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Trabajar en dólares, vivir en pesos: así es la economía de la frontera

Cada vez más personas residen en Ciudad Juárez y trabajan en El Paso, motivados principalmente por el cambio monetario.
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13 Jul 2016 – 11:13 AM EDT

Ciudad Juárez, México.- Vivir en la frontera es ser siempre un extranjero en casa. Ir y venir de un país a otro varias veces el mismo día. Aprender una sola lengua: la del thank you pero no gracias. Traer en los bolsillos el cambio mezclado, diez pesos y un dólar. Pero entre toda esta ambigüedad binacional hay que tomar decisiones: dónde poner el hogar, dónde comprar la despensa, dónde trabajar.

Con la reciente debilidad del peso mexicano ante el dólar, los fronterizos se están quedando sin opción. Hoy un dólar estadounidense se vende por más de 18 pesos. Cientos de ciudadanos estadounidenses están eligiendo el país de los billetes de Benjamín Franklin para trabajar y el de los de Nezahualcóyotl para vivir.

Rodrigo Ostos está a punto de mudar su residencia al sur del río. El estadounidense de 32 años, empleado en una firma de contadores, ha decidido conservar su empleo en El Paso, Texas, y vivir en Ciudad Juárez, algo que para muchos habitantes de la región no tendría sentido a menos que se estuviese huyendo de algún crimen.

“Definitivamente el dólar es un factor. Como está el dólar hoy, puedo hacer un ahorro, aunque sea pequeño, y pagar menos de la mitad de renta en Juárez de lo que pago aquí”, explica Ostos.

El plan de Rodrigo es ahorrar para poder comprar una casa al sur del río.

“Cuando Ciudad Juárez estaba peligroso no tenía muchas intenciones de mudarme, pero ahora que ya está más calmado no le veo sentido a estar aquí [en El Paso]”, dice.

Ciudad Juárez fue tildada la más violenta del mundo en 2010 por investigadores y la prensa internacional luego de registrar más de 3,100 homicidios en solo doce meses. En cuatro años, esta urbe fronteriza sumó 10,000 asesinatos, muchos de ellos atribuidos a la guerra entre los cárteles de la droga por el control de la ciudad.

Durante ese periodo, más de 250,000 residentes de Ciudad Juárez se mudaron a El Paso o a otras ciudades de Estados Unidos. Pero desde un par de años atrás, la confianza regresó a Chihuahua, el estado que alberga Ciudad Juárez. Ostos asegura que no es el único de sus amigos y colegas que está tomando esta decisión.

“Tengo incluso amigos anglosajones, gringos, que se están mudando a Juárez, aprovechando que con el dólar tan caro pueden pagar más”, dice.

Vivir en El Paso es un 214% más caro que en Ciudad Juárez. De acuerdo a estadísticas de ambas ciudades, rentar en el lado de Texas un departamento de una habitación en el centro de la ciudad cuesta 633 dólares, mientras que un lugar con las mismas características en Ciudad Juárez cuesta apenas 130 dólares.

Cristian Mireles, un mexicano residente de Juárez, recién tomó la decisión de emplearse en Texas con una visa de trabajo. Hoy gana 1,400 dólares mensuales y gasta apenas una pequeña parte en renta, alimentos, bebida y servicios básicos. En El Paso el promedio mensual por electricidad, agua, gas y el servicio de recolección de basura es de 125 dólares. En Juárez es de 60.


“No es tan complicado y vale la pena. Me despierto a las 6 de la mañana, desayuno y en 30 minutos ya estoy del otro lado cuando no hay tanta fila. Salgo de trabajar a las 4 y para las 5 ya estoy de regreso en casa”, explica Mireles, de 28 años.

Cristian asegura que su salario “es bastante decente” para vivir en Juárez. “Incluso si pagara una casa grande de 10,000 pesos mensuales (unos 550 dólares), aún tendría libre una buena parte de mi salario”.

Pero, a pesar de que trabajar en Estados Unidos y vivir en México ofrece la posibilidad de tener una vida más holgada, aún hay zozobra. Rodolfo Salas, un hispano nacido en Texas, dice que hay cosas que el dinero no puede comprar: “La seguridad, nada te da seguridad. Sabemos que Juárez ha pasado por momentos terribles de violencia que no se han ido del todo”, dice Salas desde su departamento en El Paso.

Este mexicoamericano paga hoy 900 dólares por un departamento de un solo cuarto en un lujoso complejo en el oeste de la ciudad estadounidense. Ahí se le va la mitad de su salario como gerente en una tienda departamental. “Si yo pago 900 dólares de renta es por sentirme seguro. Poder salir de noche con tranquilidad, sin estar cuidándome la espalda”, explica Salas.

