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CityLab Vida Urbana

Las ciudades donde Airbnb, Uber y Lyft crecen con más fuerza

Un nuevo estudio observó cómo este tipo de empleos están afectando a las grandes áreas metropolitanas de Estados Unidos.
2 Nov 2016 – 12:24 PM EDT

El auge de internet y las tecnologías digitales se ha hecho notar en un sector tras otro de la economía, tanto en el modo en que compramos, ahorramos, y consumimos los medios de comunicación, como en la manera en que reservamos un restaurante, llamamos un auto para que nos recoja o encontramos lugares para pernoctar cuando viajamos. Pero, además de todo estos cambios, estas tecnologías también estarían reconfigurando nuestras ciudades.

Una gran parte de este fenómeno viene de la mano de la vigente transformación de los empleos tradicionales en, esencialmente, empleos independientes, con horario flexible y que, en ocasiones, ven difuminadas las fronteras entre el ocio y el trabajo. Así, compañías como Uber, Lyft y Airbnb, entre otras, han creado mercados digitales para transformar los empleos tradicionales, como el de conducir un taxi o trabajar en hoteles, en empleos autónomos. La llamada ‘economía gig’ se refiere entonces a la creciente proporción de empleo –y, por tanto, de economía– que resulta de este trabajo independiente y donde las aplicaciones digitales soportan el vínculo entre los trabajadores de nuevo tipo, los clientes y quienes proveen el servicio.

Estos cambios han avivado el debate acerca de si esta tipología económica es o no una buena alternativa para los trabajadores o para la economía en general. Por un lado, la perspectiva optimista entiende que crea empleos y brinda un servicio más eficiente. Por otro, los más pesimistas consideran que esta nueva dinámica está reemplazando, a grosso modo, a los empleos tradicionales, mejor pagados y más seguros, por formas de trabajo más precarias y contingentes.

Mientras se diversifica este mundo y se extiende socialmente, todos hemos ganado en conocimiento intuitivo. Pero, a día de hoy, nos han faltado datos sistemáticos que nos permitan efectuar comparaciones acerca de su alcance y proporciones.

Un nuevo informe de Ian Hathaway y Mark Muro, del Programa de Política Metropolitana de la Institución Brookings ofrece información extraída de la Oficina del Censo sobre “empresas sin empleadores”, haciendo un recorrido por aquellas actividades comerciales que ingresan 1,000 dólares al año o más, pero que no emplean trabajadores, al menos en el sentido convencional del verbo. El informe utiliza esa información estadística para proveer un estimado tanto de la extensión como del alcance de la ‘economía gig’, así como de la transformación geográfica que está teniendo lugar en las 50 principales ciudades de Estados Unidos. Si bien señalan con prudencia las limitaciones de estos datos, su estudio deja un par de aportes notables.

La ‘economía gig’ es más grande de lo que creemos, y crece vertiginosamente

La economía, vista en general, ha añadido cerca de 10 millones de empresas tipo gig durante la pasada década y media, yendo desde 15 millones de negocios sin empleadores en 1997 hasta 24 millones en 2014, lo que representa un 60% de incremento.

Comparativamente, los empleos tradicionales crecieron solo un 12.4% en el mismo período, desde 129 millones hasta 145 millones. Otra forma de verlo es que las empresas gigs, hoy día, equivalen aproximadamente a un 16.6% del empleo asalariado tradicional.


La pesquisa se adentra en la descripción del llamado segmento “viajes y habitaciones (relativo al transporte y alojamiento compartidos) de la economía gig. Como consta en el informe, la vasta mayoría de estas nuevas empresas –más de un 90% de ellas en el sector del transporte local y de uso compartido del hogar– se componen de propietarios no corporativos y autoempleados.

Las firmas de la economía gig, en el ámbito del transporte compartido, prosperaron mucho, notablemente más rápido que las tradicionales dentro del mismo sector económico. Estas crecieron en un 70% en pagos por empleo entre 2010 y 2014, frente a un 17% registrado por las compañías tradicionales. Por su parte, en el sector del uso compartido del hogar, la economía gig creció algo más discretamente (17% en pago de empleos entre 2010 y 2014); pero aun así, sustancialmente, lo hizo más que las compañías tradicionales del mismo sector, las cuales se incrementaron en un 7%.

Las ciudades que lideran esta industria

Esta forma económica no solo está creciendo aceleradamente, sino que se ha adueñado de las grandes ciudades. Como muchas otras dimensiones de la actual economía del conocimiento, la economía gig está teniendo un brusco incremento.

