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Sin licencia para conducir, ¿no hay empleo?

Gran cantidad de latinos no tienen el permiso para manejar, lo que les dificulta acceder a mejores trabajos y salir de la pobreza.
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23 Jun 2016 – 9:45 AM EDT

MILWAUKEE— Si se les pregunta a los conservadores lo que los pobres necesitan hacer para salir de la pobreza, normalmente la respuesta incluye la frase “consíguete un trabajo”. De hecho, esto fue el núcleo del plan antipobreza que Paul Ryan reveló la semana pasada, el cual provocó encogimiento de hombros. Y a lo largo de las últimas dos décadas, este consejo sencillo ha representado la esencia de muchos de los esfuerzos antipobreza.

Para muchos hay una razón muy específica —que muchas veces se pasa por alto— que explica por qué no es tan fácil seguir este consejo: muchas personas no tienen licencia para conducir.

No todos los trabajos requieren un permiso para manejar, particularmente los que pagan sueldos muy bajos. Pero tener dicho permiso es un requisito muy común para los tipos de trabajos que realmente puedan sacar a la gente de la pobreza, entre ellos los de construcción, manufactura y seguridad, junto con oficios como electricista y plomero que tienen sindicatos. Así lo explica Mark Kessenich, quien administra WRTP Big Step, un centro de empleo en Milwaukee que capacita trabajadores de bajos ingresos a conseguir trabajos en construcción y manufactura que pagan un sueldo inicial de 15 dólares por hora o más.

“No tener una licencia de conducir y acceso a transporte fiable son asuntos importantes para nosotros cuando se trata de las industrias como construcción, servicios públicos y fabricación”, dice.

A veces las licencias son requeridas porque los empleadores saben que los sitios de trabajo se encontrarán por toda una región y necesitan que los empleados lleguen a ellos a tiempo y fiablemente. En otros casos, se requieren licencias porque los empleados quizás necesiten mover autos —anuncios para trabajos en concesionarios de autos las exigen, por ejemplo— o bien camiones, como sería necesario en sitios de construcción.

En otros casos resulta un poco más difícil entender por qué se exigen licencias de conducir. Una revisión rápida de los trabajos listados en Craigslist de Milwaukee enfatiza esto. Es un prerequisito tener una licencia válida de conducir para puestos que incluyen guardia de seguridad en una tienda (pagando 10.55 dólares por hora), cuidador de personas minusválidas (10 dólares por hora), un auxiliar en una tienda óptica, un asistente administrativo y un dependiente en un delicatesen. Para los empleadores, las licencias son una señal de responsabilidad.

“Hoy día, los puestos utilizan una licencia de conducir como una representación de que uno es apto para trabajar”, dice Julie Kerksick, una defensora senior de políticas en el Instituto de Políticas Publicas de los Defensores de la Comunidad en Milwaukee. “Significa que hay cada vez menos personas dentro del grupo de los desempleados que realmente puedan cumplir con este requisito”.

Los requerimientos sobre licencias de conducir afectan a muchas personas de bajos ingresos que están tratando de ingresar al mercado laboral. Pero de manera desproporcionada afectan a las minorías. Es así porque es mucho menos probable que las personas de grupos minoritarios tengan licencias en primer lugar; además, según afirman los defensores, tienen mayores probabilidades de perderlas.

Como resultado, muchas personas de grupos minoritarios que buscan empleo son descartados antes de siquiera postular a estos. Según el Instituto de Empleo y Capacitación en la Universidad de Wisconsin en Milwaukee, un 75% de los blancos de 18 años en Wisconsin tenían licencias de conducir a partir del 1 de enero de 2016, en comparación con un 34% de los afroamericanos y un 33% de los hispanos de la misma edad (el Instituto sólo rastreó a jóvenes de 18 años porque fue el único grupo cuyos registros pudo acceder).

¿Por qué tanta gente de grupos minoritarios en EE.UU. no tiene licencias? A nivel nacional muchas escuelas públicas no ofrecen clases de conducción como parte del currículo y los cargos para clases privadas tienen un costo prohibitivo para familias de bajos ingresos. Hoy día sólo un 15% de los estudiantes con derecho a tomar clases de conducción las toman en las escuelas públicas, en comparación con un 95% en los años 70. Sin embargo, muchos estados requieren que los estudiantes a pasen un curso antes de tomar su examen de conducción. En 2004 Wisconsin redujo su financiamiento para programas de clases de conducción en las escuelas secundarias debido a las preocupaciones fiscales del estado. Muchas personas que viven en la pobreza no tienen un auto con el cual practicar y por ende reprueban el examen. Pero, según los activistas de derechos civiles, el problema más grande es que con frecuencia se les revoca las licencias a los pobres por no pagar multas por infracciones menores de tránsito.

Por ejemplo, en Wisconsin, si uno no paga una multa —incluso para una infracción menor como una luz trasera fundida— puede resultar en una suspensión de licencia durante 12 meses. Es mucho más tiempo que la suspensión de medio mes que uno podría recibir por ir 25 horas o más por encima del límite de velocidad o la suspensión de 6 meses que uno recibiría por la conducción imprudente. De hecho, un 60% de las suspensiones de licencia en Wisconsin se imponen por “el impago de penalidades” —es decir, no pagar una multa— en lugar de imponerse por la conducción imprudente en sí.


Latinos y afroamericanos sin licencia
Este gráfico compara los porcentajes de personas de 18 años con y sin licencia de conducir por raza.
Con licencia
Sin licencia
FUENTE: Employment and Training Institute/The Atlantic | UNIVISION

Por razones obvias esto significa que a los pobres se les revocan las licencias con mucha mayor frecuencia que a las personas con mayores recursos, ya que no tienen el dinero para pagar una multa, según dice Molly Gena, una abogada con Legal Action de Wisconsin.

