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CityLab Vida Urbana

Cómo Nashville está creando una nueva generación de líderes inmigrantes

La academia MyCity enseña a miembros de la comunidad internacional de la ciudad sobre cómo funciona el gobierno local.
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28 Nov 2016 – 3:41 PM EST

NASHVILLE, EEUU — Un día de julio de este año, dos docenas de líderes de varias comunidades locales de inmigrantes se reunieron en el auditorio de Glencliff High School para aprender cómo la educación pública funciona en esta ciudad sureña de rápido crecimiento.

Eran de Bután, Colombia, Egipto, Etiopía, México y muchos otros países. Y tenían muchas preguntas. ¿Por qué algunas escuelas proveen transporte, pero otras no? ¿Qué es una escuela chárter? ¿Por qué los resultados de las evaluaciones de capacidades de estudiantes para hablar, leer y escribir inglés se reportan sólo en inglés? Un hombre llamado Mamane, que era oriundo de Níger, hizo lo que quizás sea la pregunta más elemental pero más desconcertante en toda la educación estadounidense: ¿por qué dos escuelas cercanas que están impartiendo el mismo currículo pueden producir resultados enormemente diferentes?

Importantes autoridades —entre ellos la presidenta de la Junta de Educación— estuvieron presentes para proveer algunas respuestas. En cinco horas de presentaciones ofrecieron lo que terminó siendo una especie de curso para principiantes sobre las escuelas públicas de Nashville, la educación para adultos y dónde encontrar recursos. No había exámenes que había que aprobar, pero los estudiantes en el auditorio tenían una tarea importante: llevar esta información a sus comunidades y servir de recurso confiable para otros inmigrantes que tal vez tengan las mismas preguntas.

La reunión sobre las escuelas sólo fue una de siete sesiones llevadas a cabo este año como parte de un programa pionero de liderazgo en Nashville que se llama MyCity Academy. Este programa gratuito existe desde hace cinco años. Es el primer programa de su tipo en EEUU y es una iniciativa de la Oficina del Alcalde para los Nuevos Estadounidenses. La idea es identificar a líderes que sean de las múltiples comunidades de inmigrantes de Nashville y darles un resumen sólido de cómo funciona el gobierno de la ciudad. Se espera que comuniquen lo que aprendan a sus amigos, parientes y asociados y que de tal forma ayuden a explicar los derechos y responsabilidades de vida en su nuevo país.

En sesiones mensuales que duran entre marzo y septiembre, los estudiantes de MyCity Academy visitaron los tribunales para tener una sesión sobre el sistema judicial criminal y recorrieron las plantas de tratamiento de agua y de reciclaje para ver cómo estas funcionan. También aprendieron sobre servicios sociales, parques, bibliotecas y sobre la historia del movimiento a favor de los derechos civiles. El programa ha capacitado a más de 130 personas y las autoridades de la ciudad de Nashville esperan que algunos terminarán sirviendo en cámaras locales y comisiones, aparte de postularse para cargos públicos y crear una generación de líderes cívicos que reflejen la nueva demografía de una ciudad cambiante.

Esta semana la clase MyCity Academy de 2016 tendrá su ceremonia de graduación con el telón de fondo de la retórica antinmigrante del presidente electo estadounidense Donald Trump. Si bien Trump ha prometido botar algunos inmigrantes del país y construir un muro en la frontera entre EEUU y México, Nashville es una de muchas ciudades estadounidenses que está haciendo un esfuerzo especial por enviar el mensaje opuesto. El MyCity Academy forma una gran parte de establecer el tono inclusivo que quieren dar los líderes de la ciudad.

“Nuestra comunidad de estadounidenses nuevos es un motivo de orgullo para toda la ciudad”, dijo Megan Barry, alcaldesa de Nashville, unos cuantos días después de las elecciones presidenciales. “Sin importar lo que haga el señor Trump, yo seguiré haciendo lo que pueda como alcaldesa para asegurar que Nashville siga siendo una comunidad cálida y acogedora donde todos nos tratemos mutuamente con dignidad y respeto”.