En respuesta, Mireles asegura que él no podría. “Con mi salario no podría vivir solo en El Paso, tendría que tener compañeros de renta en un departamento. Para mí no es opción tampoco trabajar en Juárez, porque ganaría a penas la mitad de lo que me ofrecen al otro lado”, dice.

Lo que Mireles resalta es justo. Los salarios, igualmente, son extremadamente dispares: un empleado en un McDonald’s gana en promedio 166 dólares mensuales en Ciudad Juárez. Solo con cruzar el río, el mismo empleado podría obtener en promedio 1,200.

La zona urbana fronteriza que forman Juárez y El Paso es hogar de más de dos millones de habitantes. Del lado mexicano del Río Bravo el censo ha contado 1.4 millones de residentes, mientras que al norte de la frontera suman poco más de 800,000.

Cruzar de un lado a otro, teniendo en cuenta las largas filas en los puentes internacionales, toma alrededor de una hora. Cada año, en promedio, pasan por la frontera al norte unas 30 millones de personas, de acuerdo a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

A Ciudad Juárez y El Paso las divide apenas un río seco, que en otros tiempos sus aguas caudalosas le dieron el nombre de río Bravo. Hoy, luego de la instalación de un gigantesco muro metálico y una valla virtual de cámaras de seguridad, hombres armados y radares de movimiento, esta frontera se antoja surreal. Aquí el significado de cerca y lejos es relativo, apenas una idea. El muro fronterizo da con la puerta trasera de cientos de casas en El Paso, y sirve de trasfondo de centenares más en Ciudad Juárez.

Pero más allá de la idea de un división geográfica, la economía de la frontera es así mismo un muro: el precio de los alimentos es un 130% más barato al sur del río Bravo. Ir a un restaurante económico en El Paso implica gastar al menos 10 dólares, cuando en Juárez podrían ser solo 3.80.


Las diferencias a un lado y otro de la frontera
Ciudad JuárezEl Paso
Comida en restaurante económico3.80 dólares10 dólares
Una botella de cerveza (0.5 litros)1 dólar3.50 dólares
Litro de leche0.60 dólares1 dólar
Botella de agua (1.5 litros)0.70 dólares2.30 dólares
Apartamento céntrico de 1 hab.130 dólares630 dólares
FUENTE: Elaboración propia a julio 2016 | UNIVISION

Una necesidad básica del fronterizo es la cerveza. Las temperaturas, que pueden pasar los 110 grados Fahrenheit, invitan a beber. Para quienes eligen una cerveza doméstica en un bar de El Paso significa que en promedio por una botella hay que pagar 3.50 dólares. Con eso mismo en un bar de Juárez uno puede beber dos cervezas y media más.

En cuanto a la despensa tampoco es sorprendente que los residentes fronterizos prefieran comprar leche, agua o frutas en los mercados juarenses: en El Paso un litro de leche cuesta 1 dólar, mientras que en Ciudad Juárez vale a penas 60 centavos de dólar. Una botella de 1.5 litros de agua en la ciudad tejana cuesta 2.30 dólares, mientras que en la mexicana se pagan 70 centavos de dólar.

Para Karina Espejo, nacida en Ciudad Juárez y naturalizada estadounidense, ni el poder adquisitivo del dólar frente al peso, ni la confianza en la seguridad de la vecina ciudad la han convencido de mudar su lugar de residencia.

¿Por qué?, se le pregunta.

“Por el tiempo de vida que se pierde en las filas”, responde.


Desde los atentados terroristas del 9/11 los puentes internacionales han incrementado la vigilancia y sus revisiones son cada vez más minuciosas. Esto ha hecho que los tiempos de espera, en ambos sentidos, se disparen.

“Todos los días, pierdes una hora para venir a El Paso y otra hora para salir. Yo así estuve cinco años, de lunes a sábado, imagínate. Había días que hacía hasta tres horas para venir y una para regresar. Con todo y que es más caro, prefiero estar de este lado y ahorrarme todo ese tiempo y fastidio”, cuenta.

Hoy cientos de residentes de El Paso, de distintos orígenes, están cruzando la frontera día a día para trabajar de un lado y vivir del otro. De acuerdo a estadísticas del Departamento de Inmigración y Naturalización de El Paso, en aquella ciudad laboran alrededor de 110,228 residentes de Ciudad Juárez quienes ganan en promedio 2,000 dólares mensuales.

Pero, más allá de los números, los muros y el idioma, esto es una muestra del fenómeno creciente que está sucediendo en toda frontera: que los que viven acá comparten una misma zona, con sus pros y contras, así como una identidad.

“Hablamos el mismo idioma mezclado, comemos lo mismo, en verdad no hay una gran diferencia, es prácticamente vivir en la misma ciudad”, dice Rodrigo.

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