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CityLab Vida Urbana

Los cambios de Manhattan a través de fotos del World Trade Center

Un nuevo libro sigue cuatro décadas del célebre complejo, antes, durante y después de la existencia de las Torres Gemelas.
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13 May 2016 – 2:46 PM EDT

Siempre, de una forma u otra, las torres del World Trade Center han aparecido en las fotografías que Brian Rose tomó del Bajo Manhattan.

En WTC, un nuevo libro de Rose (cuya campaña Kickstarter finaliza el 22 de mayo, el fotógrafo ofrece una retrospectiva de casi cuarenta años de imágenes captadas por él, en la que, ubicuas como fueron, se aprecian las Torres Gemelas, y también las edificaciones que las reemplazaron.

A finales de los años setenta, Rose se mudó a New York para estudiar fotografía en Cooper Union. Por entonces, las Torres Gemelas ya existían, pero no eran precisamente idolatradas. En The New York Times, Ada Louise Huxtable las llamó “ordinarias y sin importancia’’ . Paul Goldberger, en The City Observed, dijo que eran “pretensiosas y arrogantes’’. Rose, mientras tanto, deambulaba la ciudad –principalmente al sur de la calle 14–, y captaba con su cámara lo que pudiera ser interesante para la época, desde viviendas tapiadas del Lower East Side hasta la autopista abandonada del West Side. Las torres, a menudo, se descubrían en las tomas de Rose.

Tras un sondeo fotográfico de Wall Street en los ochentas, los intereses de Rose se desplazaron a Europa. Radicado en Ámsterdam en el momento en que ocurrieron los ataques terroristas del 11 de Septiembre, Rose voló de vuelta a New York para documentar la Zona Cero, y pronto se estableció de nuevo en la ciudad.

Desde entonces, ha conseguido captar con su lente los radicales cambios en el Bajo Manhattan, y cómo las ruinas de una de las peores catástrofes desde la Segunda Guerra Mundial han sido debidamente apartadas para dar paso a un nuevo barrio.

Como sucedió con su libro acerca del cambiante panorama del Distrito Meatpacking, quien tenga oportunidad de apreciar su WTC comprobará la incesante transformación de Manhattan desde unos convulsos y mitificados setentas. El cambio ha llegado a través de altibajos económicos, decisiones de política pública y de tragedias. La obra de Rose produce una clara y visual comprensión acerca de lo que, con todo, la ciudad ha ganado y perdido.

CityLab lo contactó recientemente para conversar sobre WTC.

-¿Qué opinión le merecían las Torres Gemelas cuando se mudó por primera vez a New York, y cuál es su percepción después del 11 de septiembre?

-En los años setenta, las Torres Gemelas no eran especialmente queridas por mí, ni por nadie que conociera entonces. Con el tiempo, se fueron convirtiendo en algo que la ciudad, digamos, aceptó, un ícono que podía ser visto prácticamente desde cualquier lugar. Recuerdo el primer ataque terrorista al World Trade Center en 1993. Yo estaba afuera, en Manhattan, cuando supe la noticia. Miré hacia al downtown durante todo el día, pero las Torres Gemelas estaban allí, tan imperturbables como siempre.

Después del 11 de Septiembre, su ausencia fue terriblemente dolorosa. Además de las pérdidas humanas, por supuesto, fue como si le hubieran arrancado a la ciudad una parte de su cuerpo. Era difícil mirar aquel trozo de cielo vacío que ellas solían tocar. Todavía las veo, en mi cabeza, y sospecho que lo mismo pase con otros neoyorquinos que frecuentaban la zona antes de 2001.

-¿Como fotógrafo, qué fue lo que más te golpeó?

-El Bajo Manhattan era mi territorio cuando, siendo estudiante, fotografié la ciudad por primera vez. No era posible sustraerse a las Torres Gemelas.


Era la época del punk rock, los lofts de los artistas y las viviendas derruidas (los ‘tenements’), y buena parte de la zona permanecía desierta los fines de semana. A veces caminaba hasta el downtown con mi cámara fija en la autopista abandonada del West Side, a un costado de las Torres Gemelas. Cierta vez iba por la autovía FDR Drive, cerca del Mercado de Pescados de Fulton, y tomé una foto de las Torres Gemelas asomándose por sobre los tejados a dos aguas de principios del siglo XIX. Sería impensable hacer eso hoy con todo el tráfico que hay, por no decir que la policía estaría ahí al instante. Hoy es una ciudad distinta.

-Mientras la reconstrucción tenía lugar, ¿Cómo fue fotografiar los cambios si lo compara con documentar Berlín tras la caída del muro?

-Hubo un parecido inesperado entre la reconstrucción de Zona Cero y la de Potsdamer Platz. La caída del muro, que puso fin al poder soviético, y el ataque terrorista a las Torres Gemelas fueron dos de los acontecimientos más cruciales de los últimos 50 años. Cada uno desató campañas masivas de reconstrucción para reparar los daños ocasionados a la estructura urbana y tuvo una gran importancia simbólica generando opiniones diversas entre la gente.


Ambas obras reconstrucciones atrajeron a multitudes de turistas. De hecho en Berlín construyeron un elevado pabellón para exhibir los planos y ofrecer una vista panorámica del lugar. En New York, los turistas tenían que ingeniárselas, entre el caos, para buscar una buena vista. El mejor sitio era probablemente la ventana del antiguo Winter Garden sobre West Street.

