Flint fue esencialmente un resultado directo de los atajos que quiso tomar el estado en lo concerniente a la inversión en infraestructura.

Ahora, tanto uno como otro de los aspirantes a la presidencia del país han declarado que planean destinar cientos de miles de millones a proyectos infraestructurales, tomando ventaja de los actuales mínimos históricos de las tasas de interés. Por su parte, la nominada demócrata, Hillary Clinton, ha ganado atención por proponer repetidamente un banco de infraestructura federal para ayudar a los proyectos locales y estatales de finanzas.

Además de su tristemente célebre muro, Trump ha hecho algunas propuestas concretas. Pero mientras gana terreno la deprimente saga (ahora en bancarrota) del Fondo Fiduciario de la Autopista, el Congreso se muestra algo desinteresado en aumentar el presupuesto para el mantenimiento y mejoramiento de la infraestructura. “Reticente a pedir a los usuarios o contribuyentes pagar más por las carreteras y otros proyectos de infraestructura, el Congreso ha recurrido a propuestas crecientemente desesperadas y efectistas, incluyendo una encaminada a capturar una porción de los beneficios corporativos repatriados, y transferir fondos desde el balance de la Reserva Federal”, recientemente reportó CityObservatory, como forma de explicar la improbabilidad esencial del éxito del “i-bank” de Clinton.

Es poco menos que vergonzoso que esta encuesta no preguntara a los individuos encuestados si ellos estarían dispuestos a pagar mayores impuestos por una mejor infraestructura, dado que sus representantes en el Congreso parecen asumir que la respuesta es no. Otras indagaciones, en cambio, han revelado que los estadounidenses abonarían cuotas mayores por el mantenimiento de las carreteras. Un pequeño pero creciente número de estados, al parecer, están a la escucha: 8 estados recientemente han subido impuestos a fin de fomentar la construcción de carreteras, y un par más incluso están comenzando a decantarse por cobrar honorarios por milla en carretera. Mientras, las asociaciones público-privadas se están haciendo más comunes como una estrategia de financiamiento para los proyectos locales de obras públicas. Pero, mientras las fuentes generadoras de ingreso, tales como el impuesto federal sobre la gasolina, permanecen intactas año tras año, Estados Unidos tiene un largo camino por delante en pos de una infraestructura digna del siglo XXI.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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