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Niños indigentes en EEUU, el difícil reto de solucionar un problema invisible

La cantidad de estudiantes indigentes se ha duplicado, llegando a 1.3 millones a lo largo de la última década, según el reporte preparado para Civic Enterprises.
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6 Oct 2016 – 11:38 AM EDT
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Un adolescente pidiendo dinero en las calles de Manhattan, en mayo de 2015. Crédito: Spencer Platt/Getty Images

El problema de los niños indigentes es algo difícil de notar en Estados Unidos.

Al hablar con jóvenes sin techo en todo el país, Erin Ingram —una de los autores de un reporte sobre estudiantes indigentes en las escuelas públicas de los EEUU— oyó las mismas razones por las que los niños dudan en admitir a las autoridades escolares que no tienen un lugar estable donde dormir: tienen miedo de que los demás se burlen de ellos o de que los saquen de sus familias para ponerlos en hogares del sistema de cuidado de crianza. El reporte de Ingram se titula ' Hidden en Plain Sight: Homeless Students in America’s Public Schools' (Escondidos a plena vista: niños indigentes en las escuelas públicas de EEUU) y fue preparado para la organización Civic Enterprises. Según dice Ingram, “estos son niños que quieren pasar desapercibidos”.

Sin embargo, la población de niños sin techo está creciendo. La cantidad de estudiantes indigentes se ha duplicado, llegando a 1.3 millones a lo largo de la última década, según el reporte preparado para Civic Enterprises. Es probable que esta cifra sea demasiado baja. Lo que agrava la invisibilidad de la población de estudiantes indigentes es el hecho de que antes de este año las políticas en torno a la identificación y a la educación de estudiantes indigentes no han sido administradas suficientemente o de manera consistente.

La normativa federal requiere que los distritos escolares tomen medidas para asegurar la educación de estudiantes sin techo desde que se aprobó la llamada ley de asistencia McKinney-Vento en 1987. Sin embargo, la orientación sobre cómo hacer esto ha sido vaga, según explica Barbara Duffield, directora de políticas y programas para la Asociación Nacional para la Educación de los Niños y Jóvenes sin Techo (NAEHCY, por sus siglas en inglés). Sin importar el tamaño de un distrito escolar, sólo un miembro del personal tiene la responsabilidad de identificar y ayudar a los estudiantes indigentes. La capacitación de estos intermediarios locales a lo largo de estados y distritos no ha sido ni uniforme ni obligatoria. Como resultado, Duffield dice que el cumplimiento de la ley McKinney-Vento a lo largo de estados han variado considerablemente.

El 1 de octubre entrarán en vigor un nuevo grupo de estipulaciones que fueron aprobadas como parte del proyecto de ley Todo Estudiante Triunfa (ESSA, por sus siglas en inglés) de 2015. Estas estipulaciones aclararán y ejecutarán prácticas más fuertes en cuanto a identificar y educar a estudiantes indigentes a lo largo del país. Estas nuevas estipulaciones incrementan el financiamiento del programa McKinney-Vento de 70 millones de dólares a 85 millones. Tal como CityLab ha reportado previamente, ESSA también codifica nuevos requerimientos de capacitación y responsabilidades para intermediarios locales. Y, por primera vez, requiere que los intermediarios tengan los recursos necesarios para cumplir con sus responsabilidades, los cuales incluyen inscribir a los estudiantes y derivarlos a agencias independientes para el cuidado sanitario y los servicios de vivienda. Empezando en el año escolar 2017-2018, ESSA también requerirá que todos los estados desagreguen y reporten los índices de graduación de los estudiantes indigentes para así crear un sistema medible de responsabilidad para que las escuelas aborden las necesidades particulares de esta población.

Si bien los defensores como Duffield sienten optimismo sobre la dirección que ofrecerá los nuevos requerimientos de ESSA, el éxito de las nuevas estipulaciones dependerá de la manera en que se implementarán. “Por sí solas las leyes federales no son una panacea”, observa el reporte de Civic Enterprises. Mientras que estados y distritos se esfuerzan para cumplir con los requerimientos de ESSA durante los próximos años, también deben implementar soluciones innovadoras para darle todavía más énfasis al asunto, indica el reporte. Un puñado de estados ya están en el proceso de hacer esto.