Todo esto vino a mi memoria mientras fotografiaba la reconstrucción del World Trade Center, la simetría entre los dos sucesos y el hecho de que yo fuera testigo de estos trascendentales acontecimientos.

Yo no creo que las fotografías sean capaces de decir algo en un sentido literal. Ellas guardan silencio; pero sí creo que ellas pueden convertirse en vehículos de sentidos y funcionar como soportes de la memoria colectiva. Yo tomé mi trabajo muy seriamente, tanto en Berlín como en New York.

-¿Pudiera hablarnos de cómo surgió la foto de la publicidad de Pall Mall en Berlín con las Torres Gemelas? ¿Qué significó para usted entonces y qué piensa hoy cuando la mira?

-La foto de la publicidad de Pall Mall fue tomada en 1996, siete años después de que cayera el muro, y fue parte de mi documentación permanente acerca de la otrora zona fronteriza. Ciertamente no tenía la menor idea de qué iba a ocurrir seis años después en el World Trade Center. Pero imaginarme las Torres Gemelas junto a la Torre de la Televisión de Berlín inmediatamente me llevó a pensar en la foto. Ambas fueron imágenes icónicas de las dos ciudades: la de New York como expresión de poder económico y del triunfalismo occidental; la de Berlín como vestigio de la propaganda comunista, una expresión de la tecnología moderna emergiendo de las ruinas del paisaje de postguerra.


Mirar la foto ahora puede hacerte recordar, deun modo estremecedor, que nada dura para siempre, sin importar cuán indestructible parezca, ya sean estructuras o gobiernos.

-¿Qué me dice acerca del comportamiento de la gente caminando por el Distrito Financiero? ¿Cuánto había cambiado?

-Antes del 11 de Septiembre, el Distrito Financiero estaba vacío en días laborales y permanecía vació los fines de semana. Ahora, el Bajo Manhattan está lleno de familias viviendo en Battery Park City y TriBeCa, a veces dentro de antiguos edificios de oficinas que han sido transformados en apartamentos.

Los banqueros de inversión de Wall Street tienen ahora las mismas probabilidades de estar empujando coches de bebé en la calle que de andar a prisa por las estaciones de Grand Central o Penn Station. Y muchos neoyorquinos ocupan hoy empleos creativos o trabajan en el campo de la tecnología. La gente simplemente vive su rutina diaria, a excepción de los turistas que parecen obsesionados con el 11 de Septiembre y el monumento conmemorativo. El otro día, un coro de la enseñanza secundaria de Carolina del Norte comenzó a entonar el Himno Nacional sobre la plaza WTC. Un guardia de seguridad les ordenó que se detuvieran. Yo no sé qué es más loco: la idea de lanzarse espontáneamente a cantar el Himno o el hecho de que el guardia se viera obligado a intervenir. No te puedo decir cuántas veces guardias de seguridad privada me impidieron seguir tomando fotos.

-¿Qué homenajes artísticos no oficiales a las Torres Gemelas a usted lo han sorprendido más? ¿Hay uno que lo haya estremecido verdaderamente?

-Hay muchos murales a lo largo de la ciudad que se refieren a las Torres Gemelas, o, de una u otra manera, al 11 de Septiembre. A veces, los distintos establecimientos tienen una fotografía o un afiche colgado en la pared. Muchos de los murales se han ido deteriorando y sé de otros tantos que ya no existen. Mi favorita recién la descubrí: es una imagen fantasmal de las Torres Gemelas en una pared en Queens, por debajo de la autopista de Long Island. En la medida en que pase el tiempo, creo que la mayoría de estos monumentos desaparecerá.


-¿Cómo ahora el One World Trade Center, como figura de fondo, afecta tus fotos del Bajo Manhattan de manera diferente de como lo hicieran las Torres Gemelas?

-Nunca me gustó particularmente el World Trade Center, especialmente mirado desde abajo, desde donde la escala del complejo era abrumadora. Pero sí llegué a apreciar las Torres en el horizonte. Eran como el arte minimalista de la época, el trasfondo ideal para el drama arquitectónico del Bajo Manhattan.

El One World Trade Center es solo igual de alto, pero de algún modo menos relevante. Debido a que las huellas de las Torres Gemelas fueron preservadas por el Memorial, el One World Trade Center se erigió un tanto hacia el noroeste y casi nunca parece bien alineado visualmente con el trazado de las calles del Bajo Manhattan.

-¿Cómo describe la experiencia de haber reunido estas fotos?

-Volver a mis archivos de 1977 fue un inmenso proyecto. Las fotografías se hicieron en distintos formatos: diapositivas de 35mm, negativos de 4x5 e instantáneas digitales. Pasé varias horas en Photoshop tratando de lograr una coherencia visual. Fue también una experiencia profundamente emotiva y un re-examen de toda mi carrera el hecho de remontarme a mi época de estudiante, vagando por el Bajo Manhattan con mi Nikkormat SLR, descubriendo la fotografía a color en un momento en que casi nadie lo hacía. Y en la médula de todo este trabajo estuvo la tragedia del 11 de Septiembre, donde no estuve para hacer fotos. De todos modos no sé si lo hubiera intentado siquiera.

WTC es básicamente sobre la presencia y la ausencia, las que he llegado a concebir como la columna vertebral de todo mi trabajo como fotógrafo. No se trata tanto de imágenes individuales sino de conectar puntos, siguiendo algunos hilos, teniendo en cuenta el curso de la historia, tanto en términos personales como desde la experiencia compartida.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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