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CityLab Vida Urbana

La nueva vida de los callejones urbanos

Antes deteriorados y pasados por alto, estas pequeñas calles se están transformando en centros populares que simbolizan el espíritu comunitario y la sostenibilidad.
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22 Jul 2016 – 10:48 AM EDT

El callejón ya no es un rincón oscuro.


En Estados Unidos estos espacios que surgen casi por casualidad entre edificios han existido en una especie de limbo: no son calles pero son vías. No son privados, pero tampoco son lo suficientemente públicos para sentirse protegidos; son el trasfondo de crímenes o bien basureros abiertos.


Pero, a medida que las ciudades se quedan cada vez más cortas de espacio, ignorar estas calles estrechas ya no es una opción viable. Desde Los Ángeles a Baltimore a Seattle, los centros urbanos están reconsiderando sus callejones y transformándolos en lugares de conectividad y productividad.


Una breve historia de los callejones

En otras partes del mundo, el tamaño o la ubicación de una vía no determinaban su utilidad de la misma forma que hacían en EEUU. Daniel Toole —un arquitecto y bloguero en Alleys of Seattle— previamente le dijo a CityLab que en ciudades europeas como París, Roma y Barcelona, los callejones bellos son vías vitales para peatones. En Kyoto y Melbourne son centros comerciales.
Según explicó Toole, incluso los nombres para “callejón” alrededor del mundo sugieren sus funciones diferentes: en el Japón se llaman “ calledroji” o calles pequeñas y en Australia se llaman “ laneways” o carreteras-vías angostas, que según Toole sugiere una configuración más amigable para peatones.

Sin embargo, según Toole, en EEUU los callejones se designaron específicamente como otro tipo de infraestructura. Originalmente concebidos como vías de acceso a los edificios, los callejones eran lugares donde se podía llevar a cabo actividades que no eran aptas para las calles principales y, por ende, existe la asociación que hoy tenemos con ellos y la recogida de basura. “Tenían [una imagen] de desorden”, dice Toole. De hecho, cuando se piensa en callejones, muchas veces se piensa en muelles de carga para la construcción, basura amontonada y conductos expuestos de gasolina, entre otras características que reflejan sus usos antiguos.

Las razones para transformarlos

A pesar de ser lugares que no deberían verse, los callejones ocupan bastante espacio. Un reporte publicado en 2011 por Mary Fialko y Jennifer Hampton —estudiantes posgrado en la Universidad de Washington— encontró que en Seattle hay 217,000 pies cuadrados de espacio público de callejones y un 85% de este espacio es subutilizado. El reporte calculó que revitalizar los callejones podría incrementar el total del espacio público en la ciudad en un 50%.


Además, los callejones son factores vitales en el ecosistema general de una ciudad. A medida que la necesidad de las ciudades de depender de enfoques sustentables se ha vuelto cada vez más imperante, la proliferación de basura e inundaciones en los callejones se ha visto no sólo como una señal de deterioro estético sino también una señal de deterioro ambiental.


Y, tal como indica Daniel Freedman de la cooperativa Los Angeles Sustainability Collaborative, hay mucha coincidencia entre prácticas ambientales sensatas y la calidad de vida. Revitalizar un callejón crea una oportunidad de introducir infraestructura verde y además, según dice Freedman, invita a la comunidad alrededor del callejón a colaborar en mejorías y en hacer uso del espacio.


A lo largo de EEUU los enfoques de las ciudades con respecto a sus callejones han sido variados y específicos. Pero en sus esencias hay prácticas fundamentales que puede considerarse y aplicarse universalmente.


El enfoque del “callejón verde”


En 2006 Chicago revisó sus 13,000 callejones —es una de las ciudades con más de estos en el país— y notó un problema. En décadas anteriores la mayoría de los 3,500 acres de callejones de la ciudad estuvieron pavimentados con asfalto impermeable o concreto. Las aguas de lluvia se drenaban mediante rejillas de alcantarillado ubicadas en el centro de los callejones. A medida que estos sistemas deterioraron debido a la falta de mantenimiento, las inundaciones se volvieron comunes.
En respuesta, la ciudad creó el Chicago Green Alley Program (Programa de callejones verdes de Chicago), el cual fue uno de los primeros en Estados Unidos que aplicó practicas sostenibles de construcción a una red de callejones. Según Gizmodo, desde el inicio del programa más de 100 de los callejones de la ciudad han sido recubiertos con superficies permeables que desvían las aguas de lluvias a la tierra en lugar de por el agotado sistema de alcantarillado de Chicago, lo cual reduce inundaciones y recarga el terreno circundante.


En Detroit una iniciativa financiada por fondos privados ha empleado un enfoque parecido. Peggy Brennan del Green Garage (Garaje Verde) le dijo a Gizmodo que el callejón verde resultante de Detroit incorpora superficies permeables y espacio para jardines. Además, ha transformado a un espacio que antes estuvo lleno de colchones y agujas usadas en un punto de reunión para la comunidad.