Un modelo de capacitación colaborativa en Michigan

Hasta este año, “cada estado simplemente ha estado tratando de determinar [qué hacer] por su cuenta”, dice Pam Kies-Lowe, la coordinadora de la ley McKinney-Vento para Michigan. No se les obligaba a los intermediarios a asistir sesiones de capacitación que ofrecían los coordinadores estatales de la Ley McKinney-Vento, aunque se les alentaba a hacerlo. Este fue el primer año en que asistir a tales sesiones era requerido bajo ESSA. Para Kies-Low, esa inconsistencia era un problema. Desde hace dos años —antes de que ESSA se convirtiera en ley— Kies-Lowe y el Departamento de Educación de Michigan se asociaron con la plataforma tecnológica Kickstand para desarrollar un curso de capacitación en línea con el fin de certificar a los intermediarios locales en cuanto a su capacidad para ayudar las personas sin techo y de tal modo reducir el problema de capacitación inconsistente. Cuando ESSA introdujo un requisito regulado de capacitación para los intermediarios y las autoridades escolares, Kies-Lowe y el equipo incorporó a los nuevos requerimientos de la ley al curso. “Todo se unió en el momento ideal”, dice Kies-Lowe.

Michigan estrenó el primer grupo de módulos de capacitación con unos 250 distritos la semana pasada para ponerlos a prueba. El programa completo se inaugurará después del 1 de octubre. Kies-Lowe dice que otros estados se han comunicado con Michigan para expresar interés en el curso en línea y que ella está esforzándose para aplicar recomendaciones de otros coordinadores estatales. “Este tipo de trabajo realmente se trata de colaboración”, dice. Agrega que espera que la plataforma evolucionará para convertirse en un recurso nacional. Según dice Kies-Lowe, cada uno de los módulos de capacitación en el curso de Michigan son ajustables por estado. “Alentamos a la gente a copiarnos”, dice. La capacitación estandarizada “provee un nivel de conciencia a lo largo del estado que antes no existía”, dice Kies-Lowe.

Un enfoque basado en la vivienda en Washington

Al otro lado del país, un puñado de organizaciones en el estado de Washington están ayudando a los estudiantes sin techo a conectarse con viviendas. Según el reporte de Civic Enterprises, “el problema de conectar a los estudiantes con viviendas fue identificado por los intermediarios y jóvenes como uno de sus mayores obstáculos, y se ha vuelto más difícil debido a la escasez crónica de vivienda asequible en tantas comunidades a lo largo de Estados Unidos”.

El condado Spokane sabe esto muy bien. En la región oeste de Washington, se consideran indigentes a un 3.7% de los estudiantes: se trata de un índice un 33% más alto que el promedio estatal. De tales estudiantes, un 8.3% se mudan por lo menos una vez durante el año escolar y al hacer esto pierden entre cuatro y seis meses de avances académicos. Patrick Stretch es un especialista de desarrollo comunitario para Spokane County Community Services, Housing, and Community Development Department (Departamento de Servicios Comunitarios, Vivienda y Desarrollo Comunitario para el condado Spokane; CSHCD por sus siglas en inglés). Quiso crear una medida para abordar las inestabilidades duales de escuelas y lugares de descanso cambiantes.

En 2014 Stretch le planteó una idea al intermediario del distrito: que derivara a los estudiantes indigentes y a sus familias en tres de las escuelas de alta pobreza del área a CSHCD, el cual ya manejaba un programa de asistencia con los alquileres. A cambio de proveer a las familias aproximadamente nueve meses de asistencia con el alquiler, CSHCD agregaría requerimientos en cuanto a la asistencia escolar y tareas. También aseguraría que el niño pudiera quedarse en la misma escuela. Como parte del programa, se les requirió a los maestros en las tres escuelas que entregaran reportes bisemanales sobre los estudiantes que midieran su bienestar emocional, social y académico.

