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CityLab Vida Urbana

Cómo los mapas interactivos están ayudando a las ciudades a entender sus problemas

En la conferencia mundial de las ciudades, Habitat III, impresionantes proyectos cartográficos de todo el mundo subrayan la necesidad de la ciencia y la información en la planificación urbana.
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27 Oct 2016 – 1:58 PM EDT

Una cosa es decir que el cambio climático está pasándoles factura a las ciudades o que 2,500 millones de personas vivirán en áreas urbanas para 2050. Y otra cosa, de hecho, es presentar la forma en que los efectos del calentamiento global varían en el tiempo, y cómo se comporta el patrón migratorio.

Es ahí donde la ciencia, la información y las visualizaciones entran a jugar un papel clave, sostiene Marian Dörk, investigador en visualización de datos en la Universidad de las Ciencias Aplicadas Potsdam, en Alemania. Él y sus colegas a cargo del proyecto Visualizing Cities asistieron a la convención Habitat III en Ecuador la semana pasada, con el propósito de explicar cómo los mapas interactivos contribuyen a la búsqueda de la sostenibilidad urbana.

El problema, según Dörk, es que algunos de los más intimidantes desafíos que atraviesan las ciudades hoy día son también los más difíciles de sortear. Eso los hace especialmente complejos para legisladores y planificadores urbanos. Reconociendo que la visualización de datos puede tardar bastante en resolver ese problema, Dörk y su equipo montaron una exhibición en la cumbre de Quito con decenas de inquietantes mapas interactivos e infografías, los cuales aludían someramente a temas como la densidad urbana, la vivienda y los desastres naturales. Los suyos se cuentan dentro del centenar de proyectos que periodistas, estudiantes e investigadores de todo el planeta enviaron a un concurso a principios de año.


“Si bien las técnicas básicas de visualización se están canonizando, el certamen ilustra que queda aún mucho espacio para la experimentación y la innovación”, declara Dörk a CityLab vía correo electrónico.

La última semana, cinco de estos proyectos fueron elegidos como ganadores, incluyendo uno que detalla las rutas migratorias de cerca de 7 millones de personas internamente desplazadas, como consecuencia de décadas de guerra civil en Colombia. Si bien las líneas –cada una indicando el trayecto de un solo migrante– crecen rápidamente desde las zonas rurales y hacia los centros de las ciudades, ganando en densidad mientras se profundiza el conflicto de 1985 a 2015, estas ilustran la auténtica magnitud del fenómeno acarreado por el conflicto político. El proyecto, creado por teóricos del conflicto de la Universidad de Columbia, también produce un cautivador resultado visual acerca de cómo la urbanización puede venir a veces de la mano de un conflicto.


“Los cinco participantes ganadores estaban especialmente comprometidos con problemas medulares en las ciudades, tales como los conflictos violentos, la discriminación racial y otros aspectos relacionados con la inclusión social”, amplía Dörk. “Para nada huyen de los enormes desafíos existentes”.

El investigador alemán quedó particularmente fascinado con los “shatter” maps (mapas destrozados), realizado por el científico en datos Jim Vallandingham, quien representa la división racial en las ciudades norteamericanas. El proyecto, que Dörk califica de provocador, hurga gráficamente en la proporción de residentes blancos y negros en ciudades como St. Louis, Denver, y Memphis. Cada una de estas áreas metropolitanas está dividida en secciones censales individuales, las cuales a su vez se dividen a juzgar por cuán dramáticamente la composición racial varía de una sección a otra.

“Yo podría cómodamente caminar hacia este opulento centro comercial, sin que por eso este dejara de quedar al lado de lo que fuera percibido como un lugar peligroso del pueblo”, explicó Vallandingham a CityLab en 2015. Aunque tiene sus límites, el proyecto encuentra un modo “visceral y emotivo” de subrayar el fenómeno de la discriminación, añade.

He aquí cómo se ve Baltimore, Maryland:


Dörk pertenece a Habitat X Change, una red de investigadores, ecologistas, ingenieros, y científicos en datos que persigue una mayor participación de la ciencia en la implementación de las agendas urbanas mundialmente. En un texto aparecido en Nature este mes, el ecologista urbano Timon McPhearson exhortó a impulsar el apoyo gubernamental, tanto en términos de fondos como de políticas, así como la gestación de un organismo científico internacional. Señaló que la investigación urbana propiamente dicha ha sido “dispar, marginada, y ha resultado débilmente preparada para interactuar con efectividad con la política global”. Aun así, la evidencia es clave para implementar con éxito los objetivos de Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana.

Y una nueva manera de presentar evidencia es por medio de simples, aunque eficaces proyectos de visualización de datos. A principios de la pasada semana, muchos de los asistentes a Habitat III dieron su primer vistazo a The Atlas of Urban Expansion (El Atlas de la Expansión Urbana), una nueva herramienta digital que ayuda a monitorear el progreso y a identificar tendencias en la implementación de la Nueva Agenda Urbana. Creado por investigadores de la Universidad de New York, UN-Habitat y el Instituto Lincoln de Política Territorial, el atlas utiliza mapas históricos e imágenes satelitales para ilustrar la expansión urbana en unas 200 urbes mundiales. Muestra, de hecho, cómo cada ciudad se expande físicamente en función de su crecimiento poblacional.

Durante los cuatro días que duró la convención, la cual acabó el pasado jueves, Dörk y otros científicos en datos participaron en paneles y seminarios para hacer que los líderes de las ciudades quedaran más familiarizados con la variedad de datos y de herramientas de mapeo disponibles. Apunta que mientras muchos se mostraban abiertos –incluso, muy ansiosos– para experimentar, algunos permanecían escépticos. Otros, en cambio, no disponían de las habilidades técnicas y la confianza necesarias.

La buena noticia es que “cartografiar y visualizar son prácticas cada vez más accesibles”, indica. “Cada vez hay más herramientas que permiten a las personas analizar y visualizar datos sin tener que ser desarrolladores de softwares o estadistas”.

Tómese, por ejemplo, el Chennai Flood Map, otro de los ganadores del certamen. Si bien la ciudad india estaba quedando inundada tras un diluvio histórico el pasado año, un pequeño grupo de diseñadores de Mapbox y de OpenStreetMap crearon una herramienta para ayudar en labores humanitarias. El mapa digital, a través del método crowed-source (colaboración abierta), recabó información de los ciudadanos para identificar en tiempo real qué calles con exactitud quedaron inundadas y dónde estaban los centros de ayuda más próximos. Según el sitio web del concurso, el grupo recibió aproximadamente 15,000 reportes de calles inundadas y acopiaron más de un millón de vistas.


Mapbox y OpenStreetMap ofrecen datos de acceso abierto y también plataformas para realizar este tipo de mapas, garantizando su accesibilidad no solo a cartógrafos de DIY ( Hágalo usted mismo, español para Do It Yourself), sino también a gobiernos.

De hecho, Mapbox lanzó recientemente un programa tutorial para ayudar a las ciudades a unirse y a hacer uso de estos datos a fin encarar sus más acuciantes desafíos. Desde el lanzamiento del Chennai Flood Map, los creadores se han ofrecido para contribuir a la expansión de las ciudades y a que estas se ajusten a sus necesidades específicas. Y al menos una de ellas, Dar es Salaam, en Tanzania, ha aprovechado la oportunidad.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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