La experiencia de Nashville con MyCity Academy ofrece lecciones para cualquier ciudad del mundo que esté lidiando con el asunto de cómo integrar a los inmigrantes y refugiados. Los miembros de la clase 2016 con quienes hablé dijeron que el curso es un puente valioso entre autoridades locales y comunidades inmigrantes que en caso contrario podrían volverse bastante aisladas.

“Es un espacio seguro donde puedo aprender y hacer preguntas”, dijo Patricia Tarquino, quien trabaja en el departamento de participación familiar en una escuela primaria local donde un 86% de los niños hablan un idioma distinto del inglés en la casa. “Me ayuda a asegurar que las familias sean conscientes de todas las oportunidades que existen en la ciudad y a desmitificarlas”.

Según explica Tarquino, hay muchas dudas que esto ayuda a solucionar: “Algunas familias piensan que la biblioteca pública cobra o que tienes que ser ciudadano para participar. Ahora estoy organizando viajes a la biblioteca con familias para que podamos enseñarles que la ciudad tiene este sistema increíble de bibliotecas”.

Sirak Sebsebie, quien es activo en la junta de asesoría de la comunidad etíope en Nashville, se enteró de MyCity Academy gracias a unos amigos en la iglesia. “El gobierno [local] está abriendo sus puertas”, dijo Sebsebie. “Personalmente nunca supe que esa opción existía hasta que me uní a este programa. Podemos interactuar con autoridades directamente y abordar preocupaciones con ellos directamente. El concejo de la ciudad… realmente puedes hablar con ellos”.

Nashville: de ciudad 'country' a ciudad de inmigrantes

Con una población de aproximadamente 680,000 personas, Nashville es mejor conocido en el resto de mundo como la capital de la música country en lugar de ser un centro que recibe inmigrantes. Pero durante las últimas cuantas décadas, la demografía de lo que alguna vez fue una prototípica ciudad sureña estadounidense ha estado cambiando dramáticamente.

Olas de personas de Asia central y sudeste, de Latinoamérica y de África del este, entre otras partes del mundo, se han mudado para acá. Aproximadamente un 12% de los residentes del Condado Nashville-Davidson nacieron en el extranjero; se hablan más de 150 idiomas en las escuelas. Las cafeterías somalíes, restaurantes turcos y carnicerías halal se pueden encontrar en las calles bulliciosas que están cerca del aeropuerto de la ciudad.

El punto de inflexión fue en 2009, cuando hubo una reacción antiinmigrante en forma de un referendo electoral que hubiera declarado que el inglés era el ‘idioma oficial’ de la ciudad. La oposición a la propuesta se convirtió en un punto de reunión no sólo para las comunidades de inmigrantes de Nashville sino también para la clase dirigente de la ciudad, la cual se vio obligada a tomar partidos. Karl Dean —el alcalde en aquel entonces— lideró una coalición de líderes negociantes, grupos sindicales, iglesias, instituciones de estudios superiores y otros para oponer el referendo. Los votantes de Nashville le dijeron “no” al “inglés como idioma oficial” por un margen de un 6%.

“Desde entonces Nashville no ha mirado atrás”, me dijo Dean en julio. “Realmente hemos adoptado la postura de que Nashville es una ciudad receptiva, que nos acogemos a la diversidad, y esa es una fortaleza fundamental de la ciudad”.

Después del voto Dean creó el New Americans Advisory Council (Consejo de Asesores para Nuevos Estadounidenses). Integrado por líderes de varias comunidades de inmigrantes, fue un intento inicial de establecer líneas de comunicación entre estos grupos y la oficina del alcalde. Un par de años después, Dean le encargó al consejo la tarea de ampliar y volver más profundo el grupo de líderes inmigrantes que podrían facilitar tal comunicación.

Escogieron a un programa llamado Leadership Nashville (Liderazgo Nashville) como un modelo a seguir. Desde 1976 dicho programa ha estado dando cursos intensivos de 9 meses sobre los asuntos que enfrentan a la ciudad. Los alumnos han sido los líderes de diversos sectores, entre ellos negocio, gobierno, educación y las organizaciones sin fines de lucro. Los líderes del Concejo colaboraron con los gerentes de varios departamentos de la ciudad para desarrollar un currículo y realizaron una prueba piloto en 2012 al tomar ellos mismos el curso.