Según Stretch, el Programa para Estudiantes Indigentes del condado Spokane fue tan eficaz durante su primer año que CSHCD lo expandió para hacerlo llegar a nueve escuelas del área. Hasta ahora ha colocado a 14 familias en viviendas permanentes. A lo largo del programa los estudiantes demostraron una mejoría de un 16% en los puntajes académicos, una mejoría de un 10% en los indicadores sociales y una mejoría de un 20% en sus estados emocionales.

Con frecuencia, navegar sistemas escolares es un motivo de preocupación para los estudiantes indigentes y sus padres, quienes temen que una situación inestable de vivienda se revelará y desintegrará a la familia, dice Stretch. El especialista quiere eliminar ese miedo mediante el programa de Spokane. Recientemente les pidió a los directores de escuelas que agregaran un aviso sobre el programa en los boletines semanales de las escuelas para así posicionar las escuelas como un coordinador de recursos que puede ayudar a las familias a mantenerse unidas y en el mismo lugar.

En marzo de este año la legislatura estatal de Washington aprobó un proyecto de ley titulado Homeless Student Stability and Opportunity Gap Act (Proyecto de Ley para la Estabilidad de Estudiantes Indigentes y la Brecha de Oportunidades). El proyecto entregará hasta 500,000 dólares a los distritos con por lo menos 50 estudiantes indigentes identificados con el fin de desarrollar programas que conecten a sus familias con viviendas estables cerca de las escuelas de los estudiantes. Stretch cree que el modelo moderno y de bajo costo de Spokane podría resultar eficaz en otros distritos a lo largo del estado.

Washington es el primer estado que ha promulgado este modelo de financiamiento, el cual requiere que todas las escuelas con más de diez estudiantes indigentes identificados designen un empleado que los conectará con un intermediario del distrito escolar. “Las escuelas tienen sus recursos tan estrechos”, dice Ingram. “No cuentan con los fondos para hacer cosas como encontrar un hogar para niños. Pero pueden actuar como coordinador para estos otros recursos comunitarios”. El reporte de Civic Enterprises nota que a medida que más estudiantes son identificados como indigentes bajo ESSA, será crítico que otros estados implementen proyectos de ley parecidos que refuercen colaboraciones entre autoridades de vivienda y escuelas.

Tal como sucede con cualquier reforma amplia, tomará tiempo para que se hagan realidad los efectos de las estipulaciones de ESSA. Pero Duffield estará revisando para ver si hay un aumento en la cantidad de estudiantes sin techo que se reporta a lo largo del país. “Parece contradictorio”, dice. “ Uno pensaría que con todas estas leyes que se vería que la cantidad de personas sin techo se reduciría, pero debe aumentar… y eso es un suceso positivo. Porque eso dará por resultado que más estudiantes se graduarán y harán la transición a estudios superiores”. No se dará de un día para otro, dice Duffield. Pero agrega que la educación de niños y jóvenes sin techo “necesita ser una inversión a largo plazo”. Las soluciones como las que se están implementando en Washington y Michigan serán críticas.

Duffield tiene una frase que le gusta citar: “A nadie se le garantiza una casa en EEUU, pero se le garantiza a cada niño un asiento en la escuela”. Para los estudiantes que están sin techo, la escuela tiene el potencial de actuar como un sustento, para la educación, para un diploma y para recursos como vivienda y cuidado sanitario. El reporte de Civic Enterprises nota que si bien ESSA ha creado un ímpetu en torno a reconocer dicho potencial, el asunto abarca todos los sectores dentro y fuera del sistema escolar. “Debemos conseguir apoyo de nuestras comunidades”, agrega el reporte. “Hay que pensar más allá del círculo tradicional de participantes que están colaborando para abordar el asunto de las personas sin techo y darles a estos jóvenes todas las oportunidades posibles de permanecer en las escuelas y seguir por buen camino”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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