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Un campamento de refugiados kurdos en Siria.

Una antigua respuesta para un problema actual en el Medio Oriente

Una antigua respuesta para un problema actual en el Medio Oriente

Dos destacados arquitectos diseñaron nuevas tiendas de campaña para refugiados, imitando y actualizando las que usan los beduinos.

Un campamento de refugiados kurdos en Siria.
Un campamento de refugiados kurdos en Siria.

Arquitectos como Shigeru Ban y empresas como IKEA han tratado —a veces con resultados maravillosos— de diseñar mejores viviendas para quienes viven en campamentos. Con el vertiginoso aumento en la cantidad de refugiados del Medio Oriente —sólo de Siria los refugiados suman un total de más de 4.5 millones en los países aledaños de Turquía, Líbano, Jordán, Egipto e Irak— la necesidad de albergues eficaces y económicos nunca ha sido tan urgente. La arquitecta egipcia Marwa Dabaieh y su colega Ahmad Borham han creado un diseño hecho a la medida de la región: es de bajo costo, biodegradable y culturalmente sensible.

Dabaieh and Borham proponen basarse en la arquitectura nómada del Medio Oriente, específicamente las tiendas beduinas. Una razón principal por emplear este tipo de albergue es la adaptabilidad de las tiendas al clima de la región, el cual puede fluctuar entre un calor extremo y un frío extremo.

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Otra razón es la capacidad de estas carpas de ser agrupadas de tal forma que los residentes tendrán acceso tanto a espacios públicos como privados. Agregar mayor privacidad a los campamentos de refugiados es clave para la cultura islámica, la cual valora espacios para mujeres que sean apartados de hombres que no sean miembros de la familia. “Los refugiados también están más familiarizados con la estructura de tiendas y su diseño”, le dijo Dabaieh a CityLab. “Por tanto, resulta adecuado para el contexto del Medio Oriente”.

En el Medio Oriente, el invierno de 2015 fue particularmente frío y los refugiados sirios sufrieron mucho, particularmente los ancianos y los niños. Algunos incluso murieron producto del clima. En parte, las muertes fueron causadas por albergues endebles que no proveyeron suficiente protección del frío y de la nieve. En aquel tiempo, Hani —un refugiado siriano en Líbano— le dijo a Vice News “la gente teme que siga nevando, ya que las tiendas no aguantarán el peso [de la nieve]”.

Las tiendas beduinas pueden lidiar con este problema. Dado que están fabricadas de lana flexible, sus techos se pueden estirar a un ángulo para que la lluvia y la nieve se les resbale. La capacidad de estirar el techo es también una forma de abordar el calor o frío interior; en el verano, se puede elevar el techo para hacer que la tienda sea más fresca y se puede hacer lo opuesto en invierno. También se pueden emplear otras tácticas. Por ejemplo, un espacio de aire entre las dos capas de lana del techo puede ser ampliado en el verano y estrechado en el invierno para el control del clima. Y como las tiendas fácilmente se pueden armar o desarmar, se pueden mover durante cada temporada para orientarlas hacia el sol en el invierno y en dirección opuesta del mismo en el verano.

Marwa Dabaieh

Dabaieh y Borham sugirieron un diseño específico para la ubicación de las tiendas. Empiezan con un cuadro clásico con senderos entrecruzándose horizontal y verticalmente, pero agrupan las tiendas en ciertas áreas para crear espacios públicos grandes, así como espacios más pequeños y privados. Se han designado a los espacios grandes para los inodoros y las duchas, los mercados y reuniones. Los espacios más pequeños son para recibir a invitados, actividades caseras y son donde los niños pueden jugar.

Según notan los diseñadores, las agrupaciones también ayudarían con la resistencia al viento del campamento. “Las formas irregulares de la red de calles actuarán como rompevientos”, escribe Dabaieh para el sitio EcoMENA. “Ayudarán a reducir la velocidad del viento [en el invierno]”. Cuando haya calor, las agrupaciones crearán espacios con sombra que ofrecerán alivio del sol.

Marwa Dabaieh

Los diseñadores han sido muy claros de que no tienen la intención de que las tiendas sean permanentes. Del mismo modo en que los beduinos reemplazan sus tiendas cada cinco a seis años, los refugiados tienen que cambiar las suyas. Es “un tiempo adecuado para un albergue temporal”, escribe Dabaieh. “Psicológicamente, los refugiados no deben tener la impresión de que su situación es permanente”. Dabaieh actualmente está poniendo a prueba prototipos de las tiendas —por ejemplo, al colocarlos en un túnel de viento— para asegurar la viabilidad del diseño.

Idealmente, no debería de ser necesario usar tal tipo de diseño —si bien representa una mejoría para los refugiados del Medio Oriente— durante la vida útil típica de estas tiendas. Sin embargo, dado que los conflictos en Siria y en otras partes de la región siguen ardiendo y la gente sigue huyendo en masa para salvarse las vidas, tal parece que la necesidad de albergues mejor diseñados para los refugiados del Medio Oriente será prolongada. Mientras tanto, diseños como los de Dabaieh y Borham podrían ser de ayuda.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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