Esto luego se convirtió en MyCityAcademy. Vanessa Lazón formó parte de esa primera versión del curso. Hoy día —bajo la alcaldesa Barry— administra el programa como la directora de la Oficina del Alcalde para los Nuevos Estadounidenses.

Vanessa Lazón vino a Nashville desde Perú cuando era adolescente y ahora está a cargo de la Oficina del Alcalde para los Nuevos Estadounidenses (Christopher Swope).

Lazón llegó a Nashville desde Perú cuando era un adolescente y terminó la preparatoria (escuela secundaria) en Glencliff. Se acuerda de lo mal preparada que estaba la escuela para atender a estudiantes como ella. Sabía un poco de inglés y estaba ansiosa por aprender más rápidamente, pero un consejero le asignó dos clases de educación física y sólo una de inglés. Ahora habla inglés con soltura y es ciudadana estadounidense. Lazón está comprometida con facilitarles el camino a los estudiantes internacionales que llegan a Nashville con sus familias.

Según Lazón, hay varios componentes del MyCity Academy. Se les pide a los que se han graduado del programa que insten a por lo menos una o dos personas que soliciten para ingresar a la próxima clase. De tal modo hay un modelo de crecimiento incorporado para identificar nuevos líderes. La gente tiene que solicitar para formar parte del programa y gracias a la cobertura en los medios locales, siempre ha habido más solicitudes que cupos disponibles. Se evalúan a los solicitantes en parte basados en sus contactos dentro de la comunidad y también por su capacidad de divulgar lo que aprendan en MyCity Academy dentro de esas redes de contacto.

“De eso mismo se trata”, dice Lazón. “Identificamos a las personas que quizá no sean los lideres conocidos en las comunidades de inmigrantes y refugiados pero que sí son personas que ya están mostrando signos de liderazgo y están bien conectados dentro de su comunidad”.

Según explica Lazón, la meta es que “ellos tengan el tiempo para dedicarle a esto, que lleguen y que aprendan y que luego regresen a sus centros religiosos o a sus comunidades o a sus escuelas y que compartan esta información. Ese es uno de los compromisos”.

Cambios en la vida diaria de los inmigrantes

Los resultados a veces se dan rápido. Varios miembros de la Clase de 2016 me dijeron que habían dejado de comprar agua embotellada y que habían empezado a decirles a todos sus familiares y amigos que está bien tomar agua del grifo o pila, todo luego de que realizaron una vista a la planta de tratamiento de agua junto a la academia.

“Pudimos ver las diferentes etapas de cómo se filtra el agua y al final había un jarro de agua con vasos para nosotros tomarla”, recuerda Karla Chávez, de 25 años. “Nunca en mi vida había tomado agua del grifo. Te podrías enfermar si tomaras [agua del grifo] en México”.

La visita a la planta de reciclar desperdicios de Nashville también aclaró mucha confusión sobre el tipo de basura que se puede reciclar y cómo usar el servicio de recopilación de basura que se deja en los bordillos de las aceras. Jacky Gómez —quien es asesora académica para estudiantes en la preparatoria que piensan asistir a la universidad— me dijo con emoción que había acabado de pedir tres contenedores de reciclaje de la ciudad esa misma mañana. “¡Le dije a mi mamá que nos tenemos que comprometer!”, dijo Gómez. Alfonso Nieto —editor de Hola! Tennessee, un periódico local de habla hispana—publicó una guía de dos páginas sobre cómo hacer reciclaje en Nashville luego de esta experiencia.

