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El último ascensorista de Los Ángeles

Un documental breve rinde homenaje a Rubén Pardo, de 75 años, quien tiene la labor de manejar este ascensor en un edificio de Wilshire Boulevard.
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28 Ago 2016 – 9:11 AM EDT

El edificio Art Deco del 5514 en Wilshire Boulevard, en Los Ángeles, se eleva por once pisos. Alguna vez fue una tienda de departamentos, pero ahora acoge a una serie de empresas en el rubro de la creatividad: una galería de arte, una serie de agencias de marketing online y empresas de comercio electrónico.

Pero la larga historia del edificio vive en Rubén Pardo, quien maneja su ascensor existente desde 1929, seis días a la semana. Él tiene 75 años y es el último ascensorista que realiza esta labor manualmente en todo Los Ángeles.

El 14 de agosto marcó los cuarenta años de Pardo trabajando en este lugar. Y para conmemorar su larga carrera, la compañía productora Dress Code filmó un documental breve sobre un día en la vida de Pardo en este edificio.

Dan Covert, fundador de Dress Code, le explicó al sitio It’s Nice That que conoció a Pardo mientras visitaba la galería Ace, ubicada en el segundo piso del edificio. La galería es muy importante en la escena artística de Los Ángeles, dijo Covert, y Pardo hace su labor de muy buena gana a pesar de llevar a la gente del primer al segundo piso. Cuando las puertas del ascensor se abren en la segunda planta, Pardo anuncia su llegada proclamando “Ace is the place” (“Ace es el lugar”). En seguida, muestra a los pasajeros su precisión al alinear el ascensor con el piso. “¿Te fijas cómo lo nivelo, justo en el lugar?”, dice Pardo. “Como un profesional”.

Acá esta el video, en inglés:


En el video, Pardo dice que su fascinación con los ascensores proviene desde la época en que su madre lo llevaba, con sus hermanos, a los centros comerciales de los años 50. “Veía a esos ancianos trabajar sus ascensores”, dice Rubén. “Así es como aprendí, así es como tomé su estilo”. Mientras sus hermanos y hermanas fueron a la universidad, Rubén, el mayor de la familia, se quedó trabajando el ascensor para apoyar a sus padres.

A través de los años, en los que dedica once horas al trabajo y alrededor de una hora y media de viaje para llegar a Wilshire, la gente que pasa por el edificio es lo que ha mantenido a Pardo con ánimo. Habla con todos quienes se suben abordo.

“Él actúa con mucho orgullo de ser una alegría para el mundo y de iluminar los días de la gente”, dijo Covert a It’s Nice That. “Su positividad es contagiosa”.

Los ascensores manuales ya han casi desaparecido, pero para los millennials que componen gran parte de los trabajadores del edificio, la presencia de Rubén crea una nostalgia de una era que nunca conocieron. “La gente joven no se impresiona fácilmente, pero hay algo de Pardo que los impacta”, escribió el diario The Los Angeles Times.

Y Pardo no tiene ninguna intención de dejar su puesto. “Mientras el ascensor funcione, yo les garantizo que estaré ahí”, dice Pardo en la cinta. “Y yo seré el número uno en manejarlo”.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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