A veces la policía impone varias multas cuando hay un control de tráfico —por ejemplo, por no llevar la prueba de seguro de auto o por tener una luz fundida— y los conductores no pueden pagar el total de las multas.

“Lo que estamos haciendo es exigir que el otorgamiento de licencias de conducir dependa de la capacidad de uno de pagar una multa basado en un ingreso de clase media y no debido a qué tan bien uno conduce”, dice Nichole Yunk-Todd, directora de política e investigación para Wisconsin Community Services, un grupo defensor de los pobres.

No es sólo que encontrar un trabajo resulta más difícil sin una licencia de conducir. Sin una licencia (y acceso a un auto), con frecuencia las familias luchan para llegar a tiendas decentes de comestibles y en algunos estados, hasta no se les permite votar en elecciones.

A veces las suspensiones no se tratan de manejar en lo absoluto. En Milwaukee se les puede suspender la licencia a los adolescentes incluso antes de que las consigan si no pagan multas por otros tipos de infracciones, entre ellas violar toques de queda (hay una ley al respecto en Milwaukee para los menores de 17 años) o causar un desorden público. Entre 2008 y 2011 se les suspendió la licencia a más de 3,055 personas menores de 18 por no pagar costos de corte y multas, según el Instituto de Empleo y Capacitación. En todo el estado los jóvenes negros tenían diez veces la cantidad de suspensiones debido a no pagar multas que la de los blancos.

La raza distorsiona fuertemente los resultados. “Esta es la situación que se da a medida que los jóvenes llegan a la madurez: la mayoría de los blancos en el estado tienen una licencia de conducir y la mayoría de los afroamericanos no la tienen”, dice Lois Quinn, una investigadora en el Instituto de Empleo y Capacitación. En Milwaukee —donde el alguacil, David A. Clarke Jr. es afroamericano y un franco partidario de Donald Trump— un conductor afroamericano tiene siete veces la probabilidad de ser detenido por un policía que un conducir blanco, según una investigación realizada por el Milwaukee Journal-Sentinel. “Hay más de un millón de infracciones diferentes por las que un policía legalmente podría detenerte”, dijo Jason Williamson, un abogado sénior del personal del Proyecto de Reforma de Ley Penal de la Unión de Libertades Civiles de EEUU.

“Nuestra aplicación de ley tipo ‘ventanas rotas’ conduce a la detención de autos”, dijo Quinn (“ventanas rotas” se refiere al enfoque en que los policías agresivamente tratan de detener a la gente por pequeñas infracciones públicas).


El departamento policial de Milwaukee centra sus esfuerzos en las áreas con los índices más altos de crimen y esas son las que tienen la mayor concentración de afroamericanos, dijo Timothy Gauerke, un portavoz de la política. Las investigaciones demuestran que el control de tráfico mediante detenciones reduce crimen, dijo. Y no todos quienes son detenidos reciben una multa: según Gauerke, en 2015 se impusieron multas en sólo en un 17% de las detenciones por infracciones de tránsito.

La discriminación racial se extiende mucho más allá que Milwaukee. “Esto está sucediendo mayormente en comunidades de minorías y les sucede a personas que no necesariamente tienen el ingreso para pagar estas multas”, dijo Williamson. En cada jurisdicción que ha investigado la Unión de Libertades Civiles de EEUU, una cantidad desproporcionada de minorías están siendo detenidas, según dice Williamson.


En muchos casos, “se convierte en [un tipo de] ciclo de pobreza: pierdes la licencia porque no podías pagar la multa y no puedes conseguir un trabajo porque no tienes una licencia”, dice Gena, la abogada de Legal Action. Gena dice que las suspensiones de licencias relacionadas con la pobreza deberían ser eliminadas totalmente. Si el estado va a eliminar una licencia de conducir, dice, debería hacerlo porque la persona es un peligro en las vías.

Algunos estados han hecho que sea más difícil revocar licencias por infracciones no relacionadas con la conducción. En Wisconsin en 2010, se aprobó una ley en que los tribunales municipales les dan a los acusados indigentes o de bajos ingresos la oportunidad de empezar un plan de pago razonable basado en sus ingresos, según indica Yunk-Todd. Sin embargo, con frecuencia la cantidad requerida por el plan de pago presenta un reto. Por lo menos siete estados han eliminado las suspensiones obligatorias de licencias de conducir cuando se trata de delitos menores relacionados con las drogas. Idaho está revisando una ley que presenta cargos criminales para las personas que conducen con una licencia suspendida, según Williamson. Y recientemente en Wisconsin —después de años de acciones por defensores— el estado aprobó una ley que indica que no pagar multas conducirá a suspensiones de licencias durante 12 meses en lugar de 24.

Yunk-Todd dice que los defensores quisieran reducir la duración de la suspensión aún más pero esto no le gustó a la legislatura conservadora de Wisconsin. Por lo tanto, resulta irónico que Wisconsin fue uno de los primeros estados en enfatizar conseguir un trabajo como una solución para la pobreza pero de algunas maneras, este estado y otros les están impidiendo a los pobres hacer eso mismo.

“Podemos pasar todo nuestro tiempo discutiendo y debatiendo los programas antipobreza”, dice Yunk-Todd. “Pero con frecuencia es una cuestión de que deben corregirse estas políticas”.

Este artículo originalmente fue publicado en inglés en The Atlantic.

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