Por ejemplo, entre 2010 y 2014, las 25 principales áreas metropolitanas dieron cuenta de más de un 80% del crecimiento neto en las empresas gigs dentro del sector del trasporte compartido, con un 90% concentrado en las 50 ciudades más grandes.


Gráfico que compara, dentro del sector del transporte, las empresas tradicionales con las nuevas empresas 'gigs' en las 50 principales ciudades del país.

Basado en el estudio de las 50 ciudades más grandes del país, el gráfico de arriba muestra el cambio profundo que tuvo lugar, entre 2012 y 2014, en la economía gig, particularmente en el transporte compartido y lo compara con el crecimiento de las compañías tradicionales dentro del mismo sector.

No sorprende que San José (en el Silicon Valley) y San Francisco estén a la vanguardia, con Los Ángeles y Austin pisándoles los talones (aunque los números de Austin pueden ser otros, ahora que han tomado medidas contra Uber). Pero el impacto de esta nueva manifestación económica va más allá de los principales centros tecnológicos. Nashville, Las Vegas, Pittsburgh, Sacramento, Oklahoma City, Charlotte, Columbus e Indianápolis han registrado un 60% de incremento de las empresas gigs durante ese mismo período.

El patrón es menos pronunciado en el sector del uso compartido del hogar. Entre 2010 y 2014, las 25 principales ciudades dieron cuenta de un 56% del crecimiento neto, con las 50 ciudades principales registrando un 70%. Lo que es solo un poco más, según el informe, que para todas las industrias. El siguiente gráfico muestra el patrón ciudad por ciudad.


Gráfico que compara, dentro del sector del uso compartido del hogar, las empresas tradicionales con las nuevas empresas 'gigs' en las 50 principales ciudades del país.

Austin es la ciudad que lidera el crecimiento en el sector del uso compartido del hogar, seguida de San Francisco y Portland. Sin embargo, Nueva Orleans es tercera, por delante de San José. Y Salt Lake City aventaja a Nueva York y Boston.

Los autores del informe tienen mucho cuidado contextualizando sus resultados y advirtiendo acerca de que los datos son, en el mejor de los casos, una medida imperfecta de la economía gig. Asimismo, señalan que estas cifras solo atañen a 2014 y que, potencialmente, se les escapa un incremento mayor ocurrido desde entonces. Con todo, ellos muestran el verdadero peso de esta nueva concepción y práctica económicas dentro de la economía en general y, por qué no, el impacto que está teniendo en nuestras principales ciudades.

Ciudades como plataformas

Una cosa es segura: la ‘economía gig tiene una naturaleza urbana, centrada en -y creciendo más rápidamente en- nuestras principales ciudades y áreas metropolitanas. La radical irrupción de aplicaciones y servicios como Uber, Lyft y Airbnb está ayudando a corregir deficiencias en la transportación y alojamiento de personas en nuestras ciudades. Ellas tienen la facultad de usar las capacidades subutilizadas, ya sea en autos o habitaciones, y de ponerlas a producir dinero y bienestar.

Todo esto coloca a las ciudades en sí mismas en el centro de lo que Martin Kenney y John Zysman, dos investigadores del Berkeley Roundtable on the International Economy (BRIE, por sus siglas en inglés), han llamado en un reciente artículo el auge de una “ economía de plataforma : una estructura económica digital, poderosamente rupturista, encaminada a organizar y canalizar la actividad económica y a captar el valor que deriva de ella.

Esta economía de plataforma va más allá de las empresas gigs Uber y Airbnb, e incluye los emporios digitales: Google, Facebook, Amazon, Snapchat, YouTube, etc. No sorprende entonces que gigantes como Google estén apostando por el negocio de construcción de ciudades, con iniciativas como Sidewalk Labs. Desde mi punto de vista, la plataforma medular de la emergente economía de plataformas son precisamente nuestras ciudades.

Las anteriores revoluciones económicas estremecieron no solo nuestras corporaciones, industrias, sino también nuestros estilos de trabajo. La ‘economía gig’ promete estremecer el tejido mismo de nuestras ciudades, lo que tendrá implicaciones no solo en la manera en que trabajamos, o en cómo nos pagan, sino también en cómo experimentamos la vida, viajamos, socializamos e interactuamos unos con otros, reconfigurando nuestra cotidianidad.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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