Pero los resultados no siempre son tan directos. La Academia forja amistades que atraviesan las barreras invisibles entre diferentes comunidades de inmigrantes. Como resultado de contactos hechos a través de la Academia, jóvenes de la comunidad kurda y de la somalí ahora juegan fútbol juntos. La generación de 2016 tiene un grupo activo en WhatsApp que continuamente suena con invitaciones recibidas para asistir a eventos culturales, entre ellos una cena el mes pasado que se celebró en honor a musulmanes que estaban regresando de Meca. “La gente que he conocido aquí no la hubiera conocido si no hubiese sido por este programa”, dijo Gómez. “Ha hecho un gran trabajo en cuanto a reunir personas que se preocupan que son de todos los ámbitos de la vida, sin importar la barrera de idiomas”.

El día después de la sesión de la Academy sobre las escuelas, me reuní con Mohamed-Shukri Hassan. Es un somalí de 29 años que vino a EEUU de un campamento de refugiados en Kenia cuando era un adolescente. Al igual que Lazón, formó parte de la primera clase de MyCity Academy en 2012.

Mohamed-Shukri Hassan fue parte de la primera clase de MyCity Academy en 2012 y ahora ayuda a los refugiados a montar negocios (Christopher Swope).


Desde entonces ha fundado una organización sin fines de lucro que administra talleres para refugiados que quieren montar un negocio, pero que no saben por dónde empezar. Hassan los ayuda a entender las reglas y regulaciones con las que tienen que cumplir para establecer un negocio, colabora con ellos para encontrar fuentes de capital para hacer sus ideas realidad y aprovecha sus contactos en bienes raíces para encontrar espacios donde los refugiados puedan establecer sus negocios. “En el extranjero, si quieres vender algo, pones una mesa”, dice. “Aquí es mucho más complicado”.

Hassan me llevó a Crescent Plaza, un centro comercial que hace poco se había quedado vacío y se había vendido. Hassan puso al nuevo dueño en contacto con alguno de los empresarios de sus talleres. Establecieron una serie de acuerdos para arrendar los espacios.

El resultado es una mezcla eclética de negocios minoristas: el restaurante Honduras queda al lado de African Fashions (Modas africanas), la cual colinda con Vinh-Long, un restaurante vietnamita-japonés. “Muchos inmigrantes encuentran que es duro y recogen y se van”, dice Hassan. “Pero las oportunidades están ahí. Es cuestión de encontrar el conector que pueda romper esa barrera por ellos”.

En enero Hassan rompió otro tipo de barrera cuando fue designado miembro de la Comisión Metropolitana de Artes de Nashville. Es una especie de consejo comunitario que aconseja al concejo de la ciudad sobre asuntos de arte y cultura. Tiene un presupuesto para otorgar subvenciones a los artistas y a instituciones comunitarias. Hassan dice que ha podido traer el punto de vista de un inmigrante a los debates locales sobre la igualdad cultural. “Si no hubiera sido expuesto al gobierno de la ciudad mediante MyCity Academy, no me hubiera dado cuenta del valor de formar parte del concejo”, dice Hassan.

Ese es el tipo de resultado por el cual abogan los líderes de la ciudad de Nashville. La idea de que un antiguo refugiado pueda ascender en la estructura local oficial de poder es exactamente de lo que se trata la capacitación sobre el liderazgo. “Estoy seguro de que tendremos personas elegidas a cargos públicos que hayan empezado en MyCity Academy”, dice Dean.

La alcaldesa Barry —sucesora del alcalde Dean— continuó en programa cuando ella asumió el cargo hace un año. Sólo cuesta unos 5,000 dólares y esta cantidad mayormente es para cubrir los suministros y pedir almuerzo para el grupo cada vez que se reúne. Un patrocinio de Fifth Third Bank cubre ese costo. “Ingresos tributarios no financian a MyCity Academy”, dice la alcaldesa Barry.

El tiempo sí es un costo relacionado con el programa, particularmente para coordinar las sesiones y traer ponentes. También representa un compromiso de los jefes de departamentos y otros trabajadores de la ciudad que apartan tiempo de sus horarios para llevar a cabo las sesiones.

“Necesitas que todos estén dispuestos a participar y eso tiene que venir de liderazgo que es algo que quieren de la oficina de la alcalde”, dice Lazón. “Tenemos la dicha en esta ciudad que la gente reconoce y les gusta la diversidad y prosperan debido a ella”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Citiscope.

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