Los Ángeles espera que una nueva red de callejones verdes ayudará a la ciudad a cumplir con su meta de incrementar la captura de aguas de lluvia a unos 50 mil millones de galones para 2035. Actualmente, la ciudad se ahorra unos 8.8 mil millones de galones anualmente, según reportó el New York Times. El callejón más nuevo en la red se encuentra en el vecindario South Park de la ciudad y se proyecta que capturará 700,000 galones al año.


Haciendo espacio para la comunidad

En Baltimore, el asunto fue la basura. Leanna Wetmore, coordinadora comunitaria para la Iniciativa para un Muelle Saludable del Baltimore Waterfront Partnership, había estado tratando de encontrar una manera de llamar la atención de las comunidades locales en cuanto a la meta de su organización de tener una vía acuática donde se podría pescar. “Pero es difícil hablarle a la gente sobre el agua limpia en nuestra ciudad cuando hay un millón de otros asuntos importantes”, dice.

Entonces decidió centrar sus esfuerzos en la basura amontonada en los callejones de los vecindarios. La basura que se apila ahí llega a filtrarse por los desagües y luego llega al muelle. Lograr que la comunidad ayudara con eliminar la basura, pensó Wetmore, reuniría a la gente y ayudaría con la situación del agua. El Alley Makeover Program (Programa de Renovación de Callejones) une a las comunidades para que limpien sus callejones y que luego implementen “algunos cambios pequeños y económicos que cambian las expectativas de la gente de lo que podría ser un callejón”, dice Wetmore. Mediante una subvención de 30,000 dólares de la Fundación Rauch, 20 callejones en seis vecindarios están cubiertos de murales y obras de arte. Estos están libres de basura y son centros festivos para cuadras enteras.


En 2008 Seattle decidió eliminar contenedores de basura de los callejones; cambió para un sistema de recoger basura mediante bolsas. Ese mismo año el International Sustainability Institute —Instituto Internacional de Sustentabilidad, basado en el vecindario Pioneer Square de la ciudad— se asoció con Gehl Architects para realizar una mensura de los espacios públicos del centro de Seattle. Esta medida identificó a los callejones de Pioneer Square, ahora libres de contenedores de basura, como un bien potencial. Según explica Liz Stenning —directora del sector público de la Alliance for Pioneer Square— el vecindario estaba pasando unos momentos difíciles. Casi no tenía tiendas, los trabajadores en oficinas se iban al final del día y las calles se quedaban calladas al anochecer.

Inspirada por las reacciones del reporte de Gehl, el Instituto limpió el callejón que quedaba adyacente a su oficina y ahí tuvo una fiesta. Según Stenning, la noche era lluviosa y no había mucho más entretenimiento que un músico local ni más instalaciones que unas cuantas sillas plegables, pero la gente se quedó para el evento. Desde entonces el Instituto se ha asociado con la organización de Stenning (Alianza para Pioneer Square) para revitalizar callejones por todo el vecindario; ahora las organizaciones albergan todo tipo de eventos, desde proyectar juegos de la Copa Mundial desde la parte de atrás de un camión a adopciones de gatos a instalaciones artísticas que van rotando. “Sólo estábamos tratando de hacer cosas que cambiaran el punto de vista de la gente en cuanto a pasar tiempo en un callejón”, dice Stenning.

La próxima frontera minorista

En poco tiempo los negocios locales se dieron cuenta del valor de los callejones renovados. En Pioneer Square, Back Alley Bike Repair abrió sus puertas en 2011 en Nord Alley, un callejón de 700 pies cuadrados; también han llegado restaurantes independientes y han aprovechado los 15 pasajes renovados como áreas exteriores para sentar a los comensales.


Cuando se estrenó en 2012, el callejón East Cahuenga de Los Ángeles rápidamente atrajo multitudes. Fue la idea de un miembro del Hollywood Business Improvement District (Distrito de Mejoría de los Negocios de Hollywood). El plan para el callejón, antes conocido como el Callejón de Heroína, concibió una nueva visión del mismo: un espacio para peatones llenos de restaurantes donde se podría comer al aire libre y tener un mercado de artistas los domingos. La Cooperativa de Sustentabilidad de Los Ángeles preparó un reporte extenso sobre el espacio, dice Freedman, “para resaltar lo que ocurrió en una comunidad para demostrar lo que podría ser posible en otras”.


Aunque la organización de Freedman se centra principalmente en el área de Los Ángeles, el éxito del modelo del callejón East Cahuenga se ha extendido a otras ciudades. En 2017 en Denver se inaugurará el complejo Z Block de oficinas y tiendas en el centro de la ciudad. El promotor del proyecto le dijo al periódico The Denver Post que el callejón que cruza el sitio era tanto un centro de atención como los edificios mismos. Si bien las renovaciones anteriores de callejones en Denver ocurrían para un solo evento especifico, el callejón de Z Block será la sede permanente de un destilador, un chocolatero, una tostaduría de café y una heladería, todos los cuales tendrán sus puertas dando para el callejón.

Según dice Freedman, históricamente los callejones urbanos era lugares peligrosos o vergonzantes. Pero en los lugares en que estos espacios han sido revitalizados y asignados unos nuevos propósitos, hay una alegría particular con dichos propósitos. Dice Freedman que el éxito de los proyectos “demuestra cómo es posible tomar un espacio que antes era un lastre y convertirlo en un recurso”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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